Una vacuna personalizada de ARN mensajero contra el melanoma, desarrollada por Moderna junto con Merck, mostró resultados positivos en un ensayo clínico de fase III y disparó las acciones de ambas compañías en Wall Street. El tratamiento experimental se administra junto con el inmunoterápico Keytruda y busca reducir el riesgo de que el cáncer reaparezca o se propague tras una cirugía.
Una vacuna personalizada de ARN mensajero contra el melanoma, desarrollada por Moderna junto con Merck, mostró resultados positivos en un ensayo clínico de fase III y disparó las acciones de ambas compañías en Wall Street. El tratamiento experimental se administra junto con el inmunoterápico Keytruda y busca reducir el riesgo de que el cáncer reaparezca o se propague tras una cirugía.
La noticia impulsó las acciones de Moderna en más de 120% durante la jornada, mientras que los títulos de Merck también registraron una subida de dos dígitos. El mercado reaccionó ante la posibilidad de que la tecnología de ARN mensajero, popularizada por las vacunas contra el COVID-19, abra una nueva etapa en los tratamientos personalizados contra el cáncer.
La terapia, llamada intismeran autogene o V940, no es una vacuna preventiva para evitar el cáncer de piel. Está dirigida a pacientes con melanoma de alto riesgo —en estadios IIB a IV— que ya fueron operados para extirpar el tumor y necesitan reducir la posibilidad de una recaída.
Su principio es personalizado: los científicos analizan las mutaciones específicas del tumor de cada paciente y diseñan una vacuna de ARN mensajero con instrucciones para que el sistema inmune identifique esos objetivos. La idea es entrenar a las células defensivas del organismo para que reconozcan y ataquen posibles células cancerosas restantes.
En el ensayo participaron 1.137 pacientes y se comparó la combinación de la vacuna con Keytruda frente al uso de Keytruda por sí solo. Según las compañías, el estudio cumplió sus objetivos principales: los pacientes tratados con ambas terapias pasaron más tiempo sin recurrencia del cáncer ni metástasis, sin que se detectaran nuevos problemas de seguridad.
Keytruda, de Merck, es un medicamento de inmunoterapia ya utilizado contra diversos tipos de cáncer. Actúa bloqueando una vía que algunos tumores emplean para esconderse del sistema inmune; la vacuna busca complementar ese efecto al darle al organismo una “lista” de mutaciones particulares que debe reconocer.
El resultado es relevante porque sería el primer tratamiento personalizado de ARN mensajero contra el cáncer en lograr resultados positivos en una fase III, la etapa decisiva antes de solicitar autorizaciones regulatorias. Sin embargo, aún no se han publicado todos los datos del estudio, incluidos los resultados de supervivencia global, por lo que todavía no está aprobado ni disponible para pacientes.
El entusiasmo de los inversionistas también responde al futuro de Moderna. La empresa, que se hizo conocida mundialmente por su vacuna contra el COVID-19, busca demostrar que su plataforma de ARN mensajero puede convertirse en un negocio más amplio y sostenido. Para Merck, el avance puede extender la vida comercial de Keytruda, uno de los medicamentos más vendidos del mundo.

