Lo que se viene, y ya se está andando, es una reestructuración profunda, probablemente la más importante en los últimos años en Sporting Cristal, o al menos ese es el discurso que se pretende difundir. El anuncio de la llegada de Hernán Barcos casi coincidió en horario con el cese del entrenado Zé Ricardo, las dos más grandes novedades del cuadro del Rímac en un viernes de decisiones y acciones desde el gobierno de Joel Raffo cuyo fin apunta, sobre todo, a salvar el año con un Clausura decoroso y por qué no, entusiasta pese a que -si todo sale bien- completará un 2026 con tres técnicos. Pero, ¿Cómo así el ‘Pirata’ aceptó ser celeste y por qué la ‘SC’ apuesta por un delantero de 42 años?
Lo que se viene, y ya se está andando, es una reestructuración profunda, probablemente la más importante en los últimos años en Sporting Cristal, o al menos ese es el discurso que se pretende difundir. El anuncio de la llegada de Hernán Barcos casi coincidió en horario con el cese del entrenado Zé Ricardo, las dos más grandes novedades del cuadro del Rímac en un viernes de decisiones y acciones desde el gobierno de Joel Raffo cuyo fin apunta, sobre todo, a salvar el año con un Clausura decoroso y por qué no, entusiasta pese a que -si todo sale bien- completará un 2026 con tres técnicos. Pero, ¿Cómo así el ‘Pirata’ aceptó ser celeste y por qué la ‘SC’ apuesta por un delantero de 42 años?
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Decisiones en Sporting Cristal hay por estas horas tantas como interrogantes sobre el rumbo del cuadro bajopontino. Entre las grandes apuestas para recomponer el plantel y pelear el Clausura aparece la del ‘Pirata’ Barcos, un goleador con rendimiento comprobado, producto de sus 9 goles en 17 partidos, aunque de alguna manera resistido por un detalle clave: sus 42 años.
La llegada de Barcos contradice una filosofía enfocada en darle prioridad a las canteras, es cierto. ¿Cómo se explica eso? Fácil, la directiva hoy tiene como prioridad salvar el Clausura y para ello había que resolver una incapacidad que, durante todo el año, se ha mantenido en estado de coma.
¿Barcos es la solución? Por estadística, sí. Más aún si se tiene en cuenta que el segundo semestre no implica un calendario apretado por la ausencia de torneos internacionales, además de los casi dos meses de para debido al Mundial. Habrá tiempo para recuperar fuerzas y dosificar esfuerzos para el delantero de 42 años.
Hernán Barcos anotó nueve goles y dio dos asistencias con Cajamarca FC en el Torneo Apertura.
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“No voy por dinero, voy por la gloria”, aseguró Barcos tras ser anunciado oficialmente como refuerzo de Sporting Cristal. Lo dijo en RPP y lo pensó, quizá, tras recordar que en el 2021 afirmó que “En Perú solo jugaría por Alianza Lima”.
El plan inmediato era darle jerarquía al ataque celeste y para ese fin -y para el medio local- Barcos parece ser una solución convincente, al menos para la directiva celeste. Su contrato es solo por seis meses, sin intención de renovar.
Barcos no es la única apuesta. En los próximos días se anunciaría un extranjero. A Pablo Lavandeira nunca lo tuvieron en los planes, aunque probablemente su nombre sí estuvo sobre la mesa.
La propuesta surgió y las negociaciones se resolvieron en días. La intención de la directiva de sumar a Barcos coincidió con las ganas del delantero de volver a jugar en Lima debido a sus negocios. Lo había intentado antes con Sport Boys, pero el cuadro rosado no tuvo presupuesto para cubrir las expectativas del argentino. Esta vez, las cifras coincidieron.
El acuerdo responde también a una intención por forjar un camerino a partir de la figura de disciplina, sacrificio y profesionalismo que proyecta Barcos. Ahí la forma en que congenie con el capitán Yoshimar Yotún será clave.
Las decisiones sin embargo no se limitan a contrataciones. También implica definir las salidas y elegir al nuevo entrenador. Según pudo conocer este Diario, para reemplazar a Zé Ricardo el hombre elegido es Roberto Mosquera. El entrenador peruano es identificado plenamente con el cuadro rimense y ya está apto para asumir funciones. Es además, el último entrenador que supo sacar campeón a Sporting Cristal.
A esto se suma un dato clave: su gran cercanía con Julio César Uribe, director general de fútbol en Cristal y quien tiene toda la responsabilidad de liderar la reestructuración deportiva. Detrás de Uribe, todo cargo está en evaluación, incluso el del gerente deportivo Gustavo Zevallos. Otra alternativa era Ricardo Gareca, pero su imposibilidad de dirigir hasta después del Mundial por compromisos comerciales lo convirtieron en una opción casi inviable.
Por lo pronto, la llegada de Barcos responde a la necesidad de alcanzar objetivos puntuales: salvar la baja, pelear el Clausura y asegurar al menos un torneo internacional. Digamos, Cristal ha leído el cartel “rómpase el vidrio en caso de incendio” y eso ha hecho.
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