La última en decir adiós al Perú ha sido Chuck E. Cheese’s, la franquicia estadounidense de entretenimiento infantil, que cerró su operación en el país hace apenas unos días, el 31 de agosto. Chuck E. Cheese’s operaba bajo un modelo que combina comida, entretenimiento y membresías. Las familias pagan por pizzas y aperitivos, mientras los niños juegan con videojuegos, zonas interactivas y atracciones como trampolines o pistas de baile digital. En este formato todo en uno, también se realizaban fiestas infantiles, ya que los paquetes para fiestas solían incluir acceso a juegos y comida.
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La cadena llegó al país hace más de 10 años con una propuesta distinta al mercado en ese entonces. En el 2019 tenían seis locales y hasta el año pasado reportaron ocho sucursales, seis en Lima Metropolitana y dos en provincias (Arequipa y Trujillo). De hecho, el año pasado mostraban cierto optimismo y contemplaban ganar más presencia, ya que desde el 2021 habían parado su plan de expansión y anunciaban que este año lo retomarían para llegar a los 10 locales, con los que esperaban alcanzar un 35% del mercado. ¿Qué pasó entonces?
Para Jorge Luis Ojeda, docente de la Facultad de Negocios EPE de la UPC, más que un “modelo fallido”, fue la suma de varios factores. “Es un formato costoso de mantener —locales grandes, máquinas, mantenimiento— y depende mucho de fines de semana y cumpleaños. Después de la pandemia, las familias empezaron a preferir experiencias más activas y cambiantes, como parques de trampolines o zonas de aventura», nos explica. En ese terreno, agrega, marcas como Coney Park y Happyland se movieron rápido y reforzaron su oferta, es así que “la competencia subió el listón y el consumidor se volvió más selectivo con el gasto”.
Eliana Gálvez, profesora de Administración de la Universidad del Pacífico, afirma que aunque Chuck E Cheese’s se había consolidado como una opción de entretenimiento y celebración para familias, la empresa enfrentó desafíos por cambios en las preferencias de consumo, el auge de alternativas digitales y los efectos pospandemia. Esta época en particular golpeó mucho a Chuck E. Cheese’s a nivel mundial, tanto que se acogió al capítulo 11 o Ley de Quiebras de Estados Unidos en el 2020.
Años después, la cadena estaría reorientado su operación, ya que no solo ha cerrado todos su locales y se despidió del Perú, también hizo lo propio en Costa Rica, país en el que opera desde el 2018.
De acuerdo a El Obervador de Costa Rica, los inversionistas costarricenses tomaron la decisión de enfrentar algunos retos con la franquicia estadounidense. “Ha sido un reto con la franquicia el llegar a acuerdos sobre la forma de manejo, entonces, al no ser nuestro negocio principal, tomamos la decisión estratégica de dejar este negocio y enfocarnos en otras empresas”, dijo Adriana Álvarez, propietaria de Chuck E. Cheese’s Costa Rica.
Gálvez comenta que en los últimos años, varias marcas internacionales han salido del mercado peruano debido a una combinación de factores relacionados con la pandemia, condiciones económicas y dificultades específicas del mercado local.
Divercity
Pero no ha sido la única propuesta de entretenimiento que le dijo adiós al Perú, otra de ellas fue Divercity, el centro de entretenimiento temático que llegó al país con una propuesta que recreaba una ciudad en la que los niños podían experimentar el mundo de los adultos pero jugando, a través de roles y profesiones. El parque temático tenía 45 atracciones en el que se podían ejercer más de 60 roles en una pequeña ciudad donde los niños de 3 a 13 años encontraban y aprendían en zonas de servicios como Bancos, Cajeros Automáticos, Agencia de Gas a Domicilio y una Clínica. Además, entidades comunitarias como la Estación de Bomberos, la Comisaría o la Librería.
Este concepto, creado en Colombia en el 2006, llegó al Perú el 2011 en el Jockey Plaza, donde ubicaron su local de 7.200 m2. Si bien el formato funcionó bien, la pandemia- que generó el cierre de los lugares comerciales durante meses- le dio una estocada y terminó por salir del país en diciembre del 2020. En un comienzo cerraron Divercity de Colombia, donde tenían alrededor de 1 millón de visitantes al año. Luego se hizo lo propio en Guatemala y Panamá.
“En el sector de entretenimiento familiar y parques temáticos en Perú y otros países de Latinoamérica, las salidas de marcas como Chuck E Cheese y Divercity reflejan varias tendencias y desafíos del mercado”, sostiene Gálvez. La especialista recuerda que ambos negocios enfrentaron fuertes crisis financieras por paros prolongados y altos costos operativos, lo que se sumó a la competencia con el entretenimiento digital, los cambios en las preferencias del público infantil y la transformación de la industria. Además de los “altos costos operativos en modelos basados en locales grandes en centros comerciales, que en contextos económicos inestables como el peruano dificultan la continuidad del negocio, además del impacto de la pandemia del COVID-19″, agrega la especialista.
De acuerdo a Ojeda, además, los formatos ‘cerrados’ y muy temáticos, que requieren grandes espacios y cambios costosos perdieron terreno frente a propuestas más dinámicas y modulares. “Hoy el público busca actividades físicas, interactivas y que se puedan renovar por partes. Los centros comerciales también están privilegiando espacios que se adapten rápido y atraigan visitas frecuentes”, explica.
Si miramos en los últimos cinco años, podemos ver que otras marcas emblemáticas que tuvieron más de un quinquenio en el mercado también se despidieron del Perú, que sorprendieron con sus salidas. Acá te contamos algunas de ellas.
Bodytech
Luego de varios rumores, Bodytech anunció el cierre definitivo de su operación en el mercado peruano en agosto del año pasado, luego de 16 años en el país. A través de un comunicado enviado a Día1, la cadena de gimnasios sostuvo que se trató de una decisión de negocio e indicó que por medio de una alianza con Smart Fit, los clientes de Bodytech podrían seguir entrenando en las 75 sedes de la cadena brasileña durante el tiempo que durase su membresía.
Como contaron a este Diario desde Bodytech, la pandemia significó un golpe fuerte para la compañía, al punto que decidieron enfocar sus operaciones en Lima y redujeron notablemente su tamaño en los últimos cinco o seis años. Antes de su cierre definitivo, la cadena dijo a Día1 que contaban con 22 mil socios distribuidos en las siete sedes que mantenían en Lima hasta el mes pasado ubicadas en El Polo (Surco), Jesús María, el Óvalo Gutiérrez, Magdalena, San Miguel, Surco y La Molina. Una versión reducida del apogeo que alcanzaron años atrás.
La cadena Bodytech, que ingresó al país en el 2008, llegó a tener un crecimiento robusto y a reinar por varios años en el mercado peruano. Con una estrategia potente, fue una de las primeras cadenas ‘fitness’ que ingresó a las regiones del país; de hecho, el segundo local que abrió en el Perú se localizó en Trujillo.
Hasta el 2017, además de tener sedes en la capital, tenía dos en Trujillo, otras dos en Arequipa, Piura y Chiclayo. En total, la cadena llegó a tener más de 20 locales en el 2019, en su cúspide, de acuerdo a nuestro archivo. Por aquel entonces, la empresa colombiana calculaba que la industria de gimnasios en el Perú movía US$150 millones.
Paris
En el 2013 llegó al mercado peruano la marca de tiendas por departamentos Paris, de la corporación chilena Cencosud (dueña de Wong y Metro), mediante una inversión de US$7 millones en su primer local en la ciudad de Arequipa. Fue una apuesta diferente, pero la firma se acercaba con fuerza: anunció la apertura de otras cinco tiendas ese mismo año en Cajamarca, Ica y Lima. Antes del cierre de sus operaciones, Paris ya tenía 11 locales que ocupaban un importante espacio de 61.427 metros cuadrados, de los cuales un 91,3% era alquilado por la empresa.
El argumento de la compañía para irse del Perú en el 2020 fue que no obtuvo los resultados ni la participación que esperaba, y ello se reflejó en las cifras que Euromonitor compartió con El Comercio. Según la consultora, al cierre del 2019 la participación de mercado de la marca de Cencosud en el rubro de tiendas por departamentos ascendió a 8,3%, mientras los niveles de Falabella fueron 46,5% (líder del sector), Ripley 27,6% y Oechsle 11%.
Gálvez resume la salida del mercado de Paris y su fracaso en el mercado en estas tres razones: baja participación de mercado frente a competidores fuertes como Falabella y Ripley, estrategia de expansión deficiente que priorizó ciudades de provincia antes que Lima cuando los patrones de consumo no son iguales, falta de un canal digital bien desarrollado para el contexto de la pandemia y una crisis económica global que impactó en sus ventas el 2020.
Uber Eats
Fue en mayo del 2018 cuando Uber Eats anunció el inicio de sus operaciones en el Perú con más de 1.000 motorizados y 300 restaurantes aliados. Dos años después, en medio de la pandemia, anunció su salida del mercado peruano.
Las razones que motivaron tal decisión se deben a “las complejidades y costos operativos” que dictan los protocolos sanitarios para la reanudación de actividades, dijeron en aquel entonces. El cese no involucró a su división de taxis.
Según la ejecutiva de cuentas de Arellano Consultoría, Lucía Navarro, Uber Eats ocupaba la tercera posición entre las aplicaciones de delivery con mayor preferencia entre los usuarios. De acuerdo con Navarro, los estudios de mercado hechos por la consultora mostraban que Uber Eats no ocupaba las primeras posiciones en categorías como facilidad del uso de la aplicación, desempeño, entre otras. “No tenían una posición competitiva de liderazgo. Algo fundamental para la etapa que se les venía”, explicó.
De acuerdo a Gálvez, Uber Eats cerró en Perú en junio de 2020 debido a las complejidades y altos costos operativos generados por las estrictas medidas sanitarias del gobierno durante la pandemia. Solo podía operar con personal propio para entregas, lo que limitaba su modelo de negocio», indica.
Forever 21
Las grandes colas que hubo cuando Forever21 anunció su llegada al país allá por el 2014, se volvieron a ver esta vez en el remate final ante su inminente salida del mercado peruano, diez años después. A inicios de julio del 2024, se conoció que la cadena ‘fast fashion’ estadounidense, que fue- en su momento- un feroz competidor en el sector en el globo, se retiraba del Perú, apenas unos días después de que se confirmara también su salida de Colombia.
Una retirada de América Latina que ha sido progresiva, dado que también le dijo adiós a Chile a inicios del 2024 y de Brasil hace tres años atrás, en el 2022.
La férrea competencia en el mercado peruano frente a H&M y Zara fueron algunas de las razones que motivaron su salida, aunado a la crisis económica global-que arrastraba desde la pandemia– y la recesión económica en Perú, que afectaron el poder adquisitivo de los consumidores, lo que resultó en una disminución en las ventas.
Pero sus problemas se iniciaron antes del 2019, previo de la pandemia, un periodo en el cual la compañía tuvo que cerrar 178 establecimiento solo en el mercado norteamericano. Como la situación era insostenible, la gigante optó por acogerse al Capítulo 11-o ley de bancarrotas- de Estados Unidos. A raíz de ello, empezó este proceso de reestructuración, en el que anunció que también cerraría 350 puntos de venta en el mundo. En medio de todo este contexto adverso, por supuesto, la pandemia fue un duro golpe para Forever21.
Es así que durante el mes de julio del 2024, Forever21 cerró su local en el centro comercial Jockey Plaza, el segundo que abrió en nuestro país y que, en ese entonces, en el 2015, anunciaba como su ‘flagship’ de Sudamérica. Pocos meses después, cerró también el bastión que aún mantenía en el Real Plaza Salaverry.
Sally Beauty
La compañía de belleza Sally Beauty Perú, filial local de Sally Beauty Supply, anunció el fin de sus operaciones en Perú tras permanecer siete años en el mercado con diversas tiendas a nivel nacional. “Lamentamos tener que decirles adiós. Durante estos últimos 7 años nos han permitido ser parte de sus vidas e hicieron que nuestro tiempo en Perú fuera mejor de lo que pudiéramos imaginar. De parte de todo el Sally Team queremos decirles ¡Muchas gracias!”, dijo la compañía a través de sus redes sociales.
La firma de capitales estadounidenses ya había adelantado su salida del país desde fines de diciembre del año anterior también mediante redes al anunciar las últimas fechas en los que estarían operativos sus locales. La cadena de tiendas estaba enfocada en la venta de productos de belleza para maquillaje, cabello, manicura, cuidado de la piel, entre otros. En aquel momento aún el mercado ‘retail’ de belleza no había alcanzado el tamaño que hoy en día tiene y competía con los primeros pasos de Aruma en el mercado.
La matriz Sally Beauty Holdings, con sede en Texas, era uno de los mayores distribuidores de productos de belleza profesional en los Estados Unidos.
Krispy Kreme
Krispy Kreme hizo su debut en Perú en 2017, abriendo su primera tienda en el Jockey Plaza de Lima. La marca, que se hizo famosa por sus donas glaseadas y proceso de producción, llamó la atención de los consumidores peruanos.
Pero en el tiempo todo se fue diluyendo. Krispy Kreme enfrentó varios desafíos que afectaron su desempeño en Perú. La competencia con marcas locales y otras cadenas internacionales, como Dunkin’ Donuts, que ya tenían una presencia establecida en el país, fue un revés para los planes de la compañía. Y también el bajo consumo per cápita de estos dulces frente a otros productos del mercado.
Hacia el 2019, en la franquicia fueron cerrando sus locales en el Perú, retirándose del mercado después de ocho años de presencia, pero la salida total de la marca fue en el 2021 a 2022.
Bonus track
Hard Rock Café
La reconocida cadena estadounidense de restaurantes y entretenimiento, hizo su primera incursión en el mercado peruano en 1997, con un local en el centro comercial Larcomar en Lima. Sin embargo, a pesar de un inicio prometedor, el restaurante cerró sus puertas en 2001. La menor afluencia de clientes y la falta de adaptación a las cambiantes preferencias del mercado local fueron algunas de las razones que motivaron su pronta salida.
Luego de una década, la marca buscó una segunda oportunidad. Hard Rock Café regresó al Perú en 2012, inaugurando un nuevo local en el Jockey Plaza de Lima. Con una inversión aproximada de US$3 millones, esta vez quiso ofrecer una experiencia moderna y adaptada a los gustos peruanos, con elementos de la cultura local en su decoración y menú.
No obstante, la conexión no fue la esperada. A pesar de los esfuerzos, cerró nuevamente en 2019. Las causas de este segundo cierre se debieron, según se reporta en las notas periodísticas de aquel año, en primer lugar, a la competencia creciente en el sector de restaurantes y el entretenimiento en Lima, con la aparición de nuevos establecimientos que ofrecían experiencias similares.
En base a todos estos casos, Ojeda comenta que las razones suelen repetirse: falta de escala, costos altos en zonas prime, hábitos de consumo que no acompañaron y decisiones globales de priorizar otros mercados. Uber Eats, por ejemplo, reordenó su presencia regional; Paris decidió simplificar su portafolio; y Krispy Kreme no alcanzó la capilaridad necesaria. “También vimos movimientos como el cambio de marca de Glovo a PedidosYa. No es un único motivo, sino una combinación de rentabilidad, foco y preferencia del consumidor”, sostiene.
¿El mercado peruano es, particularmente desafiante?
Para Ojeda, sí. “El comprador peruano es muy sensible al precio y busca valor claro”, afirma. Lima concentra buena parte de la demanda, pero para crecer hay que hacerlo rentable en provincias, donde la canasta y la visita al ‘mall’ se comportan distinto. “Además, los alquileres de los mejores locales son altos para tickets promedio que no siempre acompañan. Y en comida y ocio familiar, las marcas locales conocen muy bien los gustos y bolsillos del público, lo que obliga a los nuevos jugadores a afinar mucho su propuesta”, indica.
Gálvez comenta también que el mercado peruano tiene varias peculiaridades que hacen más desafiantes para que algunas marcas logren conectarse exitosamente con los consumidores. “Tenemos a un consumidor cada vez más informado y exigente que piden experiencias personalizadas, acceso a promociones ajustadas a sus verdaderas necesidades y acceso también a una muy alta calidad en productos y servicios”, remarca a este Diario.




