Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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A tres semanas de las elecciones presidenciales en Brasil, la campaña se vio perturbada el viernes con la revelación de que Flávio Bolsonaro, principal rival de Lula da Silva, es investigado desde julio por presunta corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas en el escándalo del Banco Master. La investigación, que permaneció bajo reserva hasta ahora, vuelve a colocar al hijo del expresidente Jair Bolsonaro en el centro de una crisis política que también golpea al Supremo Tribunal Federal (STF) y amenaza con alterar el rumbo de una contienda en la que ambos candidatos aparecen casi empatados.
La investigación contra Flávio Bolsonaro fue abierta en julio por el juez del STF André Mendonça y permanecía bajo secreto. Su existencia se conoció el viernes después de que Mendonça ordenara desclasificar 25,3 GB de documentos, audios y videos del caso Banco Master. También ordenó desclasificar todos los expedientes del caso.
El escándalo del Banco Master empezó como un millonario fraude financiero y ahora está generando una gran una crisis política en Brasil.
Según los documentos, Flávio Bolsonaro es investigado en relación con la financiación de “Dark Horse” (“Caballo oscuro”), película sobre su padre.
Michelle Bolsonaro habla junto a su esposo, el expresidente de Brasil Jair Bolsonaro (I), y sus hijos Carlos (2-I), Flavio (C) y Renan durante un mitin en la Avenida Paulista en São Paulo, Brasil, el 6 de abril de 2025. (Foto de Miguel SCHINCARIOL / AFP).
/ MIGUEL SCHINCARIOL
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Las sospechas de la justicia se centran en Daniel Vorcaro, exdueño del Banco Master que actualmente está preso. Él habría entregado cerca de la mitad de los 134 millones de reales (US$26 millones) que Flávio le pidió para financiar la película. La policía cree que parte del dinero terminó en cuentas en EE.UU. vinculadas a la familia Bolsonaro.
Flávio Bolsonaro ha negado irregularidades y sostiene que la investigación busca interferir en las elecciones. También intenta trasladar el foco hacia Lula, al acusarlo de tener vínculos con intermediarios de Vorcaro.
“No tengo nada que esconder, la película es totalmente legal”, dijo el viernes Bolsonaro.
Fotografía de archivo del 1 de septiembre de 2026 del senador y candidato a la presidencia de Brasil, Flávio Bolsonaro, asistiendo a una sesión de la Comisión de Seguridad del Senado. (EFE/ Andre Borges ARCHIVO).
/ Andre Borges
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En mayo, Bolsonaro había admitido que pidió dinero para “Dark Horse” al banquero Vorcaro.
Vorcaro está en prisión preventiva por la investigación del caso Banco Master, que indaga un presunto esquema de fraude financiero, gestión fraudulenta, corrupción, lavado de dinero y organización criminal.
Fue detenido inicialmente en noviembre del 2025 y volvió a prisión en marzo del 2026, cuando la Policía Federal amplió las investigaciones sobre posibles amenazas, corrupción, lavado de dinero e invasión de dispositivos informáticos.
Los documentos desclasificados el viernes también comprometen al juez supremo Alexandre de Moraes, instructor del juicio donde se condenó a Bolsonaro. Vorcaro intercambió mensajes con él pidiéndole intervenir en investigaciones y consultándole si debía salir de Brasil.
El magistrado Alexandre de Moraes, del Tribunal Supremo Federal (TSF) de Brasil, observa durante una sesión de la Primera Sala, en Brasilia, el 16 de junio de 2026. (Sergio Lima / AFP)
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Además, se reveló que De Moraes revisó un contrato millonario entre el Banco Master y el estudio de abogados de su esposa.
Esto provocó un nuevo enfrentamiento dentro del Supremo: De Moraes acusó al juez Mendonça de actuar por motivaciones políticas al investigar su relación con Vorcaro. El pleno del tribunal decidirá el martes si abre una investigación contra De Moraes.
El domingo hubo otra desclasificación de documentos. La revelación amplía el alcance del caso “Dark Horse”: la investigación ya no solo compromete electoralmente a Flávio Bolsonaro, sino que apunta a un presunto esquema de desvío de recursos públicos que podría tener vínculos con la banda criminal Primeiro Comando da Capital (PCC) y alcanza a una treintena de personas, incluidos dirigentes del Partido Liberal que lidera Jair Bolsonaro.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pronuncia un discurso durante la ceremonia del Día de la Amazonía en el Palacio de Planalto, en Brasilia, el 8 de septiembre de 2026. (Foto de Sergio Lima / AFP).
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Todo ello ocurre cuando se conoce la última encuesta de Datafolha, que el viernes le daba 35% de intención de voto a Bolsonaro frente al 39% de Lula en primera vuelta. Y mostraba un empate técnico en un eventual balotaje, con 44% para el candidato bolsonarista y 46% para el presidente. Sin embargo, el sondeo fue realizado antes de que se conociera la investigación revelada por el Supremo.
Jair Bolsonaro fue condenado el 11 de setiembre del 2025 por el Supremo Tribunal Federal de Brasil a 27 años y 3 meses de prisión por su participación como líder de una organización criminal en una trama para impedir la toma de posesión de Lula da Silva tras las elecciones del 2022.
La investigación tendrá un impacto electoral
El candidato a la Presidencia de Brasil, Flávio Bolsonaro, habla en un acto por el Día de la Independencia en la Avenida Paulista, en São Paulo. (EFE/Isaac Fontana).
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Francesco Tucci, director de la carrera de Comunicación y Periodismo de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), dice a El Comercio que la revelación tendrá necesariamente consecuencias en la campaña presidencial, especialmente porque se produce a pocas semanas de las elecciones. “Todos esos escándalos siempre tienen un impacto mediático y van a tener un impacto electoral. Entonces, seguro habrá un impacto”, afirma.
Sin embargo, advierte que el efecto de la investigación no será necesariamente lineal. Flávio podría intentar convertir el caso en un argumento político para movilizar a sus seguidores y presentar la investigación como una persecución. “Intentará instrumentalizar esta situación hablando de un ataque político. Entonces, habrá una instrumentalización tanto por una parte como por la otra”, anticipa.
El analista internacional considera que el momento en que se conoció la investigación también puede alimentar sospechas entre los electores. “Va a quedar una sombra, una sospecha, de por qué salió justo ahora este tipo de denuncia y la investigación que se está haciendo a Flávio Bolsonaro”.
Tucci indica que el cuestionamiento a algunos magistrados involucrados en el caso también podría reforzar la narrativa de una disputa política alrededor de la investigación.
Cree que se viene una recta final particularmente agresiva. “La campaña electoral puede ser todavía más dura. Va a ingresar en su fase, probablemente la más dura, justo ahora con este tipo de investigación”.
Mientras que para el embajador Juan Álvarez Vita, la investigación debe analizarse más allá de su impacto inmediato, pues el candidato del Partido Liberal ya venía acortando distancias con Lula en las encuestas. Considera que la intervención judicial puede tener “dos caras posibles”: por un lado, podría afectar sus posibilidades electorales; pero, por el otro, podría reforzar entre sus seguidores la percepción de que está siendo víctima de una persecución política.
“El acusado a veces genera un sentimiento de apoyo, que se le considera que es un perseguido, que está siendo víctima de fuerzas ajenas”, explica el diplomático.
Álvarez Vita sostiene que ese fenómeno podría jugar a favor del bolsonarismo, especialmente porque Jair Bolsonaro también ha sido sometido a procesos judiciales y su hijo ha conseguido mantener una importante base electoral pese a la condena de su padre.
Incluso compara esta situación con la que atravesó Lula años atrás, cuando el actual presidente fue encarcelado tras ser condenado por corrupción, antes de que sus condenas fueran posteriormente anuladas.
La resistencia del bolsonarismo
El expresidente brasileño (2019-2022), Jair Bolsonaro, sale del hospital DF Star en Brasilia el 14 de septiembre de 2025, tras someterse a una serie de exámenes médicos. (Foto de Sergio Lima / AFP).
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Tucci atribuye la fortaleza electoral del bolsonarismo, a pesar del encarcelamiento de su líder, a un fenómeno que trasciende la figura de Jair Bolsonaro: el voto de protesta contra el Partido de los Trabajadores (PT). Indica que los escándalos que han afectado al partido, el caso Lava Jato, las investigaciones contra Lula y el impeachment de Dilma Rousseff deterioraron su reputación ante una parte del electorado brasileño.
“Eso está ocurriendo porque la contraparte no lo está haciendo bien. Es un voto disidente. Es un voto de protesta. Es un voto que va en contra de la dirección política, en este caso, de Lula”, afirma.
Indica que este fenómeno forma parte de una tendencia internacional de creciente polarización, impulsada en buena medida por la incapacidad de los gobiernos de turno para responder a las demandas sociales. Menciona que en Brasil esas demandas están relacionadas con la seguridad ciudadana, la recuperación económica y las infraestructuras.
Por su parte, Álvarez Vita sostiene que la persistencia del bolsonarismo tiene un componente emocional. “Cuando alguien está con problemas de salud o lo ven demasiado acosado, la gente inmediatamente empieza a tener un sentimiento de lástima, y de ahí al dar el apoyo político hay solamente un milímetro”, afirma.



