La infraestructura no es un fin en sí misma, sino un medio indispensable para elevar la productividad, dinamizar la inversión y generar riqueza. Sin embargo, en el Perú, desarrollar un proyecto de ampliación aeroportuaria puede tomar casi una década. La excesiva regulación y los incentivos institucionales adversos para la toma de decisiones por parte del sector público suelen retrasar obras que son clave para el desarrollo. En ese contexto, cualquier avance es un hito que debe celebrarse.
La infraestructura no es un fin en sí misma, sino un medio indispensable para elevar la productividad, dinamizar la inversión y generar riqueza. Sin embargo, en el Perú, desarrollar un proyecto de ampliación aeroportuaria puede tomar casi una década. La excesiva regulación y los incentivos institucionales adversos para la toma de decisiones por parte del sector público suelen retrasar obras que son clave para el desarrollo. En ese contexto, cualquier avance es un hito que debe celebrarse.
En Aeropuertos del Perú (AdP) suscribimos un acuerdo con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) que permitirá modernizar el Aeropuerto de Chiclayo mediante una ejecución por fases. Este enfoque es fundamental ya que posibilita acelerar la obra en la medida en que cada etapa sea aprobada por el concedente y garantiza la entrega progresiva de un terminal moderno con un amplio potencial de conectividad.
Los resultados obtenidos respaldan esta visión. Desde que AdP asumió la concesión en 2006, el aeropuerto de Chiclayo ha experimentado un quiebre estructural en su crecimiento. En 2008 atendían apenas 176 mil pasajeros; para 2025, ha superado el millón, logrando inclusive una conectividad internacional a través del hub de Panamá y, así, acceso a una red global de destinos. A ello se suma la rehabilitación integral de la pista y calles de rodaje, con una inversión de US$ 50 millones, que ha fortalecido la seguridad y continuidad de las operaciones.
Chiclayo cuenta con ventajas competitivas innegables para consolidarse como un hub de conectividad aérea regional en el norte del Perú. Su ubicación geográfica es estratégica: se encuentra a nivel del mar, equidistante de ciudades clave como Piura y Trujillo, con una clase media en expansión. Además, está próxima a uno de los polos agroindustriales más importantes del país y funciona como un nodo relevante de conectividad terrestre hacia el nororiente, lo que abre la puerta a una integración logística intermodal más eficiente entre el transporte aéreo y el terrestre.
No obstante, para capitalizar plenamente este potencial, es indispensable avanzar en la liberalización del sector aerocomercial. Facilitar el cabotaje mediante la octava y novena libertad de tráfico aéreo permitiría desarrollar nuevas rutas internacionales y fortalecer la conectividad interregional. Chiclayo podría convertirse así en un punto de enlace natural, sin que el tránsito por Lima sea una obligación. Finalmente será el mercado el que valide el éxito de este pronóstico.
La firma de este acuerdo con el MTC nos permitirá acelerar la entrega de los expedientes técnicos de un nuevo y moderno terminal de pasajeros, con una inversión estimada de US$ 400 millones. Los beneficios serán tangibles para Lambayeque y para todo el norte del país: mayor competitividad regional, generación de empleo, impulso a las exportaciones y una verdadera democratización del transporte aéreo. ¡Sigamos construyendo un Perú más conectado, bajo un marco de libertad económica!




