miércoles, junio 24

Las autoridades de Francia emitieron este martes 23 una alerta roja para 58 departamentos por una ola de calor que se ha extendido principalmente en el norte del país. El aviso del servicio meteorológico local, Météo-France, también contempla una advertencia de nivel naranja para otros 31 departamentos, con lo que la mayor parte de la nación gala estará sometido a un estado de vigilancia.

Las autoridades de Francia emitieron este martes 23 una alerta roja para 58 departamentos por una ola de calor que se ha extendido principalmente en el norte del país. El aviso del servicio meteorológico local, Météo-France, también contempla una advertencia de nivel naranja para otros 31 departamentos, con lo que la mayor parte de la nación gala estará sometido a un estado de vigilancia.

En localidades como Pissos se registraron temperaturas de hasta 44,3 °C, mientras que en ciudades como Burdeos se llegó a picos de de 42 °C. El promedio de las temperaturas diurnas y nocturnas de los últimos días fue de 29,8 °C, marcando un récord histórico como la jornada más larga desde que comenzaron las mediciones en 1947.

Las proyecciones para este miércoles y jueves son que las temperaturas mínimas se sitúen entre los 20 °C y 26 °C en horas tempranas de la mañana y Météo-France indicó que había potencial de nuevos picos históricos de calor en los siguientes días.

“El jueves volverá a ser un día sofocante, con temperaturas que se mantendrán igual de altas. El viernes se espera que comience un descenso gradual desde la costa atlántica”, indicó Météo-France.

Las altas temperaturas ya han dejado víctimas fatales, con tres personas de edad muy avanzada fallecidas en Burdeos por complicaciones de salud relacionadas al calor extremo. También se atribuye al bochorno el deceso de dos niños de 2 y 4 años.

Asimismo, la prensa francesa reportó que por lo menos 40 personas se ahogaron mientras nadaban para huir del calor en zonas sin vigilancia.

Para mitigar el peligro del calor extremo se han tomado diversas medidas, empezando por la limitación del acceso al Museo de Louvre, el más visitado del mundo, que adelantará su cierre en dos horas hasta el sábado 27, siendo el nuevo horario hasta las 4 p. m. (hora local).

La administración argumentó que “al final del día es cuando más calor se acumula” y que esto se “agrava por la gran afluencia” de visitantes, señalando que la apertura del local en los próximos días podría producirse en un menor margen de tiempo.

La dirección de la Torre Eiffel se sumó a las medidas preventivas y anunció el fin de jornada también para las 4 p.m. en estos días.

Personas dentro de la fuente Varsovie, junto a la Torre Eiffel, durante una ola de calor en París, Francia. Foto: EFE/Yoan Valat/Archivo

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La página oficial del emblemático sitio turístico publicó el mensaje “la torre Eiffel se adapta” y el personal a cargo solo permitió el acceso hasta el mediodía a los turistas, mientras que los comensales de su restaurante pudieron permanecer hasta la 1:30 p.m. Los visitantes que contaban con entradas, pero no pudieron ingresar a causa de las restricciones tendrán un reembolso.

Adicionalmente, en París se han dispuesto puntos de refresco y refugios con aire acondicionado para personas vulnerables. A nivel general, las autoridades sanitarias galas han pedido a sus ciudadanos mantenerse hidratados y evitar la actividad física en exteriores entre las 11 a.m. y las 6 p.m.

Para disminuir el peligro potencial sobre la población, la región de Île-de-France, donde se encuentra la capital, ha solicitado que los trabajadores realicen sus labores de forma remota y que se evite viajar en tren. Se teme que la carga y el calor deformen las vías férreas y generen fallas en los sistemas eléctricos, además de que se busca disminuir las aglomeraciones en el transporte público que puedan generar espacios asfixiantes.

A nivel escolar también hubo medidas, pues en las regiones más afectadas por la ola de calor se suspendió la actividad en más de 1.300 colegios, a lo que se sumó la reprogramación de exámenes de fin de curso a horas en las que las temperaturas sean más bajas.

Turistas hacen cola para entrar en el museo del Louvre junto a la pirámide del Louvre, diseñada por el arquitecto chino-estadounidense Ieoh Ming Pei, en París, el 3 de noviembre de 2025. Foto: Julie SEBADELHA / AFP

Turistas hacen cola para entrar en el museo del Louvre junto a la pirámide del Louvre, diseñada por el arquitecto chino-estadounidense Ieoh Ming Pei, en París, el 3 de noviembre de 2025. Foto: Julie SEBADELHA / AFP

/ JULIE SEBADELHA

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Los cuerpos de bomberos, policías y militares también se encuentran en alerta máxima debido al riesgo de incendios forestales. El sector energético es otro frente que se ha mantenido atento y ya se tuvo que tomar acciones en la planta nuclear de Golfech, que paralizó sus reactores porque el agua de los ríos circundantes que empleaba para su refrigeración superó los 28 °C, que se consideran seguros para las operaciones.

Los golpes de calor pueden convertirse en un problema severo para la salud en función de diversos factores, según indica Michael Bejarano, médico intensivista del Hospital Arzobispo Loayza, en diálogo con El Comercio. El tiempo de exposición a las altas temperaturas, la humedad, la edad de los afectados y condiciones médicas previas son condicionantes importantes.

“El efecto del incremento de la temperatura ambiental elimina las posibilidades de protección del cuerpo. Cuando la temperatura sube mucho, ello evita que los sistemas de defensa del hipotálamo se activen”, apunta el especialista.

Bejarano explica que estos sistemas operan de forma natural regulando la temperatura en situaciones como la fiebre, pero los golpes de calor distorsionan el campo de funcionamiento de mecanismos.

“La dilatación capilar superficial busca llevar mayor cantidad de líquido a la zona de la piel para regular la temperatura, pero tiene que sacarlo de algún lugar. Generalmente sacrifica líquido de órganos internos como el corazón, los riñones y el pulmón. Este llega a la piel y empieza a disminuir lentamente la temperatura por el mecanismo del sudor, pero quita el líquido del cuerpo y expone al paciente a una deshidratación aguda progresiva”, agrega el intensivista.

En la temporada de presentan más casos de golpe de calor. (Foto: EsSalud)

/ TATIANA GAMARRA

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El galeno menciona que signos visibles de que hay afectación por el calor son la sofocación, la sudoración, la dificultad para respirar y la disminución del volumen urinario. Esto se agrava cuando la exposición se prolonga y ya no solo se pierde el control de la temperatura superficial, sino también a nivel del interior del organismo cuando el cuerpo pierde la capacidad de adaptarse a las altas temperaturas externas en un proceso gradual.

“Al alcanzar más de 40 o 41 °C a nivel interno se empiezan a dañar proteínas que suelen ser estables a temperatura de entre 36 y 38 °C. Estas generalmente son proteínas orgánicas de recambio en células intestinales, salivales y algunas proteínas de trabajo de enlace, proteínas nutricionales y que llevan medicamentos”, comenta Bejarano.

“Al desnaturalizarse las proteínas, el control interno desaparece y los segundos mensajeros cerebrales también empiezan a desaparecer. Surge la dificultad para mantener el sentido y un compromiso del estado sensorial gradual, que se identifica como un adormecimiento; después confusión, luego sopor y puede llegar hasta el coma”, añade el doctor Bejarano.

Además, subraya que hay grupos poblacionales particularmente vulnerables como los niños y los ancianos.

En el caso de los primeros, al tener un porcentaje de agua circulante mayor en el cuerpo son particularmente susceptibles a la deshidratación, mientras que los adultos mayores ancianos también son sensibles por lo opuesto: tienen una menor cantidad de líquido en el cuerpo. Los pacientes con enfermedades cardíacas y respiratorias también pueden verse gravemente afectados por el calor.

El intensivista remarca que si se supera el límite de 38 °C con una hora o incluso media hora de exposición al calor se ingresa a un marco extremadamente peligroso.

“Medidas que uno puede tomar, de acuerdo con la situación, pueden empezar por no exponerse al calor directo y evitar esfuerzos físicos intensos durante la exposición”, refiere Bejarano.

“La recomendación más importante es la hidratación constante. En este caso se indica a las personas que están expuestas a la zona de calor que no deben tomar agua solamente cuando tienen sed, sino que deben hacerlo gradualmente durante todo el día. Cuando provoca sed, la deshidratación ya está en un nivel muy profundo”, complementa el médico.

Consejos adicionales son siempre recurrir a la atención médica y buscar el enfriamiento de todo el cuerpo a través de agua fría. Para este último propósito los establecimientos de salud cuentan con áreas destinadas a atender golpes de calor a través de áreas de baja temperatura y sistemas de convexión.

En medio de esta ola térmica en Francia, la ciudad mediterránea de Niza ha lanzado un proyecto para emplear las aguas circundantes como un medio de regulación de la temperatura urbana, en un proceso técnico conocido como talasotermia.

El sistema sería empleado para producir frío en verano y calor en invierno a través de un tramado de tuberías desplegadas bajo tierra y máquinas reguladoras e intercambiadores de calor.

La localidad planea invertir aproximadamente 100 millones de euros y ha iniciado un proceso de licitación de miras a tener operativa la obra en los próximos años.

La iniciativa de Niza no es la primera de su tipo en Francia, pues dicho país es uno de los que ha visto con más interés la introducción de esta tecnología como herramienta de refrigeración sin comprometer las emisiones de carbono.

Marsella, la ciudad costera más importante del país, cuenta con los dos proyectos de talasotermia más grandes de Francia.

El primero de estos es la central de Thassalia, ubicada en la zona ecológica de Euroméditerranée. Se trata de la primera de su tipo en territorio galo, la cual capta aguas mediterráneas a unos 7 metros de profundidad y transfiere calor o frío por medio de bombas de calor en un circuito cerrado de 5 kilómetros.

Antiguo puerto de Marsella en Francia. (Foto: Swiss Camera Museum)

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Massileo es la otra planta marsellesa de talasotermia y funciona bajo principios similares de transferencia de calor por medio del agua, sin mezclar el agua marina salada con la red de agua dulce.

Otras localidades meridionales de la costa sur francesa como Sète y Port-de-Bouc han trabajado en proyectos de este tipo para el enfriamiento de su territorio. En el caso de esta última ciudad se encuentra la red de talasotermia Se@nergies.

Las regiones del Atlántico y del Canal de la Mancha también tienen estaciones con tecnología similar como las de Boulogne-sur-Mer, Biarritz, Brest y Lorient. A diferencia de las aguas mediterráneas, en estas zonas el mar es menos manejable, pero esto no ha impedido el desarrollo de esos proyectos.

Aunque París no cuenta con salida al mar, ha desarrollado sistemas de control térmico aprovechando el río Sena. La red Fraîcheur de la capital francesa se extiende por 120 kilómetros y por ella se conduce agua a unos 2 °C a lo largo de un millar de edificaciones.

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