Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
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La guerra en Medio Oriente abre un nuevo frente de tensión. Informes de inteligencia de Estados Unidos sugieren que China podría estar desempeñando un papel más activo de lo que reconoce públicamente, con un supuesto apoyo —directo o indirecto— a Irán. Aunque no hay pruebas concluyentes, las evaluaciones apuntan a envíos potenciales de material sensible y al suministro de insumos clave para la industria militar iraní.
De acuerdo con el diario The New York Times, las agencias de inteligencia de Estados Unidos han obtenido información que señala que en las últimas semanas, China podría haber enviado un cargamento de misiles portátiles (MANPADS) a Irán para su conflicto con EE.UU. e Israel.
Los misiles portátiles disparados desde el hombro son capaces de derribar aviones que vuelen a poca altura.

Un militar ucraniano sostiene un sistema antiaéreo portátil (MANPADS) «Stinger» el 18 de diciembre de 2023, en medio de la invasión rusa de Ucrania. (Foto de Anatolii Stepanov / AFP).
/ ANATOLII STEPANOV
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Los funcionarios que hablaron con ese diario dijeron que la información todavía no es concluyente y que no hay pruebas de que los misiles chinos hayan sido usados contra las fuerzas estadounidenses o israelíes durante la guerra.
El informe también sostiene que China estaría adoptando en secreto un rol más activo, al permitir que empresas suministren componentes, combustible y materiales de doble uso clave para la industria militar iraní.
De confirmarse la información, sería una escalada significativa y una señal de apoyo más explícito en el conflicto.
El New York Times remarca que la información sobre China se da en paralelo con la certeza que tiene la inteligencia de EE.UU. de que Rusia ha proporcionado información satelital a Irán para facilitar sus ataques, lo que refuerza la idea de un respaldo indirecto de potencias rivales para aumentar el costo militar a los norteamericanos.
Por su parte, The Financial Times publicó el miércoles que a finales del 2024 Irán adquirió en secreto un satélite espía chino, lo que le dio al país persa una nueva y significativa capacidad para identificar y atacar bases militares estadounidenses en la guerra actual.
Imagen generada con IA del satélite chino que estaría usando Irán para ubicar las bases de Estados Unidos en el Medio Oriente. (Midjourney).
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Según documentos militares iraníes filtrados a dicho medio, el satélite chino TEE-01B fue recibido por la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní a finales del 2024, tras su lanzamiento desde China, y, una vez operativo, se utilizó para vigilar instalaciones militares clave de Estados Unidos.
El Financial Times dijo que analizó imágenes tomadas por el satélite en marzo, antes y después de ataques contra ubicaciones de Estados Unidos en Arabia Saudita, Jordania, Bahréin, Kuwait, Omán e Irak, que coinciden con las labores de vigilancia en torno a las fechas de los bombardeos reivindicados por Irán contra instalaciones en esos países.
El TEE-01B es capaz de capturar imágenes con una resolución aproximada de medio metro, comparable a los registros satelitales occidentales de alta resolución disponibles comercialmente, señala el informe.
Para el Financial Times, el satélite chino representa una mejora significativa en las capacidades de Irán, ya que le permitiría mejorar la identificación de aeronaves, vehículos y cambios en la infraestructura.
China es el principal socio comercial de Irán y uno de sus aliados más influyentes. Públicamente ha mantenido la neutralidad y ha condenado varias veces la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.
El presidente de Estados Unidos Donald Trump y el presidente de China Xi Jinping en Corea del Sur el 30 de octubre de 2025. (Foto de ANDREW CABALLERO-REYNOLDS / AFP).
/ ANDREW CABALLERO-REYNOLDS
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Este miércoles, el presidente estadounidense, Donald Trump, dijo en un mensaje en Truth Social que China “ha acordado no mandar armas a Irán”.
Trump aseguró que “China está muy contenta de que yo estoy abriendo permanentemente el estrecho de Ormuz. Lo hago también por ellos y por el mundo”.
En su comentario, el republicano le dijo a su homólogo Xi Jinping: “PERO RECUERDA, somos muy buenos peleando, si tenemos que hacerlo. Mucho mejor que cualquier otro”.
Está previsto que Trump visite China los días 14 y 15 de mayo y se reúna con Xi.
El posible doble juego de China en la guerra
Foto de febrero del 2023 del entonces presidente de Irán Ebrahim Raisi (izq.) junto al presidente de China Xi Jinping durante su visita a a Beijing. (Foto de la Presidencia iraní / AFP).
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El analista internacional Francesco Tucci, docente de Ciencias Políticas y de Relaciones Internacionales de la UPC, considera posible que China esté brindando apoyo indirecto a Irán en la guerra, especialmente en materia de inteligencia, aunque advierte que no existen pruebas concluyentes.
“Más que un apoyo militar directo, no sorprendería una cooperación en inteligencia”, señala, al subrayar que este tipo de asistencia encubierta es consistente con la eficacia mostrada por Irán en ataques recientes contra posiciones de Estados Unidos en la región del Medio Oriente.
Para Tucci, este escenario no configura aún una guerra por delegación como la de Ucrania, pero sí revela un involucramiento creciente de potencias como China y Rusia, interesadas en evitar la caída del régimen iraní.
En el caso de China, explica, el vínculo es estratégico: depende del petróleo iraní y considera a Irán un aliado clave en Medio Oriente, lo que explicaría un eventual intercambio de información para sostener su capacidad militar.
MIRA AQUÍ: ¿Por qué Irán no está dispuesto a abandonar su programa nuclear y cuál es la nueva exigencia de EE.UU.?
El analista también destaca la aparente contradicción en la postura china: mientras impulsa iniciativas diplomáticas para una salida negociada —incluido un plan de mediación—, no puede permitirse que Irán sea derrotado. “China presiona por la pacificación, pero al mismo tiempo tiene interés en que el régimen se mantenga”, remarca.
Sobre los riesgos para Beijing, Tucci relativiza una posible escalada directa con Washington. Señala que, de confirmarse el apoyo, la respuesta de la administración de Donald Trump podría centrarse más en el terreno económico —como el endurecimiento de la guerra comercial— que en una confrontación militar abierta. “Primero hay que demostrarlo; por ahora hablamos de inferencias”, enfatiza.
En ese contexto, la prevista reunión entre Trump y Xi Jinping podría estar marcada por el conflicto en Irán. Tucci advierte que, ante la falta de una solución rápida a la guerra, el tema tiene altas probabilidades de convertirse en uno de los ejes centrales del encuentro bilateral.
En la imagen, un buque de carga frente a la costa de la ciudad de Fujairah, en el estrecho de Ormuz, en el emirato septentrional. Foto: Giuseppe CACACE / AFP
/ GIUSEPPE CACACE
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Por su parte, Andrés Gómez de la Torre, especialista en temas de defensa e inteligencia, sostiene que China enfrenta un escenario complejo en la guerra de Irán, donde su estrategia exterior combina una neutralidad pública con posibles apoyos indirectos. Según explica, Beijing ha aplicado en conflictos recientes un “neutralismo encubierto”, similar al observado en la guerra entre Rusia y Ucrania, donde, pese a declararse neutral, facilitó insumos tecnológicos vinculados al desarrollo de drones.
Considera que no se puede descartar un eventual apoyo chino a Irán, aunque advierte que este sería limitado y no necesariamente directo. “De haber transferencia, sería puntual, no estratégica”, afirma, al señalar que podría incluir misiles antiaéreos de corto alcance como los MANPADS denunciados por Estados Unidos, o insumos para reforzar capacidades en drones y tecnología balística.
Gómez de la Torre también subraya el papel de la inteligencia estadounidense, que, dice, se ha vuelto más “agresiva e intrusiva” bajo la administración Trump y la dirección de John Ratcliffe, lo que explicaría la detección de posibles movimientos de apoyo externo a Teherán.
Asimismo, destaca que el comportamiento de China podría seguir un patrón similar al de Rusia, que —según reportes— habría proporcionado inteligencia de imágenes (IMINT) a Irán para identificar objetivos estratégicos, evitando al mismo tiempo el envío directo de armamento.
Para el analista, el factor clave es el interés estratégico de China en la región: es el principal socio comercial de Irán, depende del petróleo que transita por el estrecho de Ormuz y, a la vez, mantiene estrechos vínculos con países árabes del Golfo afectados por el conflicto. “China está en una disyuntiva muy compleja”, resume, al advertir que cualquier apoyo se movería en un delicado equilibrio entre sus intereses económicos, energéticos y geopolíticos.




