miércoles, enero 7

Para el verano 2026, el informe reporta que la renta mensual promedio de una casa de campo se sitúa en US$ 3.763, con valores entre los US$ 1.880 y los US$ 6.856, mientras que la renta semanal promedio se sitúa en US$ 1.151, con un rango de US$ 470 a US$ 2.143. Estos valores representan incrementos de 6% en la renta mensual y de 10,9% en renta semanal frente al verano 2025, de acuerdo al estudio. El predominio de avisos de alquiler semanal y mensual, según RE Propiedades, sugiere un uso más frecuente de estas viviendas, no concentrado en un solo periodo del año.

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Frank Oré, consultor senior del equipo de Consultoría y Estudios de RE Propiedades, vincula ese patrón con una evolución del mercado. “Históricamente, la casa de campo estuvo más asociada a zonas como Chaclacayo y a un uso esporádico. Hoy vemos que el desarrollo se mueve hacia el sur, donde hay mayor disponibilidad de terrenos y proyectos de mayor escala”, señala. Para él, el desplazamiento no implica que el sur sea el único mercado existente, pero sí el que concentra la mayor dinámica de nuevo desarrollo dentro del universo que analiza el estudio.

Oré explica que el mercado de casas de campo ha ido cambiando de eje, desde el este de Lima hacia el sur. Señala que, durante varios años, este tipo de proyectos se concentró en distritos como Chaclacayo y Cieneguilla. Hoy, añade, la mayor parte del nuevo desarrollo se localiza en el sur, donde es posible estructurar mejor el producto, con condominios, servicios comunes y precios más homogéneos y comparables entre proyectos.

El informe también muestra una dispersión de precios por distrito. Mientras Cieneguilla, Chaclacayo y Lurín registran rentas mensuales por encima del promedio, San Antonio y Pachacámac se ubican por debajo. Para Oré, esta diferencia se explica por el tipo de vivienda, el tamaño de los lotes y el distinto grado de consolidación de cada mercado, con zonas más maduras frente a otras aún en desarrollo.

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Desde el lado de la demanda, Luciano Barredo, gerente de Marketing de Urbania, refuerza la lectura de mayor tracción en el sur. Señala que en los últimos seis meses las búsquedas de casas de campo en el sur de Lima crecieron alrededor de 8%, con mayor interés en distritos del sur chico como Mala, Asia y zonas de Cañete.

“Vemos un perfil principalmente familiar y un uso que combina semanas completas con escapadas cortas repetidas a lo largo del año”, explica Barredo, lo que, según su lectura, muestra un comportamiento que no se limita a una sola temporada.

Proyectos en expansión y una oferta cada vez más estructurada

En San Antonio (Cañete), el proyecto Country San Antonio, de Desarrolladora, avanza por etapas. La primera contempla 128 casas, de las cuales 76 ya han sido vendidas. El ticket promedio se sitúa en alrededor de S/520.000, con un rango de entre S/495.000 y S/550.000. La empresa describe el desarrollo como un condominio orientado a un uso recurrente durante el año.

Antonio Espinosa, director de Nuevos Negocios de Desarrolladora, explica el giro que observa en el comportamiento del cliente. “La casa de campo ya no se compra pensando en unas pocas visitas al año. Hoy vemos familias que la usan varias veces al mes o por periodos más largos, y eso sostiene la demanda más allá del verano”, afirma.

En el distrito de Asia (Cañete), Asia del Campo desarrolla condominios campestres de entre 200.000 m2 y 300.000 m2, y avanza con nuevas etapas que suman entre 700 y 800 lotes, dentro de un esquema progresivo de desarrollo. Los precios de venta se ubican entre US$ 28.000 y US$ 29.000 por lote, y la empresa reportó una valorización acumulada cercana al 20% anual en los últimos años.

Para José Carlos Villalobos, gerente general de Asia del Campo, el mercado muestra una demanda más estable. “Hay compradores que adquieren la casa de campo como segunda vivienda, pero también otros que ya piensan en un uso más permanente en el mediano plazo. Eso explica por qué el sur sigue concentrando nuevos desarrollos”, señala.

En Cieneguilla, Menorca desarrolla proyectos como La Quebrada, donde ofrece lotes desde 1.000 m2. Los precios varían entre US$ 180.000 y US$ 250.000, dependiendo de la ubicación y la etapa. La inmobiliaria indica que durante el 2025 colocó alrededor de 1.200 unidades vinculadas a casas de campo y segunda vivienda, y que se encuentra en la tercera etapa del proyecto, con nuevas fases previstas para el 2026.

Manuel de la Barrera, gerente central comercial de Menorca, señala que el segmento muestra continuidad en ventas, lo que permite planificar proyectos y lanzamientos por etapas sin depender de picos estacionales. “La casa de campo deja de ser un producto marginal. Hoy tiene volumen, continuidad en ventas y una demanda que se mantiene activa durante todo el año”, afirma.

Centenario Urbanizaciones enfoca su expansión en distritos del sur de Lima, con énfasis en San Antonio y en zonas del eje de la Panamericana Sur, a través de proyectos de terrenos urbanizados orientados a casas de campo y segunda vivienda.

Rafael Wong, gerente comercial de la compañía, enmarca esa apuesta como una decisión de largo plazo. “El desarrollo de casas de campo en esta zona no es coyuntural. Responde a un mercado que ya muestra continuidad y capacidad de absorber nuevos proyectos”, señala.

Aunque con escalas y precios distintos, los proyectos desarrollados se ejecutan por etapas, se ubican en distritos del sur con disponibilidad de suelo y apuntan a un uso más frecuente de la casa de campo. Para Oré, este patrón es consistente con un mercado que puede absorber nuevas fases de desarrollo con continuidad en el tiempo.

Las desarrolladoras coinciden en que el crecimiento del segmento se sostiene en proyectos por etapas y en una demanda que, según describen, combina uso frecuente con planes de permanencia más prolongada. En esa misma línea, Oré sostiene que el avance de formatos de renta semanal y mensual, y la concentración de oferta observada por RE Propiedades son consistentes con un mercado más estructurado en el sur de Lima.

El alquiler se orienta a viviendas equipadas

La oferta en renta la componen principalmente viviendas de uso inmediato.

Según Frank Oré, consultor senior del equipo de Consultoría y Estudios de RE Propiedades, el mercado de casas de campo en alquiler está dominado por viviendas ya construidas y completamente equipadas, pensadas para un uso inmediato. Se trata de inmuebles que, en su mayoría, cuentan con áreas abiertas, piscina, jardines amplios y espacios acondicionados para grupos familiares, lo que reduce la necesidad de adecuaciones por parte del inquilino y facilita su ocupación en periodos cortos o prolongados.

La oferta incluye desde casas de alrededor de 200 m² hasta propiedades con terrenos que superan los 10.000 m², con diferencias importantes en metraje construido, número de ambientes y nivel de equipamiento. Según Oré, esta heterogeneidad explica buena parte de la variación de precios entre distritos y refuerza la idea de que la renta de casas de campo responde a un producto ya definido, más cercano a una vivienda terminada que a un formato de autoconstrucción o desarrollo progresivo.

Oré añade que el nivel de equipamiento se ha vuelto un factor determinante en la oferta en renta. En años previos, muchas casas de campo se alquilaban con un nivel básico de acondicionamiento, mientras que hoy predominan viviendas completamente equipadas, con cocinas habilitadas, áreas comunes definidas y servicios pensados para estancias familiares. Este mayor estándar del producto incide directamente en la disposición a pagar y en la diferenciación de precios entre distritos.

Un producto más estandarizado reduce la incertidumbre del inquilino y vuelve más predecible la oferta de casas de campo en renta, agrega.

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