Los modelos climáticos más recientes apuntan a una creciente probabilidad de que se forme un “súper El Niño” en los próximos meses, un fenómeno que podría alterar el clima global hasta 2027 y provocar lluvias intensas e inundaciones en países como Perú y Ecuador, según proyecciones científicas recientes citadas por ‘The Washington Post’.
De acuerdo con el último pronóstico del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF), existe una alta probabilidad de que este año se desarrolle una versión especialmente intensa del fenómeno climático, lo que reforzó las previsiones publicadas el mes pasado.
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De confirmarse, este evento podría convertirse en uno de los más potentes en más de un siglo. Algunos especialistas señalan que existe una posibilidad real de que supere la intensidad registrada en 2015, cuando las temperaturas del Pacífico ecuatorial central alcanzaron cerca de 2,8 °C por encima del promedio.
El fenómeno de El Niño se produce cuando una franja del océano Pacífico ecuatorial se calienta de forma anómala, lo que altera los patrones atmosféricos del planeta. En su versión más extrema —conocida como “súper El Niño”— las temperaturas del mar pueden superar los 2 °C por encima de lo normal, amplificando efectos como sequías, inundaciones, olas de calor y cambios en la actividad ciclónica.
Para América del Sur, los modelos climáticos advierten que podrían aumentar las precipitaciones intensas cerca de la línea ecuatorial, lo que eleva el riesgo de inundaciones en zonas de Perú y Ecuador, especialmente hacia finales del año y durante el pico del fenómeno.
Además de las lluvias, se prevé una mayor frecuencia de olas de calor en gran parte de Sudamérica, con posibles impactos en la agricultura y en la disponibilidad de agua en varios países de la región.
A escala global, el fenómeno también podría alterar otros patrones climáticos. Se espera una mayor actividad de ciclones y tifones en el Pacífico, mientras que en el Atlántico la temporada de huracanes podría ser menos intensa. Algunas regiones, como el Caribe o Indonesia, podrían enfrentar sequías severas.
Los científicos advierten que, en un planeta cada vez más cálido, los efectos de El Niño pueden amplificarse. El calor liberado desde el océano durante estos episodios suele traducirse en años con temperaturas récord a nivel mundial.
De hecho, algunos especialistas estiman que el impacto máximo de este evento podría sentirse entre finales de 2026 y comienzos de 2027, periodo en el que las temperaturas globales podrían volver a marcar nuevos récords.














