El Santiago Bernabéu vivió este sábado una de las protestas más intensas de los últimos años, con abucheos y silbidos desde antes del inicio del partido del Real Madrid frente al Levante por LaLiga. La afición del club blanco reaccionó con evidente descontento tras una semana complicada, en la que el equipo cayó en la final de la Supercopa contra el Barcelona, fue eliminado sorpresivamente de la Copa del Rey ante el Albacete y además se produjo la salida del entrenador Xabi Alonso.
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La tensión se palpó desde la llegada del autobús al estadio y se mantuvo durante gran parte de la primera mitad, con pitos dirigidos incluso a figuras como Vinícius Júnior y Jude Bellingham, así como cánticos pidiendo la dimisión del presidente Florentino Pérez.
El nuevo entrenador, Álvaro Arbeloa, debutó en el Bernabéu en medio de este ambiente hostil y, aunque intentó transmitir calma y pedir apoyo a la afición en la previa, la grada dejó claras sus frustraciones desde el principio del partido. Algunos sectores del estadio mostraron pañuelos blancos o expresaron su malestar a través de abucheos constantes, especialmente cuando el equipo no generaba ocasiones claras en la primera mitad.
Sin embargo, la segunda parte trajo un cambio en el desarrollo del encuentro que terminó calmando, aunque de forma parcial, los ánimos. Kylian Mbappé abrió el marcador desde el punto de penalti y Raúl Asencio amplió la ventaja con un remate de cabeza tras un saque de esquina. Estos goles no solo desbloquearon el partido, sino que también ayudaron a moderar la bronca de la grada, que vio al equipo responder con más energía y más claridad ofensiva tras el descanso.
A pesar de la victoria por 2-0 frente al Levante, el ambiente en el Bernabéu siguió siendo tenso incluso tras el pitido final, mostrando que la afición madridista no ha disipado su frustración con los resultados recientes y la situación interna del club. El triunfo permitió al Real Madrid acercarse en la clasificación y aliviar momentáneamente la presión, pero los silbidos y las exigencias de cambios señalan que la paciencia en la grada está en sus límites y que el equipo debe recuperar rendimiento para volver a ganarse a sus seguidores.




