En una homilía marcada por llamados a la reflexión y al compromiso ético, el cardenal Carlos Castillo, arzobispo de Lima, criticó duramente la desconexión entre la clase dirigente y las verdaderas necesidades del pueblo. Fue durante la tradicional Misa y Te Deum celebrada esta mañana en la Catedral de Lima, como parte de las actividades oficiales por el 204.º aniversario de la Independencia del Perú.
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“El pueblo percibe que son pocos los que actúan por vocación de servicio, y observa con claridad que el espíritu mafioso se ha apoderado de nuestros corazones”, expresó Castillo, al tiempo que alertó sobre una dirigencia nacional que “vive a espaldas de la mayoría y solo ve su propio interés”.
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La presidenta Dina Boluarte encabezó la delegación oficial que asistió a la ceremonia, acompañada por integrantes del Gabinete Ministerial, así como representantes del Congreso, el Poder Judicial, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. La mandataria llegó al templo poco antes de las 8:00 a. m., luego de recibir honores protocolares en Palacio de Gobierno.

En su mensaje, el cardenal también instó a rechazar la indiferencia y el egoísmo que —según dijo— están normalizados en los círculos de poder, y reivindicó la necesidad de liderazgos que escuchen al pueblo y actúen con humildad. “Hoy nuestro pueblo también es nuestro primo que necesita ayuda. Y esa ayuda debe venir, especialmente, de los que tenemos la misión de ejercer una dirección que responda a sus necesidades, problemas y exigencias mayores. No se puede dirigir sin servir gratuitamente y de corazón”, afirmó.

Castillo recordó que el liderazgo cristiano no se impone, sino que se construye desde el servicio, la escucha y la cercanía. Citando al papa Francisco, hizo un llamado a construir una sociedad más justa, solidaria y centrada en el bien común.
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“El papa Francisco despertó el deseo de confraternidad en el mundo, hizo de la iglesia el lugar para todos y todas, y el modelo sinodal de la iglesia no lo sacó de la nada, sino de la más pura tradición ortodoxa de la iglesia y los magisterios. Y esto fue porque se forjó el papa escuchando a su pueblo. Esa misma actitud es ahora la del papa León XVI […] ustedes han visto como la gente de Chiclayo lo ha clamado con tanto cariño, respuesta al indesmayable servicio a todos. Como quisiéramos ver ese cariño hacia los dirigentes de los poderes del Estado”, mencionó.














