martes, febrero 17

Hace unos años, no había más acérrima detractora de Bad Bunny que yo. Me parecía el ser más machista y sexista de la tierra, con letras infames en sus canciones y además, su estilo musical no podía estar más lejos de mis gustos. Hoy, soy fan. Su último album me calló la boca. En realidad, el ‘storytelling’ detrás, la hermosa relación con sus abuelos, el amor que muestra por Puerto Rico, la capacidad de lograr toda una denuncia política a través de símbolos, imágenes y por supuesto, canciones.

Hace unos años, no había más acérrima detractora de Bad Bunny que yo. Me parecía el ser más machista y sexista de la tierra, con letras infames en sus canciones y además, su estilo musical no podía estar más lejos de mis gustos. Hoy, soy fan. Su último album me calló la boca. En realidad, el ‘storytelling’ detrás, la hermosa relación con sus abuelos, el amor que muestra por Puerto Rico, la capacidad de lograr toda una denuncia política a través de símbolos, imágenes y por supuesto, canciones.

Por eso, cuando me llamaron para una entrevista acerca de la publicidad en la última edición del famosísimo Super Bowl, no pude sino responder que no había manera de hablar de productos de consumo masivo sin antes hablar de Benito y su ‘hackeo’ al medio tiempo. Porque quien realmente entiende las dimensiones del Super Bowl, sabe también que frente a la presentación de Bad Bunny, no hay comercial publicitario que se compare. Resultó tan potente su puesta en escena que dejó de lado que originalmente se trataba de un espacio musical. Pienso que Apple Music, quen auspicia el show del medio tiempo, se anotó un gol de medio campo, y que la gente en el mundo sabe más de él que de los equipos que jugaron en la final. Un mensaje político, social y cultural potente, de unidad, contestatario, irreverente. Benito levantó la voz no solo para cantar.

Gastar un millón de dólares por segundo en un comercial no es poca cosa. Este año me quedo con los que marcaron la diferencia . Vuelvo al caso de Bad Bunny. Solo con mencionar su nombre como la estrella elegida para el ‘half time’, las redes y medios de comunicación, así como los ‘influencers’, ‘bloggers’, periodistas, medios tradicionales, explotaron con la noticias. Lo que pasó durante el Super Bowl multiplicó ese impacto por un millón, y ahora nos queda todo lo que viene después del evento, incluyendo este artículo que estás leyendo ahora.

Finalmente, mi ranking de comerciales favoritos. Muy divertido el de Melissa McCarthy para E.l.f. Cosmetics, en donde el afán por parodiar una novela latinoamericana en español se vuelve el escenario de muestra de producto en vivo. La osadía (lit.) de Pepsi de tomar al Oso Polar icónico de Coca Cola para volver a poner en palestra al reto Pepsi de antaño generó un ‘trend’ en redes que fue más allá del Super Bowl. Los clásicos comerciales de Budweiser y Bud Light que año a año compiten consigo mismos para ser cada vez más emblemáticos. Estoy segura que mi generación reviró con Dunkin´ y la nostalgia que se logró al poner juntos a todos los protagonistas de las sitcoms de los noventa. Y aplausos para Alacena, desde Perú hasta el Super Bowl, entraron a las grandes ligas por la puerta grande.

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