Jueves, Abril 3

¿Sabía que viajar a Ayacucho o Arequipa por avión puede ser más barato que hacerlo en bus? En algunas temporadas, las tarifas pueden ser tan bajas que resulta más económico y cómodo hacer el trayecto en avión que ir por tierra. A pasar 14 horas metido en un bus para ir a Chiclayo con el riesgo de que se caiga un puente en el trayecto, prefiero hacerlo por avión si esto me sale más barato. El Congreso busca acabar con esto. No les gusta que mucha gente tenga la posibilidad de viajar en avión. Prefieren que sea un servicio de lujo, solo disponible para la “gentita”.

Existe un proyecto de ley que busca limitar la posibilidad de que las líneas aéreas cobren por la selección de asientos. Actualmente a todos los pasajeros se les asigna -de manera aleatoria- un asiento. A uno le toca al medio, a otro en el pasillo o cerca a la puerta de salida. Es por sorteo. Los que no quieran dejar su ubicación en manos de la suerte o un algoritmo, deben pagar un adicional para elegir el asiento según su preferencia. El proyecto que se discute en el Congreso busca eliminar el “pago por elegir”. Se busca también garantizar que los pasajeros puedan llevar equipajes de hasta 10 kilos en cabina sin realizar pagos adicionales. Actualmente las tarifas más bajas solo permiten viajar con una mochila o un bolso.

Algunos congresistas piensan que los usuarios deben poder elegir un asiento y llevar consigo sus cosas, sin costo adicional. “[…] no existe causa, objetiva ni razonable para el trato diferente de los usuarios de transporte aéreo al elegir sus asientos”, reza el Proyecto. Implementar un cobro por ello – en opinión de los autores del proyecto- sería discriminatorio.

Es al revés. La gente no valora las cosas de la misma manera ni tiene la misma disposición a pagar por ellas. Forzar un tratamiento igualitario allí donde la situación es diferente, es discriminatorio. A algunos les da lo mismo viajar con una mochilita o bolso al final del pasillo; otros estarían dispuestos a pagar si les dejan ir en el pasillo. A algunos no les importa mandar sus maletas por bus y viajar ligero en avión; otros son más aprehensivos y prefieren viajar con sus cosas, aunque esto les cueste más. Las tarifas diferenciadas permiten develar las preferencias de la gente y darle a cada cual lo que requiere para ser feliz.

Una tarifa ‘flat’ sin posibilidad de elegir terminará haciendo infeliz a todos. Adiós a las tarifas baratas “solo con mochila o bolso”. Muchos dejarán de volar. Es probable incluso que algunas tarifas del transporte interprovincial suban. Los asientos serán ocupados por alguien que no los valorará tanto como otros. La propuesta parece ser el sueño igualitario de un comunista trasnochado que discrimina a la gente. No le quiten a la gente la posibilidad elegir y acceder a tarifas más bajas. ¿O le tienen miedo a la libertad?

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