Este domingo 31 de mayo, los candidatos presidenciales Keiko Fujimori y Roberto Sánchez estarán frente a frente en el debate presidencial organizado por el Jurado Nacional de Elecciones. Este duelo será crucial de cara a los indecisos. Los temas que abordarán los representantes de Fuerza Popular y Juntos por el Perú (JP) son seguridad ciudadana, fortalecimiento del Estado democrático y derechos humanos, educación y salud, y economía, empleo y reducción de la pobreza.
El tema económico es el que mayor interés generó en el debate de equipos técnicos del último domingo, y es precisamente este aspecto el que ha evidenciado las mayores contradicciones entre lo que está escrito en el plan de gobierno de Juntos por el Perú y lo que en los últimos días ha venido repitiendo el exministro de Economía Pedro Francke.
Según Francke, en un hipotético gobierno de Sánchez se respetarán los contratos, no habría estatizaciones y él estaría de acuerdo en pedirle al presidente del BCR, Julio Velarde, que se mantenga en funciones; sin embargo, en la página 10 del plan de gobierno de JP se lee: “Se eliminará en la nueva Constitución el aval a los contratos-ley y los regímenes tributarios y laborales, que solo favorecen a las grandes empresas”.
No habrá estatizaciones, proclama Francke; sin embargo, “el Estado reservará para la gestión directa los recursos energéticos, productivos y estratégicos” (página 11 del plan de gobierno de JP). También dice que “se renegociarán los tratados de libre comercio y otros acuerdos comerciales” (página 11).
Francke además afirmó la semana pasada que, si él veía a Antauro Humala, se iba, y fue precisamente el cabecilla etnocacerista quien, tras el debate de los equipos técnicos, arremetió contra el economista. “Francke es un individuo que solo se representa a sí mismo; nosotros formamos un partido que, según las encuestas que siempre nos tienen como enemigo, representa a la mitad del electorado que votó por nuestro candidato Roberto Sánchez, que obtuvo casi dos millones de votos. Francke es una sola persona y el nacionalismo es [de] por lo menos un millón de electores”.
Más allá de la abierta discrepancia entre Antauro Humala y Francke, llama la atención que el candidato presidencial no apuntale a su reciente jale, pero lo que resulta aún más preocupante es que no haya avalado los principios económicos que esbozó el exministro de Economía de Castillo en el debate del domingo pasado.
Se sabe que Sánchez no firmará una hoja de ruta y que ha hecho caso omiso a los que –ingenuamente– pretenden plantearle condiciones para brindarle su apoyo. El candidato de Juntos por el Perú pasó a la segunda vuelta con una propuesta radical que sus socios de última hora pretenden edulcorar para ganarse un espacio en el centro. La pregunta es: ¿Sánchez realmente está convencido de este ‘aggiornamento’ del plan, como asegura Sinesio López?
El domingo 31 de mayo sabremos con cuál Sánchez se queda el propio candidato: ¿con sombrero o sin sombrero?




