sábado, junio 27

En entrevista con El Comercio, Jorge Velarde, presidente de la Corporación Financiera de Desarrollo (Cofide), afirmó que la entidad ha duplicado su volumen de financiamiento en los últimos 18 meses y se encuentra ejecutando un portafolio ambicioso de proyectos, instrumentos financieros y plataformas digitales. Bajo el marco del Decreto Legislativo 1692, Cofide dejó de ser exclusivamente un banco de “segundo piso” para convertirse en un actor activo del desarrollo nacional.

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Desde la implementación de ese marco normativo, la entidad aprobó financiamientos por más de US$370 millones, frente a los US$163 millones acumulados en los cinco años previos. Solo en los últimos 18 meses, las operaciones sumaron S/1.080 millones, de los cuales S/600 millones se destinaron a infraestructura estratégica y S/110 millones a inversión productiva, especialmente en agroindustria, energía y turismo.

Entre los proyectos ya aprobados destacan el parque solar San Martín en La Joya, Arequipa —el más grande del país hasta la fecha—, las líneas de transmisión La Niña–Japoroma, la infraestructura de Promigás en el norte, el aeropuerto de Pucallpa, el Proyecto Eólico Caravelí, de Celsia en Arequipa, un crédito a Sun Fruits en Ica y la obra de defensa ribereña en Iquitos, donde Cofide participó con el 25% del financiamiento total de US$65 millones, junto con BanBif y Petrotal.

También se aprobaron operaciones productivas con empresas como Damper y Aerovisión, enfocadas en cultivos de arándanos y plantas de procesamiento en La Libertad y Lambayeque. Además, Cofide ha financiado iniciativas asociadas a la comunidad en la Amazonía, incluyendo emprendimientos de paiche, harina de plátano y asistencia técnica a cooperativas de ahorro locales.

En su cartera de proyectos en evaluación figuran el Hospital de Villa El Salvador, el colegio de alto rendimiento COAR, el Anillo Vial Periférico, varias Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales y otras iniciativas de energía renovable. Velarde precisó que Cofide ya se encuentra formalmente designado para estructurar o participar en el cierre financiero de varias de estas operaciones, es decir, participará del cierre financiero una vez adjudicadas formalmente. También mencionó el interés en apoyar sectores como pesca, forestación o transporte, siempre que se alineen con los ejes estratégicos de impacto y sostenibilidad.

Además de recuperar su capacidad de cofinanciamiento directo, Cofide se consolidó como inversionista ancla en el mercado de capitales, en línea con su rol de promotor financiero. A junio de 2025, su portafolio de inversión en bonos superaba los US$727 millones, con un 25,6% etiquetado como ESG (Environmental, Social and Governance, por sus siglas en inglés). En abril, la entidad emitió un bono sostenible internacional por US$400 millones, con una demanda cinco veces superior a la oferta inicial (es decir, una sobresuscripción, cuando los inversionistas solicitan más de lo que se ofrece), lo que permitió reducir el ‘spread‘ en 40 puntos básicos, afirmó Velarde. Esta fue la mayor sobresuscripción para una transacción latinoamericana desde el inicio del periodo de volatilidad de este año.

Este bono se respaldó en un portafolio sostenible equivalente, cuya ejecución y etiquetado serán auditados anualmente. En paralelo, Cofide contaba con un programa activo de inversión en bonos sostenibles (sociales y verdes) por US$300 millones, del cual ya se habían aprobado US$142,6 millones: 55% para bonos sociales y 45% para bonos verdes. Velarde señaló que también evalúan operaciones con empresas que, aunque no emitan bonos etiquetados, destinan parte del capital levantado a iniciativas de desarrollo o sostenibilidad, según detalló el titular de la entidad.

Jorge Velarde, presidente de Cofide

En junio, durante el Perú Business Fest, Cofide presentó dos nuevos instrumentos diseñados bajo el nuevo marco normativo: el Programa de Garantía de Cartera (PGC) y la plataforma digital Cofide Conecta+. El primero permite a entidades financieras compartir hasta el 50% del riesgo crediticio de carteras orientadas a Mipyme, especialmente en áreas como transformación digital e innovación. Según los cálculos institucionales, este esquema puede liberar provisiones y consumo de capital, permitiendo que los bancos aumenten en 40% su capacidad de colocación con el mismo nivel de recursos. El piloto se habilitó durante la feria y se proyectaba cerrarlo con al menos cinco instituciones aliadas antes de fin de año.

La plataforma Cofide Conecta+, por su parte, reemplazó al tradicional Centro de Desarrollo Empresarial. A través de una alianza con la Universidad del Pacífico, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Excuela (startup peruana de tecnología educativa), ofrece 10 cursos virtuales en gestión empresarial adaptados a micro y pequeños empresarios. La meta institucional es alcanzar a más de 100 mil personas naturales en 2025, incluyendo capacitaciones, mentorías y otros recursos formativos.

El Perú Business Fest marcó además el debut de una plataforma de encuentro para pymes, startups e inversionistas. El evento reunió a más de 12.300 asistentes, 102 stands, 1.200 asesorías uno a uno, más de 500 citas comerciales, y una estimación de S/5,8 millones en negocios potenciales.

Se realizaron talleres de inteligencia artificial, clínicas de negocio, paneles sectoriales y un pitch day con más de 80 startups inscritas, de las cuales 28 presentaron su solución en vivo ante jurados especializados. Un bloque especial, desarrollado en alianza con Endeavor, convocó al ecosistema de venture capital y fondos de inversión en etapa temprana.

Tras el éxito de esta primera edición, Velarde anunció que la feria será institucionalizada. En 2026 habrá dos versiones: una intervención regional descentralizada en el primer semestre —con posibilidades en el norte o el sur andino— y una edición completa en Lima antes de fin de año, pese al contexto electoral. Se evalúa mantener la propuesta de valor con mentorías, talleres y exposición de soluciones, aunque con un formato más acotado fuera de la capital.

En paralelo a su agenda local, Cofide participó en junio en la Cuarta Conferencia de las Naciones Unidas sobre Financiación para el Desarrollo, celebrada en Sevilla. Allí, Velarde remarcó la necesidad de fortalecer a los bancos de desarrollo nacionales (NDB, por sus siglas en inglés) y facilitar su articulación con multilaterales como CAF, BID o BOAD (Banco de Desarrollo de África Occidental, por sus siglas en inglés). En el documento final —el Compromiso de Sevilla— se reconoció formalmente el rol clave que estas entidades pueden jugar en el diseño de mecanismos de ‘blended finance’, movilizando recursos privados a través de garantías, fondos de riesgo o esquemas compartidos.

“Perú necesita un banco de desarrollo a la altura de sus desafíos”, afirmó el presidente de Cofide durante la entrevista. Añadió que, si bien el país cuenta con buenas condiciones macroeconómicas, históricamente le ha dado la espalda a la banca de desarrollo. Según su diagnóstico, el reto no es solo financiero, sino institucional: permitir que Cofide innove, escale soluciones y contrate talento con flexibilidad, sin trabas regulatorias que desincentiven el cambio. La prioridad, insistió, debe ser cerrar brechas con herramientas que generen impacto y movilicen al sector privado, sin reemplazarlo.

En los próximos 12 meses, la entidad prevé seguir desplegando su cartera de financiamiento, escalar su programa de garantías, desarrollar nuevos productos como mejoradores de crédito para bonos locales y participar activamente como estructurador y catalizador en alianzas público-privadas. Con más de 20 procesos de transformación institucional en marcha, el plan es claro: consolidar a Cofide como el brazo financiero que facilite la inversión en infraestructura social, desarrollo productivo y sostenibilidad a nivel nacional.

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