jueves, febrero 19

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El 60% del territorio nacional es amazónico. En él coexisten medio centenar de pueblos originarios, más de 25 mil especies de plantas y por lo menos 2.300 especies de animales distintas. En un intento por reconocer estos valores y contribuir en la defensa tanto cultural como ambiental, el gobierno promulgó el 21 de enero del 2025 la Ley 32253, mediante la cual se estableció el 12 de febrero como fecha oficial para celebrar del Día de la Amazonía Peruana.

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Sin embargo, apenas un año después de dicha disposición, pocas han sido las acciones lanzadas desde los diferentes niveles del Estado para celebrar esta fecha central, tal como pudo comprobar El Comercio durante una visita a Iquitos. El vacío dejado tanto por gobiernos locales como regionales, sin embargo, fue cubierto por organizaciones civiles, colectivos culturales y una población altamente activa en la búsqueda de un reconocimiento justo de las riquezas de su territorio.

– Voltear hacia la Amazonía –

Del 8 al 12 de febrero, por ejemplo, el colectivo local Iquitos Cultural organizó una serie de eventos que intercaló paneles de destacados académicos con exposiciones artísticas orientados a difundir los aportes de la región amazónica al país.

Jorge Linares, coordinador del grupo y seleccionado como uno de los Peruanos que Suman en la campaña desarrollada por El Comercio y el BCP en el 2024, resaltó que el evento refleja los esfuerzos locales emprendidos durante los últimos 16 años.

Yo he podido recorrer siete de las ocho provincias que conforman nuestra región y en todas ellas he encontrado una enorme variedad de temas para destacar. Nuestros esfuerzos para que el país deje de vivir de espaldas a su Amazonía no van a parar hasta que se reconozcan todas las bondades que poseemos”, destaca en conversación con este Diario.

Jorge Linares, coordinador de Iquitos Cultural, fue seleccionado como uno de los Peruanos que Suman durante la campaña del 2024.

Jorge Linares, coordinador de Iquitos Cultural, fue seleccionado como uno de los Peruanos que Suman durante la campaña del 2024.

/ JUAN PEDRO TORRES CABALLERO

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El evento contó con la participación de destacados expositores, como el escritor amazónico y ganador del Premio Casa de la Literatura Peruana en el 2023, Róger Rumrrill, quien abogó por una transformación del Perú hacia un país que se reconozca como pluricultural; también estuvo presente el escritor Rafael Otero, autor de obras como “Los Jardines de Emilia”, donde explora la historia de la educadora Emilia Barcia Boniffatti y su contribución como organizadora de los primeros jardines de infancia estatales en el país, o “Fitzcarrald, pionero y depredador de la Amazonía”, un profundo estudio que redimensiona la figura del magnate del caucho peruano y su impacto en la región durante la segunda mitad del siglo XIX.

A través de su libro, Otero explora a profundidad la vida de Carlos Fitzcarrald, magnate del caucho peruano de finales del siglo XIX, cuya historia fue llevada al cine por el famoso director alemán Werner Herzog.

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También estuvieron presentes jóvenes talentos como Alejandro Prieto, un lingüista que ha dedicado la última década a explorar los orígenes del chuchuhuasi y ha adoptado como propia la misión de demostrar que este aguardiente merece poseer la denominación de origen. O Valeria Rodríguez Oré, joven artista que ha llevado sus esculturas y pinturas en óleo, donde revela el espíritu de las ancestrales técnicas de los pueblos originarios, a Madrid, Nueva York y Panamá.

Uno de los más aclamados por los asistentes fue Aldo Bolaños, el destacado arqueólogo que los últimos años encabezó el proyecto de campo en Gran Pajatén, en el Parque Nacional del Río Abiseo, donde se descubrió la existencia de más de un centenar de estructuras arqueológicas pertenecientes a la cultura Chachapoyas.

Bolaños encabezó el proyecto de campo en Gran Pajatén donde se descubrió la existencia de más de un centenar de estructuras pertenecientes a la cultura Chachapoyas.

/ World Monuments Fund

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El evento también contó con la participación de una comitiva de la Pontificia Universidad Católica del Perú, conformada por Cecilia Bákula, Patricia Ames, Félix Lossio, Rosa Guimaray, entre otros, quienes presentaron paneles sobre historia, sociología, antropología, innovación y emprendimiento.

Dentro de la agenda organizada por Iquitos Cultural, además, se incluyó un sentido homenaje al exdirector del Instituto Nacional de Cultura, museólogo y promotor cultural, Luis Repetto.

Cabe resaltar que el 12 de febrero se organizó en paralelo el Parlamento Amazónico, donde representantes de diferentes ministerios rindieron cuentas sobre los proyectos e iniciativas que benefician a la región amazónica a la congresista Karol Paredes (Avanza País).

– Arte en las calles –

El Comercio pudo presenciar también cómo mientras los paneles se iban sucediendo, las paredes del centro de Iquitos se convertían en un enorme lienzo para artistas urbanos.

La noche del 11 de febrero se revelaría que se trataba de una invitación para Amazonía en Movimiento, un evento cultural organizado por Bufeo Arte + Amazonía y Correlación Contemporánea del destacado artista y gestor cultural Christian Bendayán que incluyó una serie de exposiciones y visitas a talleres de artistas locales para promover la difusión de los talentos iquiteños.

El evento se inauguró en el Museo Amazónico con la muestra Geometrías Amazónicas, donde artistas indígenas y amazónicos mostraron algunas piezas. Tal fue el caso de la artista shipibo-conibo Chonon Bensho, quien sorprendió con obras con diseños kené.

Las actividades, que se extendieron hasta el domingo 15, incluyeron mesas de diálogo con artistas como Gerardo Amador Chávez, Violeta Quispe o Susana Torres, y con destacados académicos como Gabriela Germaná, Gustavo Buntinx y Charles Miró Quesada.

Mientras que la visita a los talleres permitió conocer de cerca el trabajo de Valeria Rodríguez Oré, Fressyha Gastelú, Hervé Miloux y Miguel Saavedra.

– Alma en arcilla –

Valeria Rodríguez Oré fue una de las ponentes más aclamadas durante los eventos culturales por el Día de la Amazonía Peruana en Iquitos.

/ ARCHIVO PERSONAL

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A sus 29 años, Rodríguez Oré fue una de las principales figuras de ambos eventos. “Yo soy una artista desde la Amazonía, porque ahí es donde ocurre el intercambio del conocimiento, la observación y la investigación de lo que estamos haciendo. Yo espero que la Amazonía se valore como un hub de historia y conocimientos que han quedado en el olvido”, cuenta a El Comercio.

– Tú estudiaste Administración, pero eres una artista desde pequeña…

Sí, siempre me gustó pintar y dibujar. A los cinco años tuve la suerte de conocer a mi gran maestra, Eva Yzaguirre. Ella hacía duendes, le gustaba mucho la mitología, las hadas. Ir a su casa era una inspiración total, recuerdo que tenía un cuartito que parecía sacado de El Señor de los Anillos, llena de esculturas y duendes por todos lados.

¿Cuál fue la gran lección que te dejó?

Fueron muchas. Pero recuerdo que con ella aprendí que el morado es el rey de los colores. Ella me enseñó muchas cosas que llevo conmigo hasta hoy, pero no sabía realmente si me dedicaría al arte. Por eso estudié Administración, por un tiempo pensé que me alejaba de lo que realmente quería hacer pero al día de hoy no me arrepiento para nada porque aprendí muchas estrategias que me sirven hasta hoy.

– ¿En qué momento reconectaste con el arte y decidiste apostar finalmente por convertirte en artista?

Yo comencé mis prácticas profesionales en Logística y sufría, pero luego me pasé a trabajar a publicidad y encontré un mundo diverso, con antropólogos, comunicadores. Un día entré a un taller de cerámica a un par de cuadras de la oficina, me metí y reconecté. Fue mi primer contacto con la cerámica. Yo les ofrecí servicios de marketing y publicidad, y ellos me enseñaban y daban espacio para explorar. Todo esto fue en el 2019.

Y poco después cayó la pandemia, ¿cómo la pasaste en esa etapa, cuando estabas en plena reconexión con el arte?

La verdad es que me ayudó muchísimo a crear. Yo vivía en Lima, pero siempre volvía a Iquitos. Finalmente en el 2021 comenzamos a hacer viajes por la región con Iquitos Cultural, recuerdo que llevamos el taller de cerámica con el que yo trabajaba, que se llamaba Polen Ceramic Studio, a una comunidad awajún. Ahí, y a través de los archivos o la experiencia de Elizabeth, que es la dueña de Polen, descubrí la cerámica originaria. Con Jorge Linares seguimos viajando y nutriéndonos de todos esos conocimientos.

Tus piezas muestran el interior de las cerámicas, recrean organismos vivos, contienen alma. ¿Qué buscas transmitir con ello?

Yo diría que para mí la cerámica es un registro que nos ayuda a entender a las diferentes civilizaciones, a revalorizarlos. Me gustan especialmente los jarrones, desde el punto de vista de que son un contenedor que contiene y es contenido al mismo tiempo. Podemos verlo como una referencia a la Amazonía porque ella también contiene vida y, a la vez, es contenida por una biodiversidad gigantesca. El jarrón te permite delimitar esos espacios, que no sepas dónde estás pero que conforma la ley natural de que todos partimos de algo.

A través de sus cerámicas, Rodríguez busca transmitir la importancia de las vasijas para las comunidades amazónicas peruanas.

/ ARCHIVO PERSONAL

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– Por eso también están en tus pinturas…

Es un símbolo constante. Además de los mitos y leyendas que he podido registrar de las mismas poblaciones. Si buscas por Internet encontrarás mil versiones de cada leyenda, pero yo prefiero basarme en lo que escucho, en lo que me cuentan cuando visito a las comunidades.

– Has paseado tu arte por España, Estados Unidos y Panamá, ¿cómo fue esa experiencia?

Sí. En España y Nueva York participé de exposiciones colectivas. En Panamá pude hablar un poco más sobre lo que hay detrás de mis piezas. Me siento super agradecida, pero tal como dijo Aldo Bolaños, me gustaría amazonizarnos más.

– En tu presentación explicabas que la cerámica moderna busca ser prolija, perfecta; mientras que la nativa está compuesta mas bien por imperfecciones.

Así es. Si vemos la cerámica asiática, griega o de diferentes culturas, notamos que el exterior debe ser perfecto. En el caso de un jarrón lo importante es que contenga. Ahí llevaban agua, de ahí tomaban mazato. Por eso me gustó la idea de romper la perfección externa y mostrar el interior, porque ahí es donde realmente ocurren las cosas. Hay culturas que enterraban espíritus dentro de vasijas con forma de personas, la cosmovisión kené también se hacían para conectar el ámbito espiritual con el terrestre, o para saber cómo regresar a sus comunidades. Mucha del arte de los pueblos originarios servía como puente entre lo espiritual y lo terrestre.

Nos han recibido pueblos awajún, mayjuna y tikuna hasta ahora.

Con sus manos. Están llenas de recuerdos, de fortaleza, de resiliencia. Mantienen el hacer con sus manos, algo que hemos ido perdiendo y que cada vez es menos valorado. Yo creo que ahí es donde vive la magia. Podemos decir que es como la cerámica, cuando la moldeas y seca siempre quedará registro de lo que has hecho.

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