Una tensa jornada se vivió esta mañana en la playa Pescadores, en el distrito de Chorrillos, donde más de 500 pescadores y comerciantes del mar se movilizaron en protesta contra un proyecto de la Municipalidad. Los manifestantes, hombres y mujeres que dependen del trabajo diario en la zona, acusan a las autoridades locales de impedir el desarrollo de sus actividades económicas y de no respetar los acuerdos previos.
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“Nosotros somos pescadores, no nos dejan trabajar. Cerraron los accesos, los clientes ya no pueden entrar a comprar nuestro pescado”, denunció una de las participantes, visiblemente afectada. Aseguran que el desalojo municipal, que inicialmente fue comunicado como una acción contra puestos informales, ha terminado afectando también a quienes operan legalmente desde hace décadas en la caleta.
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El conflicto escaló cuando los manifestantes notaron la presencia de un grupo de civiles encapuchados, a quienes señalaron como “desconocidos” y ajenos a la comunidad chorrillana. “No son pescadores, son delincuentes contratados por el alcalde para sacarnos a la fuerza”, afirmaron. La tensión obligó a la Policía Nacional a desplegar un fuerte cordón de seguridad para evitar enfrentamientos.
En respuesta, Roland Jhon Jayo Alanya, subgerente de Inspección y Control de Sanciones de la Municipalidad de Chorrillos, negó rotundamente las acusaciones. “Eso es totalmente falso. Los trabajadores municipales están plenamente identificados. Los sujetos encapuchados no forman parte del equipo edil”, declaró. Además, aseguró que el proyecto no afecta el muelle ni la caleta, áreas que son competencia del Ministerio de la Producción. Según el funcionario, lo intervenido fue un espacio destinado a estacionamiento que era utilizado de forma irregular por una asociación.
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Sin embargo, los pescadores se mantienen firmes en su posición y reclaman que, aunque el muelle no esté directamente intervenido, los accesos están bloqueados y sus actividades paralizadas.
La Municipalidad sostiene que las obras buscan beneficiar a la comunidad a largo plazo, pero los manifestantes exigen soluciones inmediatas.













