Los jóvenes que votarán por primera vez en las elecciones del 2026 se acercan a la política desde una lógica distinta a la de generaciones anteriores. Para ellos, el voto no es solo un trámite, sino un derecho y un deber democrático. A pesar de no haber tenido experiencia política previa, ven el acto de votar como una herramienta cívica, aunque muchas veces desconectada de un interés real por la política tradicional. Tienen un acercamiento distinto a la política y que puede ser distinto al de otras generaciones, lo que hace que sea difícil de entender.
Asimismo, el contexto en el que los jóvenes peruanos formulan sus opiniones políticas está marcado por el desencanto. A pesar de cuestionar la situación del país y sentirse avergonzados por los niveles de corrupción alcanzados, el 59% expresa una preferencia por la democracia como forma de gobierno. Esto refleja una tensión: hay un deseo de vivir en un sistema democrático, pero también frustración ante su funcionamiento actual.
La mayoría de los jóvenes, sin embargo, reconoce que la educación recibida en su etapa escolar no les ha ayudado a entender cómo funciona el Estado, qué esperar de las instituciones o cómo involucrarse activamente en la política. Existe una brecha clara entre la formación cívica que reciben en el colegio y la comprensión práctica del sistema democrático. Esta falta de conocimiento básico sobre el funcionamiento del Estado y las responsabilidades ciudadanas limita la capacidad de los jóvenes para participar de manera informada en los procesos electorales y en la vida democrática.
Cerrar esta brecha es una oportunidad para fortalecer el vínculo entre los jóvenes y la política. Es fundamental revisar los contenidos curriculares e incorporar una formación cívica más cercana a la realidad, que no solo explique el organigrama del Estado, sino que también fomente el pensamiento crítico y el interés por el debate público. Una educación más conectada con los retos del país puede ayudar a formar ciudadanos más informados, con una visión más clara de su rol en la democracia, lo que a largo plazo podría traducirse en una mayor participación y compromiso político.




