China se ha consolidado como el actor dominante en la industria global de baterías para vehículos eléctricos, un sector clave para la movilidad del futuro y la transición energética, con más del 80% de la fabricación mundial de celdas concentrada en su territorio.
Las baterías de litio son el componente central de los autos eléctricos y una infraestructura estratégica para el sistema energético del siglo XXI. Controlar su producción implica influir en la cadena de suministro global, en la autonomía industrial de los países y, cada vez más, en la geopolítica de la movilidad.
MIRA: El Mustang eléctrico se reinventa: Ford lanza el Mach-E GT California Special con look exclusivo y llantas de 20″
El liderazgo chino se refleja también en la expansión internacional de sus principales fabricantes. Empresas como CATL, BYD y Gotion han construido o anunciado al menos 68 fábricas fuera de China en la última década, con inversiones conjuntas que superan los 45.000 millones de dólares.
Esta expansión se ha acelerado en los últimos años. En 2024, por primera vez, estas compañías destinaron más recursos a levantar plantas en el extranjero que dentro de su propio país, impulsadas por la madurez de la industria y por mayores márgenes de rentabilidad en mercados internacionales.
La presencia global de estas empresas también ha generado escenas simbólicas en distintos países, donde líderes políticos han acompañado inauguraciones o anuncios de nuevas plantas. Sin embargo, aunque las fábricas se construyen en distintos territorios, gran parte de la tecnología y del conocimiento industrial continúa siendo de origen chino.
Reducir esta brecha tecnológica no será sencillo para otras economías occidentales. Analistas advierten que la ventaja acumulada por China en investigación, proveedores y experiencia industrial podría tardar décadas en replicarse, incluso si los gobiernos occidentales intensifican sus inversiones y políticas de apoyo al sector.




