Caracas despertó este jueves entre escombros de edificios y restos de materiales que se desprendieron de cientos de inmuebles durante los dos fuertes terremotos que sacudieron en la víspera una zona del centro de Venezuela y dejaron al país sudamericano sumido en una emergencia de proporciones aún desconocidas.
Caracas despertó este jueves entre escombros de edificios y restos de materiales que se desprendieron de cientos de inmuebles durante los dos fuertes terremotos que sacudieron en la víspera una zona del centro de Venezuela y dejaron al país sudamericano sumido en una emergencia de proporciones aún desconocidas.
Los capitalinos pasaron en cuestión de horas del temor a las réplicas en medio de la noche, que obligaron a centenares de personas a pernoctar en las calles, a la realidad de una ciudad golpeada anímicamente por la magnitud de la emergencia y las marcas de los sacudones en las fachadas.
MIRA: “No te vayas, no me dejes”: la tragedia que vive La Guaira mientras sobrevivientes esperan rescate tras los terremotos en Venezuela
Es evidente el temor, la ansiedad de las personas por abastecerse de alimentos y comprar combustibles, lo que dejaba largas filas en algunos surtidores.
En Altamira, una zona en el este caraqueño, el polvo se levantaba mientras funcionarios de Protección Civil y el Ministerio de Obras Públicas se encargaban de la remoción escombros de dos edificios que colapsaron por completo y bloquearon el paso de una avenida.
Entre los muros derrumbados se podían ver algunas prendas de ropa de los residentes, mientras se presume que en el lugar quedaron personas atrapadas.
Grupos de habitantes de la zona se acercaron para ver los trabajos de las cuadrillas de rescate con caras alargadas del cansancio y la angustia vivida el miércoles.
También, en medio de la emergencia salió a flote la solidaridad. El dueño de un local de comida que sufrió daños en su fachada con vidrios rotos ofreció refrigerios a los periodistas y funcionarios del Estado.
En otra zona del este caraqueño, los residentes de un edificio fuertemente afectado salían con maletas llenas de lo poco que lograron rescatar. Otras personas retiraban los escombros.
La medianera del edificio en el que viven estos afectados quedó expuesta y se podían ver desde lejos bibliotecas y el interior de algunos apartamentos como evidencia de la magnitud de los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurridos en la víspera y que hasta primeras horas del miércoles dejaban al menos 164 fallecidos y 971 heridos.




