“Jerusalén sin peregrinos no está completa. Un lugar de vida, pero sin vida en este momento”. Las palabras del patriarca latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, golpean. El Domingo de Ramos, la policía israelí le había impedido acceder y oficiar misa en el Santo Sepulcro por “motivos de seguridad”, alegando la guerra en Irán. La misa se celebra todos los años ante cientos de fieles que llegan de todo el mundo a la Ciudad Vieja para recorrer los últimos pasos de Jesús. Esta vez, solo hay silencio y muchos soldados.
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Debido a los bombardeos que Irán viene realizando sobre objetivos israelíes, los tres grandes lugares de culto en Jerusalén están bajo estrictas medidas de seguridad. Además del Santo Sepulcro, también se ha cerrado el acceso al Muro de los Lamentos y a la Explanada de las Mezquitas.
Y no se trata solo de Jerusalén. Otras ciudades santas como Nazareth o Belén han visto cómo la actividad turística se ha reducido ostensiblemente. Belén, que está en territorio palestino, ya venía sufriendo severamente la ausencia de visitantes debido a la guerra en Gaza, y este nuevo conflicto ha hecho que se agudice aún más su situación. Los países europeos y asiáticos, así como Estados Unidos, han advertido a los viajeros no arribar a la zona, provocando una cascada de cancelaciones desde hace un mes.
“El panorama para la industria de los viajes a nivel global atraviesa una reconfiguración drástica. La escalada del conflicto ha generado ondas de choque que alteran tanto la logística como la percepción de seguridad del viajero internacional”, señala a El Comercio Tito Alegría, director ejecutivo de ProTurismo. “El impacto para estos días de Semana Santa ya está dimensionado y es severo. Los reportes actuales indican que Jerusalén, Belén y Nazareth lucen prácticamente vacíos, sin la habitual presencia de peregrinos ni las tradicionales procesiones multitudinarias”, agrega.

Una monja cristiana ortodoxa camina con un ramo de flores por un callejón desierto del barrio cristiano de la ciudad vieja de Jerusalén el 3 de abril. (Foto: AFP)
/ MARCO LONGARI
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Según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), la guerra en Irán le está costando al Medio Oriente unos 600 millones de dólares al día, cifra que representa el gasto de los turistas internacionales en alojamiento, transporte y consumo.
Los países del Golfo
Y en esta crisis no solo están Israel y los territorios palestinos, sino el resto de los países del Golfo Pérsico afectados por la guerra. Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin y Arabia Saudí han recibido ataques que han puesto en jaque el valor estratégico en el que las monarquías han estado trabajando desde hace décadas: la estabilidad y la seguridad.
CIFRAS
- 38 millones sería la pérdida de viajeros en Medio Oriente para el 2026, según Oxford Economics.
- 56 mil millones de dólares sería la pérdida en este año en el rubro turístico en la región.
“Destinos como Dubái, Qatar o Bahréin, que hasta hace poco se comercializaban como ‘zonas de amortiguación’ seguras y paraísos para la inversión, hoy enfrentan un escenario en el que diversas cancillerías europeas recomiendan evitar viajes no esenciales a la región”, expresa Alegría.
Para Gloria Guevara, presidenta del WTTC, la recuperación es más lenta cuando hay incertidumbre y se afecta la confianza del viajero. “El Medio Oriente conecta el este y el oeste, el sur y el norte. Aunque solo recibe el 5% de viajeros internacionales, conecta a un 14%”, afirmó a CNN. El Aeropuerto Internacional de Dubái, por ejemplo, es uno de los que registran mayor tráfico de pasajeros en el mundo, pues allí hacen escala miles de vuelos procedentes de todos los continentes. Dubái, Abu Dabi, Doha y Baréin recibían, en conjunto, alrededor de 526 mil pasajeros diarios.
Como señala Alegría, la inestabilidad en el Medio Oriente está forzando un masivo trasvase turístico pues “hay una gran cuota de viajeros internacionales con presupuesto asignado que están buscando activamente destinos percibidos como estables, pacíficos y alejados de la zona de conflicto”.
Efectivamente, no es que los turistas dejen de viajar, pero sí cambian de destino, optando por lugares que consideran más seguros, accesibles o predecibles. El turismo no desaparece, simplemente se desplaza.
Imán turístico
En el 2025, Dubái recibió a casi 20 millones de turistas internacionales, mientras que Doha, la capital de Qatar, fue nombrada Capital Turística del Golfo para el 2026.

Según datos analizados por Civitatis, la plataforma online de reservas de visitas guiadas, los turistas están priorizando ahora el eje Atlántico: Europa occidental, con destinos tradicionales como España, Italia, Francia o Portugal; y el continente americano, sobre todo el Caribe.
Para Alegría, esta circunstancia podría ser aprovechada por el Perú: “En este escenario, nuestro país tiene una ventana de oportunidad invaluable. Consolidar la narrativa del Perú como un destino seguro, con una oferta cultural y culinaria de primer nivel, permite captar esa demanda redirigida. Para quienes operan servicios de alto impacto turístico, como los circuitos en el centro histórico de Lima, es el momento ideal para asegurar estándares que fidelicen a este viajero exigente”.














