sábado, abril 18

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Tiene plata, tiene equipo y tiene una correa anchísima que le ha permitido hacer campaña vacilándose de sí mismo. El ‘yo me río de mi persona’ fue la única emoción que pudo vender en una contienda en la que cualquier rival era un orador brillante a su lado. Rió e hizo reír bastante; pero otra cosa fue que, en pleno debate presidencial, el pico dramático de la campaña en el que se cruzaron los destinos de los 34 candidatos, Carlos Álvarez lo remedase. No podía reírse, no debía, no cabía.

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Esa vez, César quedó demudado. Fue el único evento en el que su equipo de abogados, marketeros, asesores y escribidores de discursos, no pudieron hacer las cosas por él. ¿Cómo replicar una puya, cómo responder la pregunta ciudadana secreta, como dar la talla ante la gente que tuvo al lado? No descarten que pasó por su cabeza negociar pactos de no agresión con alguno de sus vecinos.

Durante el debate presidencial organizado por el JNE, Carlos Álvarez realizó imitación de César Acuña. (Captura Tv Perú)

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Pero eso no lo podía hacer con Fernando ‘Popy’ Olivera, quien lo golpeó, pateó y escupió diciéndole lo que nunca se había dicho de él con tanto desparpajo. Esos horribles momentos que pasó en el debate, luego de haber reído y bailado tanto con la troupé que le consiguieron para sus giras -estas incluyeron un comediante enano que lo remedaba- los habrá recordado en su candelero interno esta semana; mientras le pasaban reportes de las últimas cifras de la ONPE.

Al cierre de estas líneas no puedo asegurar ni descartar que APP saltará la valla. Depende de que otras fuerzas sean excluidas y, con las justas, 3 o 4 apepistas entrarían a la cámara de senadores y 7 u 8 a diputados.

Según el conteo de la ONPE, al 93,359% de actas contabilizadas, César Acuña obtiene apenas 177,975 votos (1.130% de votos válidos)

Según el conteo de la ONPE, al 93,359% de actas contabilizadas, César Acuña obtiene apenas 177,975 votos (1.130% de votos válidos)

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La última vez que chequeé la votación personalizada por candidatos, el propio César ni siquiera lograba un cupo en el senado nacional. Por delante de él están Juan José Santiváñez -sí, el controvertido ex ministro del Interior- y otro abogado de policías, José Palacios Obregón, que hicieron campaña juntos. No importa su curul, que ni gracia le haría trabajar como senador; sino el roche. Pero la risotada no es solo al propio Acuña sino a la lucha contra la inseguridad. He ahí César que si tu partido salta la valla, habrías metido al senado a un par de defensores de policías sancionados cuando lo que necesitamos es quienes nos defiendan de la corrupción policial y reformen a la PNP.

Arde, Acuña, arde

El candelero interno de César está ardiendo. Sus personeros y abogados pelearán voto a voto. Su salto de valla en el senado es más probable gracias a su vigencia en Loreto, Cajamarca o San Martín, pero en diputados depende de que en algunas regiones haya giros inesperados en el último tramo del conteo.

El ‘papá de La Libertad’, como le dijo Dina Boluarte alguna vez, ha sido desconocido por sus hijos. No habrá senador apepista por La Libertad y si entrara algún diputado sería porque el partido de origen mochero, Un Camino Diferente, no saltó la valla. El castigo puede prolongarse hasta las elecciones regionales y locales de octubre.

César Acuña aparece relegado en los últimos lugares en Trujillo.

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Los Acuña, empezando por el hijo Richard, dijeron que esta sería la última campaña de su padre. Por eso invirtieron en varios trucos a la vez, como el convertirlo en el candidato de los influencers jóvenes. Un vacío de la ley y una distracción del sistema, le ha permitido a César agenciarse piezas publicitarias -no puedo catalogar de otra forma las entrevistas concesivas que le hicieron varios fenómenos de las redes- que tendrían que estar proscritas si extendemos al streaming los alcances de la ley que prohíbe a los candidatos contratar publicidad.

Los Acuña construyeron una franja electoral a la medida del patriarca de la familia. Pero lo que nunca le podrán fabricar es una banda presidencial a su medida. No la hay ni la habrá, se cumpla o no la promesa de que esta sería su última campaña. Que su sueño lo herede otro, si puede. Richard, a quien en el 2023 su propio padre había señalado como posible candidato presidencial, calculó, estudió, tasó y vio que no tenía chance. No es difícil responder ello: César, al fin y al cabo, es ejemplo de superación desde un pueblo cajamarquino -vecino de Pedro Castillo, qué caray- hacia el negocio millonario de la educación universitaria. Esa es su épica, mientras Richard es hijo de un magnate. Tiene conocimiento y disposición para la política -doy fé- pero la percepción popular le niega ese perfil de ganador con la suya.

A César le quedaba un capital político, pero lo perdió tolerando la corrupción de Castillo, la frivolidad de Boluarte, la nocturnidad de Jerí y las uñas largas de su propia gente. A César lo que es de César: su plata. Le sobra como para vivir una plácidamente el resto de sus días. Si quiere seguir bancando un partido, que lo limpie de cuajo, o mejor que haga filantropía.

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