Tras un inicio de año caótico en el que se convivía con la presión y la crítica, el proyecto que lidera Pablo Guede en Alianza Lima empezó a asentarse progresivamente hasta afianzar un rumbo fijo y un estilo propio que los llevó al título del Torneo Apertura. ¿Qué factores fueron determinantes para consolidar un plantel que pese al traspié en la Libertadores y el escándalo/salida de tres jugadores supo sobreponerse y convertirse en el mejor equipo de la primera mitad del año? Y otra interrogante no menor: ¿Qué se planea anticipadamente con el futuro del entrenador en Matute?
LEE: Los Navarro, de cuestionados sin Libertadores a casi campeones del Apertura: ¿Cómo es hoy su relación con Pablo Guede y qué piensan sobre el futuro con él?
Cuando lo lógico era darse un tiempo para celebrar luego del título del Apertura, Pablo Guede y los Navarro fueron a cenar con sus familias y terminaron en una charla que se prolongó hasta un punto inevitable: planificar lo que viene. Así de obsesivo es el entrenador argentino con su trabajo y así de profunda es la relación con los dos directivos.
“Fueron ellos con los Franco los que dieron la cara para que no me echaran”, confesó Guede en la conferencia de prensa tras ganar el Apertura. Era un agradecimiento público al respaldo consistente y determinante en estos cinco primeros meses y -sobre todo- cuando el equipo no andaba y la tribuna ya pedía la cabeza del argentino.
Ese fue un momento bisagra para la campaña. “Cuando querían hablar con Guede, nosotros nos reunimos con él y los jugadores, decidimos seguir, estábamos seguros del objetivo”, cuenta Franco Navarro Mandayo, gerente deportivo del club.
Alianza Lima campeón del Apertura 2026: goleada en Matute, fiesta total y presencia del Señor de los Milagros en la celebración | Foto: Jesús Saucedo – GEC
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Fue entonces cuando el compromiso asumió un rol determinante en el camerino. El discurso fue uno: el equipo. Lo dijo un Paolo Guerrero convencido y lo repitió tantas veces que ante Chankas -producto de ese convencimiento y compromiso- a sus 42 años no tuvo problemas en retroceder del área y sacrificarse en un rol más táctico (de extremo por derecha) para cederle el protagonismo goleador a Eryc Castillo.
Eso es Guede. Y eso es lo que llevó a Alianza Lima a convertirse en el equipo más ganador -de local y de visitante-.
La La evolución táctica fue dolorosa y costó: 4-3-3, 4-2-3-1, línea de tres, doble nueve y así versiones adaptables según el rival de turno. Nadie se enojó, nadie se incomodó por las inesperadas apuestas como la reciente, la de Jesús Castillo como extremo izquierdo. Nadie.

Los paraguayos eliminaron a Alianza Lima en Matute. (Foto: 2 de Mayo)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
“Nosotros con Pablo tenemos una relación excelente, desde que nos entrevistamos por primera vez sentimos esa conexión, estamos convencidos de la decisión que habíamos tomado”, confiesa Mandayo, quien revela que desde el primer día coincidieron en puntos claves: ambas partes querían un equipo tácticamente disciplinado y defensivamente sólido. A esto, con el tiempo, Guede le sumó agresividad sin perder el rigor táctico.
Guede también entendió rápido la liturgia aliancista. Su discurso frontal, su intensidad en la zona técnica y su narrativa de compromiso generaron empatía en una tribuna acostumbrada a sospechar. Hizo olvidar rápido el vacío dejado por Hernán Barcos y el fastidio por la prematura eliminación en la Libertadores se diluyó.
El otro momento clave, tal vez decisivo fue cuando San Lorenzo quiso llevarse a Guede. “El interés fue real, lo conversamos, yo estaba convencido de que se iba a quedar”, cuenta el gerente deportivo. Y así fue. Pablo optó por mantener su compromiso y eso unió más al vestuario.
El argentino además supo maximizar rendimientos: desde Jesús Castillo, pasando por Eryc Castillo. A eso le sumó Pavez, un jugador de su entera confianza que encajó a la perfección. Duarte, Huamán y Vélez, los tres futbolistas que no trajo el técnico, se adaptaron perfectamente a la idea hasta ser determinantes.
Navarro, en la entrevista a Liga1Max, deslizó una frase que -sin querer- evidencia el grado de compromiso del plantel con Guede: “No se ha filtrado nada”, dice cuando habla de los onces para cada partido. Todo encaja.
Pablo Guede perdió su primer clásico ante Universitario (Foto: Getty Images)
/ Eurasia Sport Images
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Mucho se hizo bien, pero todo se puede mejorar. Entre los pendientes a resolver de Guede debería estar el mayor impulso a las inferiores. Alianza no tiene jugadores de cantera y Piero Cari cada vez juega menos.
¿Es sencillo encontrar un balance? No, menos aún con un Alianza Lima que se inclina por el silencio cuando se habla de sus divisiones menores. El responsable, Wilmar Valencia, no da entrevistas ni se pronuncia para contar qué se ha hecho en el cuadro blanquiazul en menores. ¿Qué se está haciendo para que aparezcan nuevos potrillos? Nadie sabe.
En el aspecto táctico, Guede logró una estructura competitiva muy confiable, pero todavía tiene pendiente convertir a su equipo en uno más dominante con la pelota.
El equipo encontró soluciones desde la intensidad, la agresividad y la movilidad de Eryc Castillo, pero todavía necesita generar más volumen ofensivo desde la elaboración. Especialmente en Matute, donde los rivales del Clausura probablemente esperen mucho más replegados.
Además, Alianza necesita que aparezcan más soluciones ofensivas alrededor de Paolo y no únicamente a partir de él. Eryc Castillo dio un paso adelante, pero el equipo todavía necesita que otros jugadores asuman mayor protagonismo sostenido en los metros finales. Quizá que Girotti finalmente exploté, al igual que Luis Ramos sea clave.
En Alianza Lima se planea todo por anticipado. A falta de una fecha para el final del Apertura y ya con el título en el bolsillo, la mente también está puesta en el Clausura. ¿Eso incluye a Guede?
Por lo pronto no hay intención de referirse al futuro del entrenador. El acuerdo con Guede es hasta diciembre del 2026 y el discurso es que no es momento de hablar de renovación. En Alianza Lima ya aprendieron de los apresuramientos del 2025, donde de manera apresurada se renovó a Gorosito para luego resolver el contrato debido a su mal Clausura.
A fines del 2025 el tema de renovación del técnico terminó siendo una discusión recurrente en el que directivos y hasta administrador cayeron en el juego. Hoy ese capítulo no piensa ser repetido y prefieren concentrarse en el objetivo: ser campeones nacionales. Cuando se logre, la posibilidad de renovación entrará recién en agenda.
******
SOBRE EL AUTOR




