lunes, septiembre 7

El ruido negativo de los últimos días quedó en los exteriores del Alberto Gallardo. Al menos eso se vio en Sporting Cristal desde el primer minuto de juego del duelo clave contra Los Chankas. Después de las dos derrotas al hilo y una cobarde agresión contra Julio César Uribe, los celestes necesitaban algo más que tres puntos. El equipo requería recuperar sensaciones. Y lo hizo de la forma más contundente posible y a lo que sí está acostumbrado el hincha rimense: el ganar, gustar y golear, en este caso, por 5-0.

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La primera impresión era la de un 4-2-3-1, con Agustín Álvarez Wallace como novedad en esa primera línea de volantes. Sin embargo, esa fotografía cambiaba apenas los bajopontinos recuperaban la pelota. Roberto Mosquera planteó una estructura que, en fase ofensiva, se convertía en un 3-4-3. De esa manera, la presión fue el principal aliado celeste en el arranque del encuentro válido por la octava fecha del Clausura. No había margen de error, no había que dar por perdida ninguna pelota. Esa mañana, no se podía fallar por todo lo sucedido en la semana, por Uribe, por la hinchada, por sus familias, por el escudo y los colores.

El movimiento en el campo de los jugadores no era un detalle. Era la explicación de cómo Cristal podía atacar con varios futbolistas sin quedar completamente partido. La amplitud permitía abrir al cuadro de Andahuaylas y, al mismo tiempo, liberar espacios en el centro. Yoshimar Yotún, más suelto, podía participar en la elaboración y aparecer cerca del área. Agustín Wallace era el ancla, el pivote que tanto extrañaba la SC. Santiago González encontraba metros para encarar y los hombres de ataque tenían más opciones para moverse.

Precisamente, fue el ‘Santi’ quien abrió el marcado en solo diez minutos de juego y sobre el final de la primera etapa, Yotún asistió bajo el arco a Luis Iberico para el 2-0. Un punto a destacar en medio de esos primeros 45 minutos es que cuando los rimenses perdieron el balón, que fueron en solo dos ocasiones, ese esquema ofensivo de 3-4-3 pasaba a convertirse en un 5-3-2. Es decir, Leandro Sosa y Maxloren Castro, carrileros en el primer dibujo táctico, pasaban a conformar una línea de cinco junto a Miguel Araujo, Rafael Lutiger y Cristiano Da Silva, quien hoy es un stopper por izquierda. Yotún, Álvarez e Iberico conformaban la línea de tres, mientras que Michael Hoyos y González se quedaban en ataque.

Tres para atacar, cinco para defender

La pizarra podía decir 4-2-3-1, pero el partido contaba otra historia. Cristal atacaba con tres en la última línea y defendía con cinco. Esa mutación fue una de las claves de una actuación en la que el equipo mostró mucho más orden que en sus dos presentaciones anteriores.

El 5-3-2 no significaba replegarse cerca de Diego Enríquez. La posesión permitía que el bloque se mantuviera lejos de su arco y que Los Chankas tuviera pocas posibilidades de correr. Cada vez que el visitante intentaba avanzar, encontraba una estructura más compacta.

Yotún fue el gran beneficiado de ese funcionamiento. El capitán no tuvo que permanecer atado a una posición y pudo aparecer desde atrás. A los 64 minutos marcó el 3-0 y, once minutos después, volvió a convertir para poner el 4-0. Su doblete coronó una actuación que fue más importante por lo que representó que por los goles: el referente celeste volvió a conectar con la hinchada.

Sporting Cristal vs. Los Chankas. (Foto: Sporting Cristal)

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