El año pasado, se celebraron los 50 años de su primer disco, el fundamental “Horses”, lanzado el 10 de noviembre de 1975. Un LP que pretendía cabalgar hacia el futuro. Un disco que anunció el punk que iba a estallar como movimiento meses después, con los Sex Pistols o The Clash en Inglaterra, pero en Nueva York incubaba algo parecido: despojar a la música de la retórica virtuosa del rock sinfónico de la época para volver a conectar con el oyente común. Una escena representada por artistas verdaderamente exquisitos. Pensemos en los Talking Heads, en Television –la banda de Tom Verlaine– o en los Ramones. Y pensemos también en Patricia Leigh Smith o, simplemente, Patti Smith.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Tras una década de escritura, sale del horno “Pan de ángeles” (Lumen), una autobiografía en la que ella lo explora todo: su infancia, Nueva York, su banda y la composición de “Horses”, revelaciones familiares y actuales reflexiones mundanas. Es el testimonio de una sobreviviente y el de una protagonista de la cultura estadounidense del último tercio del siglo XX. Con una prosa hermosísima, atenta a los detalles domésticos, Smith reconoce abiertamente fracasos y desencuentros, mirándolos con cierta dulzura, sabiduría y distancia. Recuerda a su marido y padre de sus dos hijos, Fred ‘Sonic’ Smith, guitarrista de la banda de rock MC5, a quien describe como “un hombre atormentado”.
“Nunca fui capaz de penetrar en la auténtica naturaleza de sus problemas. Su declive fue la tragedia de mi vida, y no beneficia a nadie el exponer las batallas privadas de un hombre muy reservado”, afirma. Recuerda también el continuo azote de la muerte: su hermano, víctima de un derrame cerebral poco después de la muerte de su esposo, y a numerosos amigos durante la epidemia de sida de los años 80. Relata incluso cómo descubrió a su verdadero padre, tras una prueba de ADN a la que se sometió a los 65 años.
Podría decirse que con este volumen, su quinta autobiografía, lanzado poco antes de cumplir 80 años de vida, culmina un proyecto memorialístico que inició con “Éramos unos niños” (National Book Award) en el 2010. Y son sus primeras 50 páginas, donde cuenta su infancia, de una hermosa intensidad. Es el doloroso retrato de la pobreza y la miseria, viviendo literalmente entre ratas y obligada a continuas mudanzas, mientras sobrellevaba diversas enfermedades contagiosas (Smith cuenta que nació tosiendo en mitad de una ventisca de nieve); sin embargo, estos recuerdos iniciales, narrados con ternura, humor y candidez, dejan en claro que su férrea personalidad se forjó en todas aquellas precariedades. Que su extraordinaria sensibilidad y su característico deseo por explorarlo todo beben de la carencia infantil. “Me sentía niña, pero al mismo tiempo anciana, como si fuese una reliquia humana de una cultura primitiva”, apunta en estas memorias, las últimas, que nos fascinan por su madurez y temprana autoconciencia.
Además…
A saber
En librerías locales, circula todo el catálogo de Lumen dedicado a Patti Smith, entre ellos sus memorias “Tejiendo sueños”, “Éramos unos niños”, “M-Train”, o
“Pan de ángeles”
Autor: Patti Smith
Editorial: Lumen
Año: 2025
Páginas: 296














