miércoles, septiembre 9

En Cienciano hay una dupla que funciona desde los extremos. Horacio Melgarejo es la explosión, el entrenador que vive cada partido como si todavía hubiera un gol más por buscar. A su lado está Cristian Ruggeri, el hombre que aporta pausa, equilibrio y pensamiento. Uno empuja; el otro ordena. Entre ambos han construido un equipo que está haciendo historia en la Copa Sudamericana.

En Cienciano hay una dupla que funciona desde los extremos. Horacio Melgarejo es la explosión, el entrenador que vive cada partido como si todavía hubiera un gol más por buscar. A su lado está Cristian Ruggeri, el hombre que aporta pausa, equilibrio y pensamiento. Uno empuja; el otro ordena. Entre ambos han construido un equipo que está haciendo historia en la Copa Sudamericana.

El ‘Papá’ eliminó a Lanús, vigente campeón del torneo, y después dejó en el camino a Botafogo, campeón de la Copa Libertadores 2024, con aquella inolvidable goleada 6-1 en Cusco. Ahora Cienciano está en cuartos de final, donde enfrentará a Montevideo City Torque, pero Ruggeri prefiere bajar el ruido de la hazaña y mantener una idea que Melgarejo repite al grupo: partido a partido. El asistente técnico argentino habla de la seguridad que falló en Brasil, de la fortaleza mental del equipo, de la importancia de la altura y, sobre todo, de las razones que permiten soñar con algo todavía más grande.

—¿Cómo han sido los días posteriores a la hazaña ante Botafogo?

Estamos muy felices de haber llegado a cuartos de final de la Copa Sudamericana, algo que el club no había logrado hace 23 años. Esto es muy pero muy bueno para los jugadores y también para nosotros que venimos trabajando desde el 5 de enero pensando siempre en pelear todos los torneos: Liga 1, Copa Sudamericana y la Copa Caliente. Siempre con la misma responsabilidad y las mismas ganas. Por eso estamos felices de haber pasar a cuartos de final. Pero también tenemos la tranquilidad y la humildad de ir partido a partido. Esa es la mentalidad que el ‘profe’ (Horacio Melgarejo) le baja al grupo.

—Al final del partido con Botafogo en Brasil se vio que los jugadores locales quisieron agredir al técnico Melgarejo y Alex Telles lo culpó de faltarle el respeto a su club. ¿Qué pasó realmente?

La verdad es que hablé con Telles. Ellos estaban muy nerviosos debido a la situación que vienen atravesando por todo lo que se fue desencadenando: la salida del entrenador, el resultado que se dio en Cusco (6-1 a favor de Cienciano), la derrota en el campeonato brasileño. Cuando vinieron al Cusco, no esperaban -creo que nadie lo esperaba- un resultado tan abultado y duro. Es duro para cualquier equipo perder así, más aún para ellos que ganaron la Copa Libertadores hace un par de años (2024). Y ya en el partido de vuelta, con la presión de todo lo que se generó, estaban un poco predispuestos de esa manera.

—Entonces no hubo provocación ni nada por el estilo de parte del profesor Melgarejo

En ningún momento, ni en Cusco ni en Brasil, se les faltó el respeto. Al contrario, tratamos de tranquilizarlos diciéndoles que ya había terminado el partido. De hecho, el ‘profe’, cuando acaba el encuentro, un jugador de ellos viene a saludar y cuando se acerca, lo golpea. Y ahí se generó toda la corrida. Pero creo que fue, como te decía, por el contexto que venían atravesando y la presión que tenían de su hinchada.

—Carlos Garcés, Santiago Arias y el propio Melgarejo coincidieron con que no hubo seguridad ni resguardo cuando ocurrió todo.

Em todos los partidos internacionales que hemos disputado, dos días antes de cada partido hay una reunión de seguridad donde está presente un delegado de seguridad que manda Conmebol, también tiene que estar el jefe de seguridad del equipo local. Ahí se queda todo marcado. El día anterior se da la reunión de Conmebol y va un representante de cada equipo. Siempre me toca ir. Entonces todo queda claro antes de que se juegue. Y en ningún lugar que jugamos como visitante hemos tenido problemas. La policía siempre estuvo presente. Sin embargo, esa noche, lamentablemente, en ningún momento apareció la policía. Incluso los árbitros en un momento me dijeron que salgamos atrás de ellos porque ellos sí tenían custodio y con gente de Conmebol por si pasa algo. Pero en ningún momento estaba la policía, que recién apareció al final cuando se fueron todos y nosotros nos quedamos al centro del campo. Ahí recién aparecieron diez policías que nos sacaron a un costado.

—Falló la seguridad…

Sí. Eso está más que claro. De hecho, cuando terminó el partido, el delegado del equipo nos informó que el jugador que agredió al ‘profe’ ya había sido expulsado y que todo estaba grabado. Seguramente van a tomar medidas.

—En los últimos años se han registrado situaciones similares en Brasil. ¿Percibes lo mismo?

Son cosas que no tendrían que pasar, sinceramente. También ocurrió en el partido de Rosario Central ante Corinthians en Brasil, hubo agresiones en la tribuna de Central. Lamentablemente en Brasil es repetitivo y no debería ser así. Está en el ambiente del fútbol que cuando un club va a Brasil, la pasa mal. Eso está muy mal. Pero, bueno, para eso están los organizadores, para tomar medidas. Nosotros seguiremos yendo con la mejor predisposición, tomando la responsabilidad de que todo salga bien. Pero si después pasa algo, se tendrá que sancionar a los culpables.

—¿Qué se dijo en el vestuario antes del partido ante Botafogo en Brasil? ¿Cómo se puede lidiar ante esa confianza, que puede ser excesiva, por tener una ventaja de 6-1?

En el fútbol uno siempre va sumando experiencias nuevas. Y nosotros anímicamente afrontamos dos momentos en esta Copa que me dejaron una gran enseñanza. Primero, la remontada ante Lanús en el Cusco con un 4-0. Llegaron al entretiempo ganando 3-0, ya habíamos volteado el 2-0 que sufrimos en la ida. Entonces entramos al vestuario y parecía que el trabajo estaba hecho, todos los jugadores estaban muy eufóricos. Entonces el mensaje que bajamos fue que teníamos que ir por más, no cuidar el resultado y meternos atrás. Y lo mismo ocurrió en Brasil. La cabeza juega un papel muy importante. Era un contexto distinto al de la ida en el Cusco: ellos no tenían nada que perder y nosotros sí porque uno piensa y si lograban remontar un 6-1 en su cancha que conocen bien y con su gente, hoy ellos estarían en la cima y nosotros en el fondo del mar. Creo que los equipos que ganan grandes cosas es porque tienen jugadores inteligentes, con experiencia y personalidad. Todo eso lo tenemos.

—Le dieron vuelta un 2-0 a Lanús, el vigente campeón de la Sudamericana, y le metieron seis a Botafogo. ¿Cuál es el secreto de este Cienciano, además de aprovechar la altura?

La clave es que se armó un equipo de cero desde aquel 5 de enero que empezamos la pretemporada. Desde el inicio hubo una muy buena conexión entre las tres patas que tienen que estar siempre bien en el fútbol: jugadores, cuerpo técnico, dirigentes e hinchas. Y quiero destacar a los hinchas de Cienciano porque siempre están, siempre apoyan. Cuando jugamos de local, se siente su aliento. Y de visita, también acompañan. En Brasil fueron muchísimos. Y después está la propuesta del técnico, que es una propuesta ofensiva, de salir a ganar. Los jugadores se convencieron de esa idea y se esfuerzan día a día para potenciarla.

Cristian Ruggeri junto a Horacio Melgarejo. (Foto: Cienciano)

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—Un trabajador de Cienciano nos comentó que, en los años que lleva trabajando en el club, nunca vio que jugadores maten tanto por un técnico como hoy sucede. ¿Sientes también esa conexión?

Sí, y es fundamental. Una de las mayores cualidades de un técnico es que tiene que ser justo, auténtico, buena persona. Y el profesor reúne esas condiciones. Todos nosotros los que trabajamos en el cuerpo técnico somos de esa misma línea. Somos muy cercanos al jugador. Y el jugador valora cuando uno le habla con la verdad. Obviamente todos quieren jugar. Pero nosotros somos claros y siempre tratamos de poner a los mejores, al que realmente merece estar. Y cuando el jugador percibe eso, sea el que juega o el que no, acompaña. Y eso genera una energía positiva que ayuda e influye.

—¿Hay un secreto para jugar en altura o solo con eso basta?

Yo no conocía lo que era jugar en altura hasta que llegué, el año pasado, a Tarma y ahora en el Cusco. Hay una diferencia en el golpeo de la pelota, en cómo el balón termina cayendo y cómo los jugadores se adaptan a la altura. Hay jugadores que necesitan más tiempo de adaptación que otros. A mí, en lo personal, nunca me chocó. Pero he visto jugadores que están hasta tres días con el cuerpo descompuesto. Eso es por el lado fisiológico. Por el lado deportivo, creo que la idea del entrenador es clave. Nosotros, tanto en ADT como acá, intentamos siempre ser muy ofensivos, tirar esos centros que caen entre el arquero y los defensores y son difícil para ellos, tener jugadores que ataque este tipo de centros, ganar las bandas. Ese tipo de jugadas son claves para marcar la diferencia en la altura. Contra Lanús y Botafogo fue clave. Si juegas de esa manera, con esa idea, vas a tener cierta ventaja. Pero si sales con una propuesta de un bloque bajo, a defenderte, no vas a sacar ningún tipo de ventaja. La altura por sí sola no te hace ganar.

—¿Cómo es Horacio Melgarejo en la intimidad del vestuario?

Nosotros nos conocimos en ADT. A mi me contrata el club. Él iba a llegar con otro ayudante de campo, pero ocurrieron ciertas cosas que hicieron que finalmente sea yo. Nos conocimos y pegamos buena química. Lo primero es que es una persona espectacular, muy buena gente. Tiene una personalidad explosiva, pero es muy divertido, buena onda, tiene una forma de liderar muy paternal, que es lo que yo siempre digo. Estuve en 14 cuerpos técnicos distintos, con un montón de entrenadores diferentes y en distintos países y situaciones, y él tiene esa gran virtud que es liderar del afecto más allá del gran conocimiento que tiene porque es uno de los entrenadores más ofensivos que he conocido.

—¿Cómo manejas esa explosividad que tiene?

Nosotros nos complementamos bien porque yo soy un poco más equilibrado. Él es muy ofensivo. Él quiere hacer ocho o diez goles. Es una cosa de locos. Íbamos ganando 4 a 0 el primer tiempo y quería hacer ocho. Yo le decía: “tranquilo, tenemos cuatro goles de diferencia”. Y él me replicaba: “podemos hacer más goles, debemos hacer más goles”. Eso te muestra su mentalidad. Después entrena muy bien, tiene mucha cercanía con el jugador, muy buen trato con toda la gente del club. Entonces, eso hace que la gente lo quiera porque es auténtico.

—No le gustan mucho las conferencias de prensa, parece…

Muchas veces se calienta. O lo buscan también. Al principio se enganchaba con eso. Pero ahora está muy mejor, más tranquilo. Pero después una persona bárbara, muy preparada, formado en España porque hace 23 años que vivía en Valencia, estuvo dirigiendo allá, conoce bien lo que es Sudamérica. Cuando lo sancionaron por lo que dijo, los jugadores salieron a defenderlo porque él es la cabeza del grupo. Todas esas cosas marcan un perfil de un técnico querido por los jugadores y que maneja muy bien el liderazgo.

—¿Cómo hicieron para convencer a los jugadores e instalarles el chip de que pueden ganarle a Lanús y Botafogo, por ejemplo?

Desde el primer día, el 5 de enero, cuando conformamos el plantel, sabíamos perfectamente lo que queríamos en cuanto a la idea de Horacio. Y buscamos jugadores con las características a la idea que queríamos implementar. Después está el lado humano. Él siempre dice: primero ser buenas personas y después tener la calidad de jugadores para marcar diferencias en cualquier tipo de torneo que se juegue. El convencimiento fue el día a día, la forma de entrenar, motivar y el ir ganando. Este año le ganamos a Garcilaso, Cusco, eliminamos a Melgar en la fase previa de la Sudamericana, pasamos una fase de grupos muy difícil. Todos esos triunfos te van dando ese argumento de creer que se puede. El jugador ve en los partidos lo que le dices en los entrenamientos, tanto de los rivales como lo que puede pasar. Todo eso influye. Y esa buena conexión que tenemos con el plantel, hinchas y dirigentes, hace que todo vaya hacia adelante. Pero, ojo, hay que tener en claro que Cienciano es un club grande de Perú, con mucha historia. Es una camiseta que pesa y la única que ganó dos copas internacionales.

—¿Cienciano está para hacer historia en esta Sudamericana?

Cienciano está para pensar en City Torque, para tener como objetivo pasar a cuartos de final y llegar a semifinales. Tenemos que ir paso a paso.

—Entonces, sí están para hacer historia en la Copa…

Totalmente. Cienciano tiene la historia que lo avala, tiene jugadores con un hambre de gloria bárbaro. Y nosotros tenemos unas ganas enormes de poder conseguir un título importante con un club grande como este. Esas tres cosas están súper alineadas y vamos a dejar la vida por conseguirlo.

Su relación con Óscar Ruggeri, su tío

Cristian es sobrino del campeón del mundo con Argentina en 1986

—¿Cómo es la relación con tu tío Óscar Ruggeri? 

Es como mi papá. Me crie con él desde los cinco años. Me hizo vivir todo en el fútbol. Por eso soy tan pegado a esta profesión. Él me llevaba desde muy chiquito a los entrenamientos, reuniones, asados, vestuarios, viajes. Como jugador o técnico, me permitió vivir todo muy de cerca y es lo que trato de hacer siempre con la gente que quiero y ama este deporte. 

—¿Conversaste con él después de eliminar a Botafogo? 

La primera llamada que tuve, después de eliminar a Botafogo, fue de él. Quiere, más que nadie, que Cienciano gane la Copa. Es el hincha número uno. 

—¿Invitarás a tu tío Óscar Ruggeri a un partido de Cienciano en el Cusco?

Contra Lanús no fue a la cancha porque en Lanús él es muy querido, se había retirado en el club y le dije que mejor se quede en casa para evitar que la gente lo tome a mal. Pero siempre quiere que nos vaya bien, tanto a mí como a todo el cuerpo técnico, y ni hablar a los peruanos porque, a través del Flaco Gareca, que es como si fuera mi tío, se encariñó muchísimo con Perú, así que siempre tira las mejores vibras. Ojalá venga a vernos en el Cusco. 

Cristian es sobrino del campeón del mundo con Argentina en 1986

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SOBRE EL AUTOR

Periodista en Deporte Total de El Comercio desde 2018, el mismo año que Perú cumplió el sueño de volver a un Mundial. Siete años en el diario con coberturas de Eliminatorias, Copa América, Mundial, Juegos Olímpicos, Juegos Panamericanos, en vivo y streaming. Ver más
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