La operación militar, en apariencia quirúrgica, que ha quitado del camino el tóxico influjo que le imprimía Nicolás Maduro a la política venezolana, ha encendido justificadas alertas sobre la aplicación del derecho internacional y ha abierto un nuevo momento para la política regional. Más importante aún, ha generado una sensación de desconcierto que, seguramente, tardará en despejarse. Así, con los hechos consumados y los reacomodos en progreso, vale la pena dar una mirada al impacto potencial del acontecimiento, más allá de la polaridad que siempre ha generado la dictadura venezolana.
Una primera mirada a la operación, considerando, sobre todo, la inacción de los demás poderes globales, podría haber hecho creer que existía cierta anuencia. Pero la realidad, siempre enredada, estaría más cerca de lo que describe Ignacio Montes de Oca: la generación de un sismo geopolítico, en gran medida por los intereses de China, Rusia o Medio Oriente en Venezuela (“Letras Libres”, 5/1/2026).
En cualquier caso, como se ha recordado, la acción del sábado 3 de enero es coherente con la Estrategia Nacional de Seguridad que lanzó la Casa Blanca en noviembre pasado. El documento presenta, entre otros temas, el Corolario Trump a la doctrina Monroe. Dicho corolario se aboca al rol de los Estados Unidos en la región, con un marcado énfasis en la seguridad y la vigilancia sobre el accionar de otros poderes globales dentro de esta.
Después de la imposición de aranceles en abril pasado, la acción militar y política en Venezuela es la segunda de mayor impacto global. En tal medida, el Perú no será ajeno a sus efectos. Hay que recordar que, en lo más álgido de la guerra arancelaria, se optó por una acción mesurada, sin ninguna sobrerreacción. Posiblemente, algo similar vuelva a darse. Lo dicho, además, va de la mano con la tradicional equidistancia que ha tenido la política exterior peruana. De hecho, mientras se tuvo de telón de fondo a la guerra fría, el Perú fue un entusiasta integrante del Movimiento de los Países No Alineados. En la actualidad, participa en el foro de APEC, que tiene también como miembros a Estados Unidos, Rusia y China.
¿Qué implicancias tendrá todo ello en el proceso electoral en curso? Por lo pronto, el tema ya es parte del debate y varios candidatos han manifestado una posición al respecto. Para mayores detalles, basta con lo reseñado por Martín Hidalgo en su cuenta de X (3/1/2026). Seguramente, será un tema recurrente, pero esperemos que trascienda la simpleza con la cual suele abordarse. Por último, es necesario ser consciente de que el mundo se encuentra en un momento de profunda incertidumbre. Sería ideal que nos encuentre en plena forma, con menos pendientes en lo político, social y económico.




