martes, febrero 17

Hay semanas que no admiten titubeos y que, por su peso específico, pueden ordenar -o desordenar- toda una temporada. Para Sporting Cristal, esta es una de ellas. Cinco días que cruzan Copa Libertadores, torneo local, viajes, recuperaciones y decisiones que marcarán el pulso del equipo en este inicio del 2026. El calendario no concede pausas y tampoco lo hace el contexto: la obligación es competir al límite y sin excusas.

Hay semanas que no admiten titubeos y que, por su peso específico, pueden ordenar -o desordenar- toda una temporada. Para Sporting Cristal, esta es una de ellas. Cinco días que cruzan Copa Libertadores, torneo local, viajes, recuperaciones y decisiones que marcarán el pulso del equipo en este inicio del 2026. El calendario no concede pausas y tampoco lo hace el contexto: la obligación es competir al límite y sin excusas.

LEE: ESPN: cómo ver Sporting Cristal vs 2 de Mayo por Fase 2 de Copa Libertadores

El primer examen será este martes en Paraguay, cuando Cristal visite a 2 de Mayo por la Fase 2 de la Copa Libertadores. El rival ya dejó claro que no está para adornar cuadros. Eliminó a Alianza Lima en la fase previa con un orden que sorprendió en el continente y que expuso, nuevamente, las fragilidades del fútbol peruano en torneos internacionales. En Paraguay, 2 de Mayo ya ganó 1-0 en su debut de local. Esa victoria obliga a Cristal a abordar esta llave sin margen de administración.

Miguel Araujo junto a Christofer Gonzales, quien se recuperó de una lesión y será tomado en cuenta.

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Por eso, pese a la ausencia del brasileño Gabriel Santana por lesión, el cuadro rimense viajó con plantel completo y con una novedad que, en otro escenario, quizá habría sido postergada: Christofer Gonzales volvió a ser considerado tras su recuperación y podría tener minutos desde el arranque o ingresar en el complemento. Que Paulo Autuori contemple usarlo sin un proceso más gradual revela urgencia, pero también ambición. El técnico entiende que en esta instancia la jerarquía pesa, que son partidos donde un pase entre líneas cambia historias.

La apuesta de Autuori se sostiene en una idea que repite puertas adentro: no guardar nada. Lo que se juega esta semana no se recupera después. Ni en tabla, ni en confianza, ni en narrativa. Y a esa agenda se suma un segundo duelo que también carga peso simbólico y emocional: el sábado, Cristal recibirá a Universitario de Deportes en el Estadio Alberto Gallardo.

Después de 15 años, el otro clásico del fútbol peruano volverá a disputarse en el Gallardo. No habrá Estadio Nacional ni luces de programación nocturna. Esta vez, Cristal quiere jugar en su casa, en su barrio, con su gente apretando desde tribunas que conocen cada grito de gol desde hace décadas. Ese retorno, más allá de lo deportivo, es una declaración de identidad. Se juega donde se es fuerte. Se compite donde se siente pertenencia.

El itinerario ya está escrito. El equipo vuelve el miércoles por la mañana al Perú y entrenará por la tarde, manteniendo el ritmo. El jueves, sesión completa en La Florida; el viernes, práctica en el Gallardo, reconociendo el campo donde el sábado deberá sostener una intensidad equivalente a la de la Libertadores. No hay descanso posible.

Ese rigor también se explica por el contexto futbolístico. Cristal llega tras su primer triunfo del Torneo Apertura: un 2-0 ante Juan Pablo II que, más allá del rival, significó algo imprescindible para un equipo que necesitaba validar funcionamiento: anotaron los delanteros. A veces, las señales son pequeñas, pero determinantes.

El posible once para este tramo decisivo mezcla continuidad, jerarquía y algunos ajustes: Enríquez; Juan Cruz González, Araujo, Lutiger y Cristiano; Távara, Yotún y Wisdom; Gonzales, Vizeu y Maxloren. Es una formación donde se percibe la intención de pelear duelos individuales, sostener intensidad, ganar mitad de cancha y tener volumen ofensivo sin sacrificar retorno.

El posible equipo titular de Cristal para enfrentar a 2 de Mayo.

El posible equipo titular de Cristal para enfrentar a 2 de Mayo.

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2 de Mayo, Libertadores, Gallardo, Universitario. Todo se condensa en cinco días que definen sensaciones y aspiraciones. Cristal sabe que en instancias así lo que vale no es solo la calidad del juego, sino la personalidad para sostenerlo cuando el calendario aprieta. Y esta semana aprieta tanto que parece de agosto, no de febrero.

Pero quizá ese sea el verdadero desafío: responder como equipo grande cuando la temporada recién empieza. Y en ese punto se encuentra Sporting Cristal: frente a un tramo que no define campeonatos, pero sí define carácter. Una semana en la que el club deberá demostrar que está preparado para jugar donde más pesa: en la dificultad y sin red debajo.

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