miércoles, febrero 18

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

La acusación de Estados Unidos contra China por la supuesta realización de un ensayo nuclear secreto ha encendido una nueva alarma geopolítica en plena fragilidad del sistema internacional de control de armas, luego de la expiración del tratado New START. Washington sostiene que Beijing efectuó una detonación de baja potencia diseñada para evadir la detección, mientras el Gobierno Chino rechaza categóricamente la denuncia y la califica de infundada. Más allá de la veracidad o no de la acusación, el episodio eleva la tensión estratégica entre potencias, alimenta el riesgo de una nueva carrera armamentística y abre la puerta a que Estados Unidos considere reanudar sus propios ensayos nucleares tras décadas de moratoria.

El subsecretario de Estado para el Control de Armas y la Seguridad Internacional, Thomas DiNanno, dijo durante una conferencia mundial de desarme realizada en Viena que China realizó una prueba nuclear secreta el 22 de junio del 2020.

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Agregó que China utilizó la técnica llamada “desacoplamiento sísmico” para que el ensayo no sea detectado.

Según expertos consultados por CNN, el desacoplamiento ocurre cuando se excava una gran caverna para disminuir la actividad sísmica de una explosión nuclear, lo que hace más difícil su detección, pues esa cavidad vacía actúa como un “amortiguador” que evita que la onda de choque inicial se transmita eficientemente a la roca circundante.

El misil balístico nuclear de primera generación JL-1, lanzado desde un submarino, se ve durante un desfile militar en China el 3 de septiembre de 2025. (Foto de Pedro Pardo / AFP).

/ PEDRO PARDO

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De acuerdo con Estados Unidos, este tipo de ensayos permite probar diseños de armas nucleares miniaturizadas, validar detonadores o componentes y mejorar simulaciones sin violar abiertamente tratados.

¿Qué indicios tiene Estados Unidos? Washington afirma haber detectado señales subterráneas que no coinciden con terremotos o sismos naturales, pues alega que tienen características compatibles con una explosión controlada.

Christopher Yeaw, subsecretario de Estado para Seguridad Internacional y No Proliferación, reveló el martes en un evento en el Hudson Institute, en Washington, que el 22 de junio del 2020 una estación sísmica remota en Kazajstán midió una “explosión” de magnitud 2,75 ubicada a 720 kilómetros de distancia, en los campos de pruebas de Lop Nor, en el oeste de China.

“He revisado datos adicionales desde entonces. Hay muy pocas posibilidades de que se trate de algo más que una explosión, una explosión aislada”, dijo Yeaw. Agregó que los datos no eran consistentes con explosiones mineras.

“Tampoco es del todo coherente con un terremoto… Es lo que se esperaría de una prueba nuclear explosiva”, insistió.

Sin embargo, el funcionario no pudo especificar la cantidad de energía liberada en la detonación debido a los supuestos esfuerzos del Gobierno Chino por ocultar la prueba.

Yeaw aseguró que además del satélite de vigilancia, el análisis proviene de sensores remotos e inteligencia técnica y de señales. No dio más detalles para no revelar capacidades de espionaje.

Las ojivas nucleares en el mundo. (AFP).

Las ojivas nucleares en el mundo. (AFP).

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Por su parte, la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, que utiliza sensores sísmicos para detectar explosiones nucleares, puso en duda el martes la acusación de Yeaw.

En un comunicado, afirmó que ese día detectó “dos eventos sísmicos muy pequeños, con 12 segundos de diferencia” en esa zona de China, pero dijo que eran demasiado pequeños para “evaluar la causa de estos eventos con certeza”.

Al ser consultado por CNN sobre la acusación de pruebas nucleares secretas, el portavoz de la embajada china en Washington, Liu Pengyu, dijo que su país “sigue una política de ‘no primer uso’ de armas nucleares y una estrategia nuclear centrada en la autodefensa, y se adhiere a su moratoria de pruebas nucleares”.

“Estamos preparados para trabajar con todas las partes para defender conjuntamente la autoridad del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares y salvaguardar el régimen internacional de desarme y no proliferación nuclear”, agregó Liu.

¿Estados Unidos reanudará sus ensayos?

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla con militares y sus familias en Fort Bragg, Carolina del Norte, el 13 de febrero de 2026. (Foto de Mandel NGAN / AFP).

/ MANDEL NGAN

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Christopher Yeaw recordó que el presidente Donald Trump ha expresado su interés en retomar las pruebas de armas nucleares en Estados Unidos, que se detuvieron en 1992, porque afirma que Rusia y China también lo están haciendo.

“No vamos a quedarnos en una desventaja intolerable”, dijo Yeaw.

En este punto, cabe recordar que Estados Unidos, China y Rusia firmaron en 1996 el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, que prohíbe cualquier explosión nuclear, aunque los dos primeros países nunca ratificaron el texto y Moscú rescindió su ratificación en el 2023, en plena guerra con Ucrania.

Además, este mes expiró el New START, el tratado de reducción de armas nucleares firmado por Estados Unidos y Rusia.

En reemplazo del New START, Trump ha planteado la firma de un nuevo tratado que también incluya a China, pero este país se ha negado a participar en acuerdos de ese tipo.

China busca equilibrar militarmente a EE. UU. a largo plazo

Misiles balísticos intercontinentales DF-5C de China durante un desfile militar que conmemora el 80.º aniversario de la victoria sobre Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial. (Foto: GREG BAKER / AFP).

/ GREG BAKER

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El especialista en temas de defensa e inteligencia Andrés Gómez de la Torre advirtió que la acusación de Estados Unidos contra China por un supuesto ensayo nuclear secreto, se inscribe en un contexto global marcado por el aumento sostenido del gasto militar y la creciente importancia estratégica del arma nuclear como factor de poder y disuasión.

Según explicó a El Comercio, el mundo atraviesa un proceso de expansión del gasto en armamento —tanto convencional como estratégico— en el que China se está posicionando “para equilibrar militarmente a Estados Unidos como objetivo estratégico a largo plazo”.

En ese ámbito, sostuvo que las armas nucleares funcionan hoy como un “seguro de última instancia”, ya que su mera existencia condiciona las decisiones militares de las potencias y actúa como freno frente a posibles ataques contra Estados con capacidad atómica.

Gómez de la Torre señaló que, aunque Beijing ha negado haber realizado pruebas, junto con Washington y Moscú encabeza el grupo de países con mayor poder nuclear, lo que refuerza la percepción de una competencia estratégica entre grandes potencias.

A su juicio, la actual expansión del gasto militar en Estados Unidos, Rusia, China y Europa refleja un entorno que dificulta hablar de desarme nuclear en el corto plazo y alimenta el riesgo de una nueva carrera armamentista.

Para Gómez de la Torre, el caso representa además una señal de alerta para Washington sobre el avance del poder militar chino y su consolidación geopolítica global, incluida su creciente presencia en regiones como América Latina. Recordó que la doctrina nuclear china se basa formalmente en el principio de “no primer uso”, pero subrayó que el país está reforzando su infraestructura estratégica —como silos de misiles intercontinentales y capacidades submarinas nucleares— para construir una fuerza disuasiva creíble.

El analista destacó que China contaría con más de 600 ojivas nucleares y una sólida base tecnológica y energética vinculada al ámbito nuclear. No obstante, precisó que la estrategia de Beijing no se centra solo en aumentar el número de armas, sino en mejorar su precisión, capacidad de respuesta y confiabilidad operativa, factores que —afirmó— fortalecen tanto su poder disuasivo como su margen de negociación diplomática en el sistema internacional.

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