El 2025 no fue un año fácil para La Ibérica. El fuerte incremento en el precio internacional del cacao —que llegó a superar los US$12.000 por tonelada— puso a prueba a una de las empresas más antiguas del Perú. Con 117 años en el mercado, la compañía inicia el 2026 con una ambiciosa agenda que incluye fortalecer su presencia entre los turistas, expandir sus puntos de venta y seguir ampliando su portafolio de productos. Bernardo Suárez, gerente general de la firma, conversa con Día 1 sobre estos planes y las expectativas del negocio en un año marcado por el contexto electoral y un nuevo Fenómeno de El Niño.
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– Ante este escenario, ¿por dónde pasaron las eficiencias para absorber el impacto?
Afortunadamente, ya habíamos emprendido el proceso de automatización de nuestra planta y habíamos comprado maquinaria, que al estar operativas nos permitieron soportar este incremento.
– Además de este contexto, también han reforzado su estrategia de expansión. ¿En qué consiste?
El 2025 apostamos por crecer como empresa fuera del país. En ese sentido, diseñamos un formato de tiendas para atender a los turistas: la primera en el nuevo aeropuerto Jorge Chávez, la segunda en la avenida Diagonal en Miraflores y la tercera en Larcomar. Lo que queremos es dar la mejor experiencia al turista para que, cuando regrese a su país, se acuerde de La Ibérica, no solamente porque comió un chocolate rico sino porque en esa tienda sintió el Perú.
También desarrollamos tres tiendas para atender a los consumidores más exigentes: una está en Arequipa, a dos cuadras de la Plaza de Armas—en la esquina del jirón Jerusalén con San José— y otras dos en Lima: una en Jockey Plaza y la otra en el centro comercial Salaverry. Con ellas, hemos querido ofrecerle al consumidor peruano una tienda que transmita una experiencia similar a la de entrar a una joyería. Tiene acabados muy finos, una iluminación muy bonita; se siente que estás entrando a un ambiente de muy buena calidad. También hemos desarrollado 63 productos artesanales para vender en esas tiendas, que se elaboran en nuestro taller de producción artesanal en Arequipa.

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– ¿Cómo les está yendo con estas tiendas premium?
En este mercado estamos siendo pioneros, porque estamos haciendo algo que no hace la competencia. Lo que hemos querido hacer es ponernos al nivel que tienen las chocolaterías en Europa para poder competir de tú a tú con ellos y, por qué no, una idea —no es un objetivo todavía, pero es una idea que tengo en la cabeza— ir a competir con ellos allá.
– ¿Este año planean continuar con esta expansión?
Sí, [en Perú] nosotros acabamos de abrir un módulo en Ica y vamos a abrir otro en Piura. Nuestra intención es seguir creciendo en provincias.
– ¿Cuándo se inaugurará el módulo de Piura?
Ese módulo ya se está construyendo, debe estar para abril.

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– ¿Las lluvias asociadas al Fenómeno El Niño no han retrasado estos planes?
Yo ya estoy peinando canas. Conozco lo que pasa en nuestro país desde hace varias décadas y he visto este escenario varias veces. No hay que parar, hay que seguir adelante, hay que seguir empujando.
– En el frente internacional, ¿cómo avanza la expansión?
En Chile tenemos ocho puntos de venta, con un portafolio de 80 productos, en Santiago y estamos trabajando para poder abrir dos más. El mercado [en este país] no es tan fácil como el peruano. En Perú somos muy receptivos con las marcas de afuera, pero en otros países no pasa eso, entonces nos cuesta bastante conseguir nuevos puntos de venta.
– ¿En qué otros mercados internacionales están buscando crecer?
Estamos en Estados Unidos y buscamos entrar a más estados en dicho país. Hemos llegado a Florida y el último trimestre del año pasado entramos a Nueva York, New Jersey y Connecticut, con un distribuidor en cada uno como en Florida.
– La Ibérica tiene un portafolio amplio de productos. ¿Planean seguir ampliándolo este año?
Sí, estamos a punto de sacar varios. Acabamos de lanzar unas chocotejas, este mes [desde quincena de marzo] sacamos el chocolate blanco y el chocolate tipo Dubái. El chocolate blanco es una propuesta bien interesante, porque ya lo teníamos, pero por la pandemia lo descontinuamos y lo estamos volviendo a producir porque muchísima gente lo ha solicitado.

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El chocolate Dubái está bajo la marca ‘La Ibérica Chocolatier’ y bajo el formato de 50 gramos. En el caso del blanco, es una tableta con la marca La Ibérica en una presentación de 40 gramos.
– Para lanzar productos como el chocolate blanco o el chocolate Dubái, ¿cuánto invierte la empresa en investigación y desarrollo?
Más que los costos, lo que importa es el proceso de desarrollo de nuevos productos. Nosotros tenemos un proceso formal en el que están involucradas casi todas las áreas de la compañía. Nos reunimos todas las semanas para evaluar los productos, desarrollarlos y revisar su avance. Creo que esa es la clave del éxito: haber estructurado un proceso formal que involucra a todos los participantes en el desarrollo. Por eso hemos lanzado tantos productos. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que La Ibérica ha sido la empresa más innovadora de los últimos tres años en la categoría de chocolate.














