Un nuevo ataque contra el transporte público se registró este lunes cuando un bus de la empresa Machu Picchu S.A. fuera impactada con disparos de bala, por presuntos extorsionadores, en el cruce de las avenidas Morales Duárez y Universitaria, en el Cercado de Lima. Producto del atentado, el conductor y una pasajera resultaron heridos.
Un nuevo ataque contra el transporte público se registró este lunes cuando un bus de la empresa Machu Picchu S.A. fuera impactada con disparos de bala, por presuntos extorsionadores, en el cruce de las avenidas Morales Duárez y Universitaria, en el Cercado de Lima. Producto del atentado, el conductor y una pasajera resultaron heridos.
Imágenes difundidas tras el ataque muestran al menos dos impactos de bala en el vehículo, cerca de la puerta de ingreso. En los alrededores también fueron encontrados al menos tres casquillos, que serán incorporados a las investigaciones para determinar cómo ocurrió el ataque y quiénes estuvieron detrás del mismo.
Según testimonios recogidos por Canal N, los presuntos responsables serían un hombre y una mujer que se desplazaban a bordo de una moto lineal. Tras efectuar los disparos contra el bus, ambos habrían escapado en dirección a San Martín de Porres.
La Policía deberá determinar la identidad de los atacantes y establecer el móvil del atentado. Una de las hipótesis que se maneja es que el ataque esté relacionado con un caso de extorsión, debido a los antecedentes de agresiones contra unidades de la empresa y a las amenazas que afectan al sector transporte.
El atentado ocurrió apenas un día después del asesinato y posterior quema de un colectivero dentro de su propia unidad de transporte en el paradero Primera de Pro, en el límite entre San Martín de Porres y Los Olivos. Ambos hechos se producen en un contexto de preocupación entre conductores y empresas de transporte por el avance de las extorsiones y los ataques armados.
La empresa Machu Picchu S.A. ya había sido blanco de otros ataques armados durante 2025. El primero ocurrió en junio de ese año, en Chorrillos, y tuvo como víctima al conductor de una de sus unidades. Un segundo atentado se registró en agosto y dejó a un pasajero herido. En ambos casos, las autoridades investigaron la posible relación de los ataques con extorsiones.
Entre los trabajadores del transporte persiste ahora el temor de que las amenazas y el cobro de cupos estén dirigidos contra la empresa. Algunos conductores han señalado que no han recibido amenazas directamente, aunque sospechan que las exigencias podrían estar siendo dirigidas a la administración y que los detalles de esas presuntas extorsiones no necesariamente son conocidos por los trabajadores.
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