Hay archivos que esperan su momento. No porque sean olvidados, sino porque el tiempo aún no les da su verdadera dimensión. Así ocurrió con una entrevista publicada el 11 de octubre de 2005 en La Nación, en la que un joven Lionel Messi, de apenas 18 años, con cabello largo y sandalias, hablaba sin filtros sobre sus primeros pasos con la selección argentina. El registro volvió a circular en estos días, rescatado por un usuario de X (@hernanpanessi), y adquirió otro significado: el de una historia que ya conoce su desenlace: hoy Messi, con 38 cumpleaños celebrados, espera por su último Mundial, uno en el que se lucirá como campeón después de consagrarse en Qatar 2022.
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Aquella noche en el Estadio Monumental de River, Argentina superó a Perú por 2-0 en las Eliminatorias. Messi fue titular por primera vez y disputó los 90 minutos. No marcó, pero dejó sensaciones: desborde, atrevimiento y un penal generado tras una de sus clásicas diagonales. Era un chico de cabello largo, sandalias y respuestas simples, todavía lejos del mito. Pero ya insinuaba lo que vendría.
La entrevista, realizada por el periodista Martín Castillo, lo muestra en estado puro. Sin discursos preparados ni frases grandilocuentes. “Claro que sueño con el Mundial”, dijo entonces, en referencia a Alemania 2006. Venía de consagrarse campeón del mundo Sub 20 apenas semanas antes y empezaba a asomarse en la mayor bajo la conducción de José Pékerman. El sueño, en ese momento, era apenas una posibilidad.
También habló de su actuación ante Perú con la misma naturalidad con la que jugaba: “En lo personal me sentí cómodo, a gusto. Cuando sentí que podía encarar lo hice y cuando lo hice pude pasar a algunos rivales”. No había épica en sus palabras, pero sí una coherencia que el tiempo se encargaría de confirmar. Messi nunca fue de exageraciones: ni en la cancha ni fuera de ella.
Aquella noche compartió ataque con Hernán Crespo, quien al final del encuentro dejó una comparación que hoy suena lejana. Dijo no ser tan rápido como Samuel Eto’o, compañero de Messi en el Barcelona por esos años. Mientras tanto, el joven argentino empezaba a encontrar su lugar en un equipo que aún no le pertenecía, pero que ya comenzaba a girar en torno a su figura.
Perú, por su parte, lo enfrentó con una defensa que hoy es parte del recuerdo: Martín Hidalgo, Jhon Galliquio, Luis Guadalupe y Jorge Soto, con Leao Butrón en el arco. Lo marcaron cuando aún era posible reducirlo a acciones concretas: un regate, una corrida, una falta recibida. No a una trayectoria
Hoy, dos décadas después, Messi ya no habla de sueños pendientes. Es campeón del mundo y se prepara, a los 38 años, para disputar su último amistoso con la selección argentina antes de afrontar su última Copa del Mundo. La entrevista, aquella que reaparece desde las redes, funciona como un punto de partida que nadie sabía que estaba viendo en tiempo real.
Porque en esas respuestas breves, en ese tono calmo, ya estaba todo. El Messi que soñaba con el Mundial y el que lo ganó no son versiones distintas, sino la misma historia en diferentes momentos. Y ahora, con el final cada vez más cerca, esas palabras vuelven a tener sentido. Como si siempre hubieran estado esperando este instante.
Messi en la F1 antes del Mundial
Lionel Messi acudió este domingo como invitado al Gran Premio de Miami de Fórmula Uno, donde se le vio en el garaje de Mercedes y sentándose a los mandos del monoplaza del italiano Andrea Kimi Antonelli.
El futbolista argentino llegó acompañado de su esposa, Antonela Rocuzzo, y de sus hijos para presenciar un Gran Premio al que también asisten, entre otros invitados, el extenita Rafael Nadal, el golfista Jon Rahm o el exjugador de la NBA Shaquille O’Neal.
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