Vestidos diseñados a medida, luces que transforman espacios en escenarios irrepetibles y promesas que se sellan con un “sí, acepto” frente a cientos de invitados. Hoy, un matrimonio se concibe como una experiencia cuidadosamente diseñada, donde emoción, estética y expectativas se entrelazan en un solo día. Pero, detrás de esta celebración hay diseño, producción, logística y una amplia red de proveedores que elevan los costos a niveles que podrían superar los US$800.000.
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El crecimiento del sector también se refleja en los costos. Según De Noriega, una boda en el Perú puede oscilar entre los US$100.000 y los US$600.000, aunque en algunos casos puede alcanzar hasta los US$800.000 dependiendo del nivel de producción, el número de invitados y el destino elegido.
Esto responde, en parte, a una transformación estructural del gasto. Luis Felipe Ossio, fundador de la productora Felipe Ossio, explica que el peso del catering ha disminuido frente a otros rubros: “Tradicionalmente la comida representaba el 50% del presupuesto. Hoy no llega ni al 25%. La industria se ha convertido en una industria de la decoración”.
Agrega que el costo por invitado oscila entre los S/250 y los S/300, incluyendo alimentos, servicio, menaje y personal. Hoy, sin embargo, los mayores gastos están en toldos, iluminación, flores y escenografía, que pueden concentrar más de la mitad del presupuesto.

Vestidos diseñados a medida, luces que transforman espacios en escenarios irrepetibles y promesas que se sellan con un “sí, acepto” frente a cientos de invitados. | Foto: Arturo de Noriega
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Casarse fuera de la ciudad se ha convertido en parte esencial de la experiencia. Más que un cambio de locación, implica transformar la boda en un viaje completo. En el Perú, destinos como Paracas, Cusco o el norte (Máncora y Punta Sal) concentran la mayor demanda, no solo por sus paisajes, sino por el tipo de experiencia que permiten construir: celebraciones de varios días con actividades para invitados y una producción integral.
Según De Noriega, una boda en Paracas puede ubicarse entre los US$200.000 y los US$450.000, mientras que en Cusco o el Valle Sagrado los presupuestos oscilan entre los US$120.000 y los US$800.000 en propuestas más ambiciosas. En el norte del país, los rangos van desde los US$100.000 hasta más de US$350.000, dependiendo del nivel de personalización y logística.

Vestidos diseñados a medida, luces que transforman espacios en escenarios irrepetibles y promesas que se sellan con un “sí, acepto” frente a cientos de invitados. | Foto: Arturo de Noriega
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La razón detrás de estos montos es la complejidad operativa. “Muchas veces hay que trasladar proveedores, estructuras y equipos desde Lima”, explica Ossio, lo que eleva significativamente el costo final.
Incluso en bodas estándar, el factor geográfico encarece el presupuesto. Según De Noriega, en ciudades como Cusco, una boda puede costar hasta 35% más que en Lima debido a la logística y al componente turístico. Así, el destino deja de ser un detalle y se convierte en uno de los principales determinantes del gasto.
Vanessa Castillo, Bridal Makeup Artist de Cardiu Beauty, señala que los servicios de maquillaje y peinado van desde los S/2.500 a los S/5.000.
“El servicio es completamente personalizado y puede implicar más de un año de asesoría”, explica. Además, el uso de marcas de lujo y la creciente tendencia de contar con especialistas en ‘wedding look’ han elevado el estándar del rubro.
Incluso, si la ceremonia se realiza fuera de Lima o en el extranjero, estos costos pueden incrementarse entre 50% y 80% debido a logística y desplazamiento.

Vanessa Castillo, Bridal Makeup Artist de Cardiu Beauty, señala que los servicios de maquillaje y peinado van desde los S/2.500 a los S/5.000.
(Foto: Pronovias)
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Si antes la fotografía era el registro principal de una boda, hoy el video tiene un rol protagónico. Las parejas ya no buscan solo imágenes, sino una narrativa completa de su historia. “Hoy un video de boda es casi como una película”, explica Jennifer Mauricio, directora y cofundadora de Quinta Esencia Films, quien destaca que el formato ha evolucionado hacia piezas cinematográficas, con ‘storytelling’, múltiples cámaras y edición profesional.
Este cambio también ha impactado directamente en los costos. De acuerdo con Jhonatan Espinoza, Ceo y cofundador de Quinta Esencia Films, el servicio empieza mucho antes del evento. Incluye sesiones preboda, cobertura desde los preparativos de los novios, registro multicámara durante la ceremonia y fiesta, y un extenso proceso de postproducción. “Es un trabajo 50-50: la ejecución del día y todo lo que viene después, donde se construye la historia final”, detalla.













