La última Encuesta de Expectativas Macroeconómicas del Banco Central de Reserva del Perú (BCR) muestra que, en febrero, las expectativas empresariales a tres meses sobre la economía peruana retrocedieron frente al mes previo. Aun así, el indicador se mantiene dentro del tramo optimista.
La última Encuesta de Expectativas Macroeconómicas del Banco Central de Reserva del Perú (BCR) muestra que, en febrero, las expectativas empresariales a tres meses sobre la economía peruana retrocedieron frente al mes previo. Aun así, el indicador se mantiene dentro del tramo optimista.
“En febrero de 2026, la mayoría de los indicadores de situación actual disminuyó, excepto el de nivel de producción. Los indicadores de expectativas, con excepción de contratación a 3 y 12 meses, disminuyen respecto al mes previo. Dieciséis indicadores de un total de 18 se ubicaron en el tramo optimista, cifra igual al mes anterior”, señaló el BCR.
De acuerdo con los resultados de la encuesta, los agentes económicos ajustaron a la baja sus proyecciones para distintos frentes: el desempeño de la economía en general, la evolución del sector en el que operan, la situación de sus propias empresas, la demanda por sus productos, la contratación de personal e incluso los planes de inversión empresarial.
En todos los casos los indicadores se mantienen por encima de los 50 puntos —umbral que separa el terreno optimista del pesimista—; sin embargo, algunos se acercan al límite. El caso más notorio es el de las expectativas sobre la economía a tres meses, que descendieron de 56,5 puntos en enero a 50,2 en febrero, convirtiéndose en el indicador con la mayor caída mensual.
Una tendencia similar se observa en las perspectivas sobre el sector en el que operan las empresas, que retrocedieron de 58,6 a 54 puntos. En cuanto a la inversión empresarial a corto plazo, el ajuste fue más moderado: el indicador pasó de 58,2 a 57,3 puntos.
INEI señala que las mujeres lideraron las empresas peruanas en 2025. (Foto: INEI)
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Las expectativas a 12 meses también mostraron un deterioro frente a enero, aunque todavía se ubican con holgura en el tramo optimista. Las reducciones más marcadas se registraron en las proyecciones sobre la economía peruana, la situación de las empresas y el desempeño del sector al que pertenecen.
En cuanto a la percepción sobre la coyuntura presente, la mayoría de indicadores retrocedió en febrero. El único que registró una mejora fue el nivel de producción, que pasó de 50 a 53,2 puntos.
En contraste, indicadores como ventas, situación del negocio y órdenes de compra mostraron descensos. Incluso, la demanda respecto a lo esperado cayó por debajo del umbral de optimismo, al ubicarse en 47,7 puntos, de haber estado en 50,2.
Según Víctor Fuentes, economista del Instituto Peruano de Economía (IPE), la encuesta recoge expectativas formadas tras la elección de Balcázar y también después del impase político con Hernando de Soto, factores que habrían introducido cierta cautela en el empresariado respecto a la institucionalidad del país.
Los resultados, además, se conocieron en un contexto internacional complejo, marcado por el conflicto en Medio Oriente y el encarecimiento de los combustibles. No obstante, Fuentes considera que estos factores externos aún no se reflejan en la encuesta de febrero.

La división determina alianzas y enemigos en Medio Oriente.
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También advierte que en la siguiente medición de marzo el deterioro podría ser mayor, ya que sí se absorberían con mayor claridad los efectos del entorno global. En los datos actuales del BCR, por ejemplo, el tipo de cambio todavía no muestra variaciones relevantes, pese a que recientemente ha empezado a exhibir una tendencia al alza.
“Para la encuesta de marzo, la situación podría agravarse justamente por el impacto del conflicto internacional: subida del tipo de cambio, aumento del precio del petróleo e incremento de la inflación, lo que encarece los costos de producción. No se anticipa una caída súbita de la inversión privada: en la primera mitad del año se mantendría la resiliencia que ha venido mostrando. Sin embargo, sí podrían verse afectadas las decisiones de inversión hacia el segundo semestre”, puntualizó.




