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La captura de Nicolás Maduro y su encarcelamiento en Estados Unidos no solo reconfiguró el mapa político de Venezuela. También abrió una etapa inédita en la que el poder de decisión sobre los asuntos más sensibles del país se habría desplazado hacia Washington. En el centro de ese nuevo esquema aparece el secretario de Estado Marco Rubio, cuya influencia se extendería desde el manejo del petróleo y las finanzas hasta la relación con el gobierno encabezado por la presidenta interina Delcy Rodríguez y el futuro de una eventual transición democrática que desemboque en elecciones.
Un reportaje publicado por el diario estadounidense The New York Times sostiene que Rubio es hoy la figura con mayor poder sobre Venezuela, y que ejerce un control absoluto sobre Rodríguez. El medio incluso afirma que el secretario de Estado se ha convertido en el “virrey de facto” del país caribeño.
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Según el informe, el presidente Donald Trump le delegó a Rubio prácticamente toda la gestión del país, hasta el punto de bromear con enviarlo a gobernar Caracas. En la práctica, el NYT sostiene que no necesita trasladarse a la capital venezolana porque ya dirige los asuntos de esa nación desde Washington.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca, el 27 de mayo de 2026. (Foto de Kent NISHIMURA / AFP).
/ KENT NISHIMURA
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El diario afirma que Rubio conversa de manera frecuente por WhatsApp con Delcy Rodríguez, intercambiando mensajes en español, fotografías, felicitaciones e instrucciones sobre asuntos de gobierno.
De acuerdo con las fuentes citadas por el NYT, Rodríguez consulta a Rubio sobre nombramientos ministeriales, decisiones económicas importantes, publicaciones oficiales y mensajes diplomáticos, viajes internacionales, respuestas ante crisis políticas.
El reportaje también asegura que la mayor parte de los ingresos provenientes de las exportaciones de petróleo venezolano pasa primero por el Tesoro de Estados Unidos, que luego libera los recursos de manera gradual. Rubio decidiría las condiciones para usar ese dinero, lo que le otorgaría una enorme capacidad de presión sobre Caracas.
Rubio supervisaría qué empresas pueden operar en Venezuela, qué licencias reciben y qué compañías extranjeras pueden invertir, favoreciendo especialmente el ingreso de empresas estadounidenses al sector petrolero, indica el NYT.
El secretario de Estado influye en la política exterior venezolana. Uno de los episodios más llamativos descritos por el NYT indica que, tras una condena venezolana al ataque estadounidense contra Irán, Washington pidió retirar el mensaje y este fue eliminado pocas horas después. El diario interpreta ese hecho como una evidencia de que Caracas ya no define plenamente su política exterior.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, habla durante una rueda de prensa tras el doble terremoto que devastó el país. (EFE/ Iván Cárdenas).
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El reportaje afirma que el gobierno de Rodríguez ha colaborado con Washington en extradiciones como en el caso de Alex Saab, y en operaciones contra el crimen organizado, incluida una acción contra el líder del Tren de Aragua, alias Niño Guerrero, que estuvo basada en información proporcionada por autoridades venezolanas.
Se trató de la primera colaboración militar entre ambos países en décadas. Venezuela recuperó el cuerpo del líder del Tren de Aragua y se lo entregó a Estados Unidos, revela el NYT.
El Niño Guerrero, líder de la organización criminal Tren de Aragua, murió en una operación conjunta entre Estados Unidos y Venezuela en el estado Bolívar. (Composición generada con IA, Chatgpt).
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Tras los terremotos ocurridos en Venezuela, Rubio busca fortalecer el gobierno interino de Rodrúguez mediante el envío de 900 militares, y también ha comprometido casi 400 millones de dólares en ayuda.
Según el NYT, los terremotos han complicado los objetivos de Rubio, quien había planteado una estrategia en tres etapas para Venezuela: recuperar la economía, estabilizar el país; y finalmente convocar a elecciones. No se ha hecho público un calendario para ese desenlace.
Por último, el informe sostiene que Rubio prefiere a Delcy Rodríguez como figura de la transición antes que a la popular líder opositora María Corina Machado.
Indica que Rubio dejó de respaldar a Machado porque considera que su regreso a Venezuela podría provocar inestabilidad, pues tiene enemigos acérrimos entre los responsables de seguridad y militares.
Además, Washington no está de acuerdo con los intentos de la Machado para retornar a su país tras los terremotos.
“Venezuela perdió una guerra con Estados Unidos sin necesidad de una ocupación”
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, asiste a una rueda de prensa en el Hotel Royal durante la cumbre del G7 en Evian-les-Bains, Francia, el 17 de junio de 2026. (EFE/EPA/YOAN VALAT)
/ YOAN VALAT
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Para el politólogo venezolano José Vicente Carrasquero, el reportaje del NYT sobre el papel de Marco Rubio en Venezuela no constituye una exageración, sino la descripción de una realidad política que, manifiesta, comenzó tras la captura de Maduro.
«El 3 de enero Venezuela perdió una guerra con los Estados Unidos y, sin necesidad de ocuparla, Washington se hizo del control del país“, dice el analista a El Comercio. Agrega que el propio presidente Trump dejó clara esa estrategia cuando afirmó ese mismo día que Estados Unidos “iba a manejar el país”.
Carrasquero afirma que desde entonces las decisiones más importantes ya no se toman exclusivamente en Caracas.
«Las decisiones importantes sobre cómo se maneja el dinero que entra por el petróleo y muchas decisiones políticas se toman en el Departamento de Estado“, remarca.
Menciona como ejemplo la reunión entre el presidente de la Asamblea Nacional Jorge Rodríguez y la dirigente opositora Dinorah Figuera, así como las reformas al sector petrolero y minero, la reorganización de la explotación aurífera en el estado Bolívar y la apertura a empresas energéticas estadounidenses.
«Todo eso se ha venido manejando con la anuencia y la vigilancia del Departamento de Estado“, afirma.
¿Queda soberanía en Venezuela?
El mandatario de Venezuela capturado, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, llegan al helipuerto de Wall Street durante su traslado al tribunal federal de Nueva York. (EFE/EPA/Stringer).
/ Stringer
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Consultado sobre las implicancias para la soberanía venezolana, Carrasquero responde que esa discusión, en realidad, comenzó mucho antes.
Indica que la ruptura se produjo el 28 de julio del 2024, cuando se desconoció el resultado de las elecciones presidenciales para favorecer a Maduro.
«Desde el 28 de julio de 2024 no puedes hablar de soberanía en Venezuela“, enfatiza.
El politólogo argumenta que, al desconocerse la voluntad popular, también quedó quebrado el principio básico de soberanía.
«¿Qué significa ser soberano? Que el pueblo vote y que la decisión del pueblo se obedezca. El pueblo votó, no se obedeció y desde ese momento soberanía popular no hay“ insiste.
Bajo esa lógica, Carrasquero considera que hoy tampoco existiría una soberanía administrativa plena.
«Soberanía administrativa, el New York Times está diciendo que no hay. Soberanía militar, las acciones del ejército norteamericano dentro de Venezuela demuestran que tampoco hay“, precisa.
Incluso recuerda un episodio en el que el canciller venezolano Yván Gil eliminó una publicación sobre operaciones estadounidenses tras, asegura, una exigencia de Washington.
«Le pidieron que borrara el comunicado. Eso demuestra quién toma realmente ciertas decisiones“, afirma.




