Una noche trágica
La ciudad de Trujillo fue escenario de una tragedia que conmocionó al país. Aquella noche, el techo del patio de comidas del Real Plaza se desplomó sobre decenas de personas —hombres, mujeres y niños— que disfrutaban de un momento familiar al inicio del fin de semana.
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El accidente cobró la vida de seis personas: el policía John Percy Chávez Valeriano, su esposa Daniela de La Cruz Ramos y su hija de apenas dos años. También murieron Harumi Carbajal Velásquez, Yekill Iparraguirre Palomino y José Santa María Jara Arroyo.

Según cifras del Ministerio Público, el colapso dejó heridas a unas 80 personas. Doce de ellas fueron hospitalizadas con lesiones graves, entre ellas el joven futbolista Johan Rodríguez, quien perdió la pierna. Su pareja, Harumi Carbajal, falleció desangrada bajo los escombros.
Las causas del colapso aún se investigan. Entre las hipótesis figuran fallas en el sistema de drenaje, problemas de mantenimiento y deficiencias en la estructura y los materiales de construcción.
Panorama actual
En entrevista con El Comercio, el periodista trujillano Johnny Aurazo explicó la situación actual del centro comercial. “Pese a que la Gerencia Regional de Salud contabilizó un promedio de 80 heridos, los dueños del Real Plaza hablaron de más de 100. Por otro lado, el centro comercial sigue sin abrir. Permanece cerrado”, señaló.
Aurazo indicó que algunas tiendas ya han anunciado su retiro, como es el caso de H&M. “Esta situación no solo ha afectado a los trabajadores del mall, sino también a los negocios del exterior, como pollerías, chifas y bodegas. Esa zona comercial, que antes estaba llena de gente y ambulantes, ahora parece un lugar abandonado”, afirmó.

El periodista también comentó que los únicos locales que siguen operando en la zona son las discotecas aledañas, mientras que el resto del entorno “ya es una zona sin color ni ruido”.
Nueva inspección municipal
La Municipalidad Provincial de Trujillo, a través de su Gerencia de Gestión de Riesgos de Desastres, ha anunciado una nueva inspección al Real Plaza. El gerente del área, Richard Asmat, informó que se solicitó al Ministerio Público de La Libertad copias de los expedientes de obras y autorizaciones incautados tras el accidente, a fin de determinar responsabilidades.
La inspección será realizada de oficio, no a pedido del centro comercial. Asmat precisó que, antes de programar la intervención, se debe revisar el expediente completo para evaluar las condiciones actuales del establecimiento y definir la fecha del operativo. Por ahora, la posible reapertura permanece suspendida hasta que concluyan las investigaciones del Ministerio Público.
En paralelo, el municipio ha intensificado la fiscalización de locales comerciales y de entretenimiento para verificar el cumplimiento del Certificado de Inspección Técnica de Seguridad en Edificaciones (ITSE). Algunos establecimientos que ya no cumplen con los requisitos están en proceso de perder dicho certificado.

Las víctimas piden justicia
Harumi Carbajal y Jhosmar Rodríguez eran pareja y se encontraban en el lugar al momento del colapso. Ella falleció y él perdió una pierna. Sus familias aseguran que no han recibido ningún tipo de apoyo por parte de Real Plaza.
Yuri Carbajal, prima hermana de Harumi, declaró que ningún representante del centro comercial se ha acercado a ofrecer ayuda, información o siquiera condolencias. “No me voy a cansar de decirlo: nadie nos ha dado ningún tipo de apoyo, ni moral ni económico”, reclamó. Aclaró además que su familia no está pidiendo dinero, como circula en redes sociales, sino justicia para que el caso no quede impune.
Harumi tenía 21 años y estaba por terminar la carrera de Contabilidad. Según Yuri, la única entidad que les ha brindado algún tipo de respaldo fue la empresa en la que trabajaba su prima, la cual operaba dentro del mall.
Diandra Ponce Cruz, prima de Jhosmar Rodríguez, aseguró que él atraviesa una profunda depresión. “Se siente culpable porque estaba con Harumi en ese momento y no pudo salvarla. Ya le amputaron la pierna derecha y dice que ha perdido todo”, relató.
Diandra mencionó que solo han recibido una notificación dirigida a Jhosmar, en la que se indica que se cubrirán todos los gastos y se facilita un número de contacto. Sin embargo, hasta ahora, ningún representante se ha comunicado con la familia.
“Esperamos que la empresa se haga cargo y exigimos justicia para que se esclarezca todo lo ocurrido. Mi primo ya no podrá vivir igual por todo lo que ha pasado”, agregó.
Contradicciones en la investigación fiscal
La investigación del Ministerio Público enfrenta contradicciones entre las partes involucradas en la construcción. El ingeniero civil Julio Rivera Feijóo, autor de los planos de ampliación de 2015, afirmó que los pernos hallados tras el accidente no correspondían al modelo A325, recomendado para soportar cargas altas, sino que eran de menor diámetro y mostraban signos de oxidación. También aseguró que no fue consultado sobre cambios en los planos ni sobre los materiales utilizados.
Por su parte, voceros del consorcio Activa BGS —responsable de la construcción— y su socia BGS Ingenieros negaron haber recibido indicaciones para usar pernos A325. Afirmaron que utilizaron acero tipo A36, aprobado por la supervisora Schmidt Chávez Tafur Ingenieros (SCHT).

Desde SCHT, responsables de la supervisión, admitieron haber autorizado “modificaciones menores” consultadas a los proyectistas, aunque también reconocieron que no dieron seguimiento tras la culminación de la obra.
Peritos independientes coinciden en que el uso de pernos inadecuados y en mal estado fue determinante en el colapso. Real Plaza ha anunciado que tomará acciones legales contra los responsables y ha exigido una investigación rápida para esclarecer los hechos.














