sábado, marzo 14

Durante los dos primeros meses del 2026, ya se han registrado 193 reportes de presuntos hechos de violencia escolar en el país, según SíSeVe, el portal abierto a la ciudadanía administrado por el Ministerio de Educación (Minedu).

Durante los dos primeros meses del 2026, ya se han registrado 193 reportes de presuntos hechos de violencia escolar en el país, según SíSeVe, el portal abierto a la ciudadanía administrado por el Ministerio de Educación (Minedu).

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Si bien la cifra muestra una leve tendencia a la baja en comparación con el mismo período de los dos años previos, 227 y 206 casos respectivamente, al ampliar la mirada se detecta un incremento en los reportes anuales, al pasar de 19.453 en el 2024 a 19.666 durante el 2025.

Fiorella Macalupú, especialista en desarrollo socioemocional y convivencia de Innova Schools, resalta la importancia de que las instituciones cuenten con un enfoque preventivo y constante. “A veces se piensa que las habilidades socioemocionales solo se desarrollan en tutoría, pero en verdad se desarrollan en todo espacio académico”, señala.

“En el aula puede comenzar como un conflicto (entre estudiantes) por no alcanzar acuerdos, uno impone su idea y no se alcanza consenso. Si el maestro o los compañeros no logran identificarlo a tiempo, eso que comenzó como una incomodidad se sigue arrastrando y con el tiempo puede dejar de expresarse de forma verbal para convertirse en algo físico. Entonces, son una serie de pasos que se acumulan y algo sencillo termina escalando porque nadie actuó en el camino. Por eso si bien es importante, no solo se debe trabajar el hecho de que el docente puede resolver los problemas sino que los estudiantes primero deben intentar solucionarlo y saber que si no pueden hacerlo pedirle ayuda a algún adulto de su entorno”, apunta la experta.

—Radiografía de la situación—

El 41,6% de casos totales reportados son de tipo físico, seguidos de violencia psicológica (39,4%) y sexual (18,9%). La mayoría de reportes responde a incidentes entre estudiantes (63,1%), pero también hay una importante cifra que involucra a personal de las instituciones educativas (IE), presentes en casi cuatro de cada diez reportes. Esta tendencia se invierte en los meses de verano, cuando la mayoría de reportes (73%) pasa a involucrar a personal IE en presuntos casos de trato humillante, tocamientos y actos libidinosos, y violencia verbal.

El psicólogo educativo Roberto Flores califica ese escenario de “alarmante” y explica que responde a una acumulación de diversos factores. “El colegio es un laboratorio inmenso de ciudadanos donde no solo vienen a adquirir conocimientos académicos sino a formarse como ciudadanos respetuosos que sepan vivir en comunidad”, explica. “Nuestro sistema educativo es deficiente en varios aspectos que no vienen de ahora sino de años atrás. Eso nos lleva a tener ciudadanos que carecen de muchas habilidades: empatía, respeto de límites, vivir en comunidad”, agrega.

A esto se suman, según el especialista, factores culturales “como los límites entre los adultos y los estudiantes dentro de los colegios” y patologías “como los depredadores sexuales”. “Todas esas aristas conllevan a que haya adultos a cargo sin la capacitación, la formación humana, el acceso al cuidado de la salud mental, que lo ignoren o reconozcan que eso es importante”, acota.

Resumen de los casos reportados al portal SíSeVe del Minedu.

/ Antonio Tarazona / El Comercio

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Las estadísticas muestran también una clara diferencia dependiendo del nivel educativo. En ese sentido, los casos se registran en menor proporción en los niveles inicial y primaria, con una ligera tendencia a la baja del 2024 al 2025, mientras que el secundario registra casi el doble de casos que la primaria y aumentó en un 4,81% anual.

Flores explica que este salto estadístico responde a una “transición biológica, física y hormonal del ser humano. Es normal que en esas edades se quiera transgredir normas y romper límites, pero debemos asegurarnos de que las rompan dentro de una esfera donde tengamos el control”.

Macalupú resalta también que dos grandes obstáculos al momento de combatir los diferentes tipos de violencia son el silencio y la vergüenza de las víctimas. En ese sentido, recomienda implementar medidas que faciliten la llegada y tratamiento de estos casos por parte del entorno del estudiante. “Una de las prácticas para recoger información sobre lo que pasa en el centro educativo pueden ser los buzones anónimos dirigidos al tutor, que es en principio la figura más cercana al estudiante. Otras herramientas son las encuestas y por supuesto el trabajo de las familias. Los padres o la familia en general no debe minimizar las situaciones iniciales y solo comunicarlas cuando han escalado, el canal de comunicación con ellos es fundamental”, precisa.

Además, las cifras muestran que las instituciones educativas públicas registraron un descenso del 3,22% al pasar de 14.392 casos en el 2024 a 13.928 en el 2025, mientras las privadas aumentaron en 13,38%, con 5.061 y 5.738 reportes cada año.

“Desde mi experiencia, creo que este año será un quiebre interesante a raíz del cambio en la normativa. Actualmente no todos los reportes de SíSeVe vienen de la escuela, también lo puede hacer un padre o un tercero, y no siempre terminan siendo casos de violencia sino que se tratan de otras situaciones que se reportan a modo de queja o insatisfacción. Los conflictos son parte del desarrollo y de la convivencia, los niños y adolescentes están en un proceso que a veces nos cuesta entender como padres”, explica la especialista.

—Reformas recientes—

En agosto del 2025, el Minedu actualizó sus protocolos de violencia escolar, destacando principalmente la redefinición del ‘bullying’ y la reducción del plazo de atención, al pasar de un período de 60 a 90 días hábiles, a uno de 30.

Ambos especialistas califican de beneficiosa la medida al ser “mucho más clara sobre lo que es violencia y lo que es conflicto”, según Macalupú. Además, “invita a tener una postura menos punitiva y lleva a construir un espacio seguro para la formación de los estudiantes. Que haya hechos no tipificados como ‘bullying’ no implica que no se le esté dando el protagonismo necesario”, agrega Flores.

Muestra de esto último es que apenas tres de los 50 casos diarios que se registran en promedio corresponden a situación de ‘bullying’ según la propia clasificación de SíSeVe.

El psicólogo alerta, sin embargo, que una medida que sí resulta contraproducente fue la Ley 32535, promulgada en noviembre y que reemplaza la educación sexual integral (ESI) por una “con enfoque biológico y ético”, pues “prácticamente censura un tema amplio que se ve en cada etapa de la vida del ser humano”. “Retomar la ESI resultaría beneficioso para combatir amenazas como las agresiones sexuales entre estudiantes, incluso tipos de violencia verbal que podemos registrar”, añade.

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