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Las autoridades colombianas redoblan este viernes la búsqueda de los cientos de desaparecidos que dejó el potente terremoto del lunes, aunque se desvanecen las posibilidades de hallar sobrevivientes pasada la fase crítica de rescate.
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Ya se cumplieron las primeras 72 horas del terremoto, el plazo a partir del cual caen drásticamente las probabilidades de hallar sobrevivientes.
Pero voluntarios y socorristas expertos trabajan hasta con sus propias manos en busca de un milagro. En las zonas más afectadas ya se siente el olor a putrefacción.
La región cafetera del país es otra de las más golpeadas. En Pereira, un bombero observa de cerca cuando un grupo de voluntarios dice haber escuchado ruidos bajo los escombros.
“No les voy a quitar la emoción ni el fervor porque los milagros sí existen, pero a estas alturas es poco probable encontrar gente viva”, dice a la AFP.
La solidaridad ha aliviado las arduas jornadas de búsqueda y ha mitigado la escasez. Miles llegan con agua, comida y medicamentos a los barrios afectados. También se reparten abrazos, como apoyo emocional en medio de la zozobra.
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“Estamos atravesando un trauma colectivo y creo que la mejor manera también en la que podía ayudar era pues regalando la energía que tengo y la vitalidad que me queda”, dijo Andrés Solomón, un músico caleño de 46 años con una pancarta que decía: “abrazos aquí”.
Muchos buscan a sus mascotas y los reencuentros reviven la ilusión.
Vickye Giraldo sonríe mientras sostiene a su gatito Polux, en los exteriores del edificio en ruinas donde solía vivir. Un grupo de voluntarios lo rescató.
“Es un sueño hecho realidad”, dice la abogada de 56 años.
Pero las réplicas y los daños estructurales complican las labores de rescate. Decenas sacan en maletas ropa y todo lo que pueden de sus viviendas maltrechas.
Javier Alzate recuperaba las pocas pertenencias que se salvaron de su casa en Pereira, con ayuda de un grupo de personas.
“Ya no hay más remedio, hay que sacarlas de ahí porque si llueve se acaba todo”, dice el psicólogo de 79 años.

Personas observan un edificio destruido por el terremoto este miércoles, en Quibdó, Chocó (Colombia). (Foto: EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda)
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El terremoto también sacudió cementerios. En un poblado cercano a Cali, los muertos salieron de sus tumbas.
De la Espriella, que asumió tres días antes del sismo, decretó la “emergencia económica”, una medida que lo faculta a crear impuestos y modificar el presupuesto.
También anunció la creación de un fondo con ayudas internacionales para atender a las víctimas y llamó a las empresas privadas a sumarse.
El terremoto tuvo epicentro cerca de San José del Palmar, en el Chocó, una de las regiones más pobres del país.
Allí ya terminó la fase de búsqueda y rescate, pero urgen las ayudas para los afectados.
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Las autoridades han pedido a las guerrillas que siembran terror en la zona que permitan la entrada de víveres, medicinas y equipos gubernamentales.
En cuanto a la atención al desastre, el presidente de ultraderecha ha sido cuestionado por estrechar relaciones con Israel en plena emergencia y por una supuesta negativa a recibir ayuda humanitaria de gobiernos alejados de su línea política.
Colombia únicamente ha aceptado rescatistas enviados por los gobiernos derechistas de Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel, pero el canciller Omar Bula dijo que la recepción de ayudas no ha tenido “ninguna consideración ideológica ni política”.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que Colombia vetó el envío de rescatistas militares mexicanos por falta de una certificación.
“Están certificados, pero ahora piden otra certificación”, dijo.

