lunes, abril 13

El fútbol no cambiará su esencia, pero sí su forma de administrarse. A partir de junio de 2026, es decir en el Mundial, la FIFA pondrá en marcha un paquete de cinco modificaciones reglamentarias que apuntan a un problema cada vez más evidente: la pérdida sistemática de tiempo efectivo de juego. No es una revolución, pero sí un ajuste estructural.

El fútbol no cambiará su esencia, pero sí su forma de administrarse. A partir de junio de 2026, es decir en el Mundial, la FIFA pondrá en marcha un paquete de cinco modificaciones reglamentarias que apuntan a un problema cada vez más evidente: la pérdida sistemática de tiempo efectivo de juego. No es una revolución, pero sí un ajuste estructural.

LEE: Messi, Cristiano, Mbappé y Vinícius Jr. protagonizan colección de LEGO del Mundial 2026 | VIDEO

Durante años, el deporte convivió con una contradicción difícil de sostener. Un partido dura 90 minutos en el papel, pero en la práctica el balón está en juego poco más de la mitad. Entre demoras, simulaciones y pausas innecesarias, el ritmo se diluye. Por eso, las nuevas reglas buscan corregir ese desvío con medidas concretas.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

La primera gran novedad es la introducción de una cuenta regresiva visible de cinco segundos para reanudar el juego en saques de meta y laterales. Aquí hay un cambio conceptual: se pasa de la interpretación arbitral al cumplimiento estricto. Si el jugador excede ese tiempo, la sanción será inmediata y técnica, como la pérdida de posesión o la concesión de un tiro de esquina. Se elimina la ambigüedad.

En esa misma línea aparece la modificación en las sustituciones. A partir de ahora, los cambios deberán realizarse en un máximo de diez segundos. De lo contrario, habrá una penalización que no pasa por la tarjeta, sino por la desventaja competitiva. Es una lógica distinta: no se castiga con disciplina, sino con impacto directo en el desarrollo del juego.

El tercer punto apunta a las interrupciones por lesiones. Cuando un futbolista reciba atención médica, deberá abandonar el campo por al menos un minuto antes de poder regresar. La intención es clara: evitar que las asistencias se utilicen como herramienta para enfriar el partido. La norma, sin embargo, contempla excepciones en casos de contactos fuertes o situaciones que involucren tarjetas.

Mundial 2026.

Mundial 2026.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Para Juan Sulca, exárbitro internacional y hoy titular de la Comisión Nacional de Árbitros, el cambio es positivo: “Si se busca mejorar el tiempo efectivo de juego para nuestro fútbol será beneficioso porque ese es uno de los principales problemas que tenemos”. Su lectura coincide con el diagnóstico global: el juego necesita continuidad.

El cuarto cambio involucra directamente al VAR. La tecnología ampliará sus competencias y podrá intervenir en acciones como una segunda tarjeta amarilla o decisiones técnicas mal otorgadas, como un saque de esquina. Sin embargo, la FIFA ha sido enfática en marcar un límite: el VAR debe ser una herramienta de apoyo, no un reemplazo del árbitro.

Sulca advierte sobre ese punto: “Estas serán situaciones de apoyo. La idea es que estas decisiones sean de campo, es decir, el árbitro debe tomarlas apelando lo menos posible al VAR. Porque si no ya caería en una dependencia total”. El equilibrio entre tecnología y autoridad arbitral aparece como uno de los desafíos centrales.

La quinta modificación está vinculada a la llamada Oportunidad Manifiesta de Gol. A partir de ahora, si una acción que podría ser sancionada termina en gol, no se aplicará castigo disciplinario adicional. Se trata de un ajuste que busca coherencia: si la ventaja se concreta, no hay razón para una doble sanción.

Para Miguel Ángel Scime, exmiembro de la Comisión de Árbitros de Conmebol, el cambio más relevante es el enfoque general: “Sin modificar la esencia del juego, se apunta directamente a uno de sus problemas más estructurales: la administración del tiempo”. Su análisis va más allá de cada regla puntual y se centra en el objetivo global.

Scime también destaca el giro hacia normas más ejecutivas: “El paso de la interpretación a la ejecución elimina la ambigüedad arbitral. Ya no se trata de criterio, sino de cumplimiento”. En otras palabras, el reglamento busca reducir el margen de subjetividad y aumentar la claridad en las decisiones.

El trasfondo de todas estas medidas es el mismo: construir un fútbol más dinámico, con menos interrupciones y mayor continuidad. No se trata de cambiar el juego, sino de protegerlo de sus propias distorsiones.

El interrogante, sin embargo, no está en la norma, sino en su aplicación. La historia del fútbol demuestra que muchas reformas pierden fuerza en la práctica, ya sea por falta de uniformidad o por resistencia cultural. La clave estará en la consistencia con la que se apliquen estas reglas en todos los niveles.

*****

SOBRE EL AUTOR

Periodista en Deporte Total de El Comercio desde 2018, el mismo año que Perú cumplió el sueño de volver a un Mundial. Siete años en el diario con coberturas de Eliminatorias, Copa América, Mundial, Juegos Olímpicos, Juegos Panamericanos, en vivo y streaming. Ver más
Share.
Exit mobile version