Lanchas rápidas, sumergibles indetectables, embarcaciones operadas a control remoto, sin tripulación y guiadas por satélites. Los narcosubmarinos utilizados por el crimen organizado para transportar la droga en el mar son cada vez más sofisticados para así navegar sin ser percibidos por los radares de las fuerzas armadas internacionales.
Un informe reciente del Centro Marítimo de Información, Cooperación y Vigilancia (MICA Center) de Francia explica que el narcotráfico ha entrado en una fase de “industrialización tecnológica”, aumentando de manera importante la cantidad de embarcaciones en las diferentes rutas marítimas. Thomas Scalabre, comandante del MICA Center, señala que cerca del 90% de la cocaína transita por vías marítimas, por eso para las redes criminales es muy importante contar con embarcaciones que puedan sortear exitosamente los controles y así evitar las incautaciones.
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Según expertos, los semisumergibles y sumergibles tienen más capacidad de carga y son más ligeros, autónomos y difíciles de detectar.
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Según una investigación de Insight Crime, organización que se dedica a investigar al crimen organizado en América Latina, los narcosubmarinos son usados desde hace décadas, sobre todo en la ruta que va desde las costas colombianas hacia Centroamérica o México, pero en los años recientes ha aumentado su nivel de sofisticación, número y alcance. Por ejemplo, en el 2024 se interceptó una embarcación con 6,5 toneladas de cocaína cerca de las islas Azores, en medio del Atlántico norte; mientras que un narcosubmarino fue encontrado abandonado en una playa de Sierra Leona, en África; y otro con 5 toneladas de cocaína fue hallado en el Océano Pacífico, rumbo a Australia.
Esto muestra que el crimen organizado está expandiendo sus rutas marítimas en todo el planeta de manera preocupante, y está utilizando una tecnología cada vez más avanzada para que su mercancía llegue sana y salva.
Para Roxana Juárez Parra, analista senior de Southern Pulse y experta en seguridad, el mundo está atravesando por una crisis de cooperación internacional y no se está poniendo el foco en la seguridad marítima. “El cielo está bastante cubierto con radares y tecnología que tienen los gobiernos, pero el mar es el menos controlado. Debería haber una colaboración absoluta de los países para cubrir la seguridad de las rutas marítimas”, señala a El Comercio.
Narcotecnología
De acuerdo con los informes de MICA Center e Insight Crime, las redes del narcotráfico están apostando por embarcaciones rápidas o ‘go fast’ que pueden navegar hasta 130 kilómetros por hora, haciéndolas muy difíciles de interceptar debido a su velocidad. Estas son más utilizadas en el Caribe.
Los guardacostas suelen perseguir dos o tres de estas lanchas, aceptando la pérdida de algunas como “costos de operación”. Los traficantes también usan drones comerciales para verificar la presencia de patrullas de la guardia costera, sobre todo de Estados Unidos.
Los semisumergibles autónomos, en tanto, se han vuelto una buena alternativa pues están equipados con antenas de alta velocidad (incluso usan Internet satelital) y GPS, y pueden transportar carga a lo largo de 1.500 kilómetros, por lo que ya son utilizadas para cruzar el océano. Los nuevos diseños enfrían los gases de escape para evitar ser detectados por radares térmicos o cámaras infrarrojas. Los semisumergibles que no necesitan tripulación, y que son manejados a distancia, son incluso más difíciles de detectar, pues en caso de ser interceptados no hay a quién interrogar o cómo rastrear a los delincuentes y la organización involucrada.
Un reportaje del diario mexicano “Milenio” revela que muchos de estos semisumergibles, cuyo costo se aproxima a los 150 mil dólares, pueden navegar con mucha precisión utilizando sistemas de navegación de fácil adquisición en Internet.
“El crimen organizado tiene recursos ilimitados producto de los mercados ilegales en los que opera, entonces son capaces de tener estos narcosubmarinos que ahora los pueden controlar por control remoto y con balizas satelitales, además de inhibidores de drones que uno pensaría que solo están en manos estatales. Pueden tener acceso a muchísima tecnología”, refiere Juárez Parra.
Según datos recopilados por Insight Crime, en el 2024 se realizaron 25 incautaciones de narcosubmarinos, lo que supuso un récord desde el 2018, cuando el número llegó a 38. La mayoría fueron capturados en rutas del Pacífico entre Sudamérica y Centroamérica, luego de salir de las costas de Ecuador y Colombia.
Aunque las incautaciones transoceánicas de narcosubmarinos siguen siendo raras, van en aumento, como señala la publicación. Desde el primer caso confirmado en el 2019, se han interceptado 12 embarcaciones intentando llegar a costas de Europa y Australia. Ocho de esas incautaciones ocurrieron entre el 2024 y 2025.
Los barcos pesqueros también son modificados con tanques de combustible ocultos para servir como gasolineras flotantes en el océano, permitiendo abastecer a las lanchas rápidas o semisumergibles para que lleguen a destinos más lejanos.
Los contenedores comerciales
Sin embargo, este aumento de embarcaciones especiales para traficar droga y de las rutas utilizadas no ha impedido que se siga utilizando la principal vía para enviar material ilícito. Se trata de los contenedores comerciales de carga, que sigue siendo el soporte preferido de las organizaciones criminales.
Con más de 850 millones de “containers” en circulación, es imposible realizar controles exhaustivos que permitan revisar todos los cargamentos en el mundo. De hecho, la Oficina de la ONU contra las Drogas y el Delito, así como la Organización Mundial de Aduanas, señalan que apenas el 2% de los contenedores marítimos que circulan en el mundo son inspeccionados físicamente, lo que hace aún más difícil una labor rigurosa de detección de narcóticos. Por eso, como señala Juárez Parra, las redes criminales no tienen reparos en utilizar todas las estructuras del comercio internacional.

Las autoridades de Panamá creen que el narcotráfico está cambiando sus rutas hacia el Viejo Continente. (Foto: Patrick T. FALLON / AFP)
/ PATRICK T. FALLON
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Algunas de las técnicas que utilizan las redes criminales, sobre todo en Europa y África, es “contaminar” los buques de contenedores, ya sea a través de cajas sumergibles o ‘narco-torpedos’ que son dirigibles jalados por el barco en la superficie. Una vez que el buque llega a los puertos, otros buzos retiran la droga.
Según MICA Center y Europol, en el Viejo Continente se está utilizando la técnica del ‘gancho ciego’ o ‘rip-off’, que consiste en romper el sello de un contenedor legal en el puerto de origen, introducir la droga y colocar un sello falso. Al llegar a puertos como el de Amberes o Róterdam, personal infiltrado extrae la carga antes que el contenedor pase por la aduana.




