Decenas de colonos israelíes armados agredieron a niños e incendiaron al menos dos viviendas palestinas en Tuba, según informó este jueves a EFE un vecino y activista de esta zona del sur de Cisjordania, conocida como Masafer Yatta y retratada en el documental ganador del Óscar ‘No Other Land’.
“Decenas de colonos atacaron la aldea de Tuba en Masafer Yatta alrededor de las 9:40 de anoche. Incendiaron casas; una de ellas quedó completamente destruida. La hija de Fir Radwan Abo Jundiya, de 8 años, y su esposa fueron agredidas por los colonos”, dijo a EFE el activista Sami al Hariri.
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Según Al Hariri, otros jóvenes también resultaron heridos, la casa de una familia también fue incendiada así como un corral.
En imágenes publicadas en redes sociales tras el ataque, se ve una vivienda completamente carbonizada, con paredes negras, y peluches de niños también quemados. Además, lo colonos pintaron también grafitis racistas y destruyeron propiedades.
El Ejército israelí, por su parte, informó hoy en un comunicado de que sus fuerzas se desplazaron “rápidamente” a Tuba tras enterarse de que “civiles israelíes incendiaban viviendas y atacaban a palestinos en la zona”. Pero añadió que “los sospechosos huyeron antes de su llegada”, dando a entender que -como es habitual- no practicaron ningún arresto.
Sarit Michaeli, directora internacional de la ONG israelí proderechos humanos B’Tselem, cuestiona la inacción de las tropas, tras compartir en X un vídeo grabado por los residentes de Tuba en el que aparecen decenas de colonos de regreso al asentamiento ilegal de Havat Maon tras el ataque.
“El ejército israelí cuenta con cámaras de seguridad que vigilan cada centímetro de la zona, pero, milagrosamente, no detectaron este pogromo. La policía israelí ni siquiera se molestó en bloquear su ruta de escape”, denuncia Michaeli.
Las aldeas que componen Masafer Yatta, localizadas en el sur de Hebrón, son objeto de ataques constantes tanto por parte de los colonos como de las autoridades israelíes, que demuelen las casas de palestinos y, ya en los años 80, declararon parte de este área ‘zona de tiro’, argumentando necesidades de entrenamiento militar a fin de expulsar a la población local.














