El 39% de las competencias necesarias para trabajar cambiará o dejará de ser útil en los próximos cinco años, según el informe Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial (WEF). El estudio advierte que la adaptación y la creatividad serán las herramientas clave para no quedar fuera del mercado laboral.
Por primera vez, el WEF ha puesto cifras concretas a la transformación del empleo: casi cuatro de cada diez habilidades actuales perderán relevancia antes de 2030, mientras que 170 millones de nuevos empleos surgirán impulsados por la inteligencia artificial, la transición ecológica y los cambios demográficos. Sin embargo, otros 92 millones desaparecerán en el mismo periodo, dejando un balance positivo de 78 millones de nuevos puestos.
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cial, la transición ecológica y los cambios demográficos. Sin embargo, otros 92 millones desaparecerán en el mismo periodo, dejando un balance positivo de 78 millones de nuevos puestos.
El informe, basado en encuestas a más de 1.000 empresas que representan a 14 millones de trabajadores en 55 economías, identifica cuatro motores del cambio: la tecnología, la transición verde, la incertidumbre económica y el envejecimiento poblacional. Estos factores, advierte el WEF, redefinirán las ocupaciones y las habilidades necesarias en los próximos años.
Aunque se espera un auge en empleos vinculados a la tecnología, no serán los únicos beneficiados. Las profesiones agrícolas liderarán la creación neta de puestos con 34 millones adicionales, impulsadas por la digitalización rural y la expansión de la economía verde. También crecerá la demanda de conductores de reparto, desarrolladores de software, obreros de la construcción y trabajadores del cuidado y la salud.
El dato más inquietante, según el WEF, es la velocidad con que las habilidades quedarán obsoletas. La automatización y la inteligencia artificial afectarán especialmente a los sectores de informática, telecomunicaciones y logística. Pero no solo las competencias técnicas estarán en riesgo: las denominadas soft skills también cambiarán de peso e importancia.
En este nuevo contexto, las competencias tecnológicas —como la alfabetización digital, el análisis de datos o la ciberseguridad— se combinarán con las humanas —creatividad, empatía, liderazgo o pensamiento crítico— para definir el perfil del trabajador del futuro. “Será necesario equilibrar habilidades duras y blandas para prosperar en entornos híbridos y digitales”, subraya el informe.
El WEF indica que la mitad de los trabajadores del mundo ya ha participado en programas de actualización profesional en 2025, frente al 41% registrado en 2023. Sin embargo, advierte que uno de cada diez necesitará reentrenamiento sin tener acceso a él, lo que podría profundizar la desigualdad laboral.
Lejos de plantear un futuro dominado por los robots, el Foro Económico Mundial sostiene que la clave estará en la adaptabilidad humana. Aprender, desaprender y reaprender será tan esencial como cualquier conocimiento técnico. Como se señala en el informe, el futuro del trabajo será híbrido, digital y profundamente humano.




