Hay partidos que se ganan en la cancha y otros que empiezan a resolverse en el vestuario. Lo que ocurrió con Universitario tras vencer 1-0 a Alianza Lima en el Estadio Monumental por el Torneo Apertura pertenece a ambas categorías. Porque el clásico no solo dejó tres puntos, sino también una sensación de alivio colectivo, de esas que pueden cambiar el rumbo de una historia.
Hay partidos que se ganan en la cancha y otros que empiezan a resolverse en el vestuario. Lo que ocurrió con Universitario tras vencer 1-0 a Alianza Lima en el Estadio Monumental por el Torneo Apertura pertenece a ambas categorías. Porque el clásico no solo dejó tres puntos, sino también una sensación de alivio colectivo, de esas que pueden cambiar el rumbo de una historia.
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El gol de Martín Pérez Guedes ya había encendido las tribunas, pero lo que vino después del pitazo final fue una descarga emocional largamente contenida. En la cancha, el primer gesto fue el de Caín Fara cargando a Javier Rabanal, un técnico que no esperó a nadie para desahogarse: gritó, apretó los puños y se señaló el escudo. No era solo una celebración; era una respuesta ante las críticas en sus primeros meses en el club.
Y es que la semana no había sido sencilla. La ‘U’ llegó al clásico en el cuarto lugar, con 15 puntos y cinco menos que su rival de siempre. Más que la tabla, pesaba el ambiente: cuestionamientos al inicio de Rabanal, dudas sobre el funcionamiento y la presión inevitable de dirigir a un equipo tricampeón. En ese contexto, el vestuario encontró en el clásico una final anticipada.
“Necesitábamos un triunfo como este”, dijo Caín Fara, una de las caras más firmes del plantel en lo que va del año. Su frase, breve pero directa, resumía el sentir general. No era solo ganarle a Alianza: era volver a creer. La idea del quiebre se repitió en otras voces. “Es un punto de quiebre”, afirmó Jairo Concha, uno que conoce bien el peso emocional de estos partidos. Y en la misma línea se ubicó el propio Rabanal: “Ojalá que este sea el punto de inflexión en cuanto a resultados”. No hubo euforia desmedida en las palabras, pero sí una convicción compartida: algo puede cambiar a partir de aquí.
Puertas adentro, la celebración tuvo ese tono que mezcla alegría y reivindicación. El grupo se abrazó largo, se habló más de lo habitual y se reforzó una idea que el técnico defendió con firmeza: la unidad. Durante la semana, versiones externas apuntaban a un ultimátum para el entrenador. Aunque Rabanal fue claro al respecto. Negó haber sentido su cargo en riesgo y apuntó directamente contra el ruido externo. Contó que, en la previa, el director deportivo Álvaro Barco se le acercó para reforzarle la confianza en el trabajo que venían realizando. Ese gesto, aparentemente simple, terminó siendo una señal poderosa en un contexto de incertidumbre. “Hoy hemos demostrado que estamos muy unidos”, remarcó el técnico.
El propio Barco bajó al campo tras el partido y celebró junto al entrenador, en una imagen que buscó transmitir estabilidad. En un club donde las urgencias suelen imponerse, el triunfo funcionó como un punto de calma. No resuelve todo, pero ordena.
Así celebró Javier Rabanal el triunfo de Universitario ante Alianza Lima. (Foto: Fernando Sangama / GEC)
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Sin embargo, no todo fue celebración. El clásico dejó secuelas físicas que preocupan, sobre todo para el debut en la Copa Libertadores (este martes ante Deportes Tolima en Colombia). Lisandro Alzugaray jugó al límite y terminó sentido del gemelo; su presencia en lo inmediato es duda. José Carabalí, en tanto, difícilmente llegue al siguiente partido. Y Andy Polo, golpeado en la rodilla, cerró el encuentro con evidentes molestias.
A ellos se suma la situación de Anderson Santamaría, quien ni siquiera fue considerado para el clásico por una lesión en el tobillo. Es el costo de una batalla que se jugó con intensidad de final y que ahora obliga rotar a menos de 24 horas del estreno copero.
Porque el desafío no se detiene. Universitario no solo se reposicionó en el Torneo Apertura -quedó a dos puntos de la cima-, sino que ahora cambia de foco. Este lunes viajará a Colombia para enfrentar a Deportes Tolima, en un grupo que también integran Nacional y Coquimbo Unido.
El vestuario crema sabe que el clásico puede marcar un antes y un después, pero también que ese impulso necesita confirmarse. Por ahora, lo inmediato es claro: la ‘U’ ganó algo más que un partido. Y en una temporada que recién empieza a tomar forma, eso puede ser tan decisivo como cualquier resultado.




