A Giovanni Ciccia le gustaría que “Av. Larco El Musical” no desapareciera nunca. Que pudiera volver una y otra vez, como esas canciones que sobreviven a los años sin perder fuerza. De ahí que la obra retrate para él una época en la que el rock peruano conquistó las radios y una Lima dividida por barrios y realidades encontraba en la música un punto de encuentro.
“Es una experiencia no solamente de entretenimiento musical, sino también histórica, de homenaje y de representatividad de una generación”, explica el director del musical. Habla de Arena Hash, Río, Los Mojarras. De una Lima partida entre distritos, estilos y realidades que el rock ayudaba a juntar. “Eso hace un país tan bonito, tan completo”, dice.
Han pasado once años desde el estreno de la obra y, en realidad, la posibilidad de volver nunca desapareció del todo. Juan Carlos Rey de Castro, quien interpreta a Andrés, recuerda que cada cierto tiempo el tema reaparecía entre el elenco. ¿Se podrá hacer otra vez? ¿Coincidirán todos? ¿Será el momento?
En 2020 estuvieron cerca. La preventa avanzaba bien, pero llegó la pandemia y el regreso quedó suspendido. Lo curioso es que algunos espectadores nunca quisieron desprenderse de aquella entrada.
“Hasta la semana pasada leí un mensaje de alguien que decía: ‘Yo nunca devolví mi entrada de Avenida Larco del 2020 y no la quiero devolver’”, cuenta el actor.
Para Rey de Castro, eso explica parte del vínculo que se creó con la obra. También el que existe entre los actores. “Para nosotros significó algo muy bonito, sobre todo por la camaradería y la energía que formamos juntos. Todos queríamos que, si se volvía a hacer, se mantuviera la mayoría del elenco original”.
Y así será. Regresan Andrés Salas, André Silva, Daniela Camaiora, Carolina Cano, Emanuel Soriano y Julio Pérez. Se suman María Grazia Polanco, Patricia Barreto, Sebastián Stimman, Renato Bonifas y Braulio Chappell. El montaje vuelve con dirección de Ciccia, dirección musical de Diego Dibós y coreografías de Vania Masías.
Juan Carlos, por su parte, vuelve a ser Andrés. Un joven que quiere hacer música aunque todo parezca ponerse en contra.
“Uno de los mensajes de la obra es luchar por tus sueños. Ellos tienen todas las circunstancias cuesta arriba y aun así deciden seguir”, dice.
No le cuesta encontrar un paralelo con su propia vida. Cuando decidió ser actor, recuerda, las carreras de artes escénicas eran escasas y todavía pesaba la idea de que el arte “no era una profesión” o que dedicarse a él significaba condenarse a pasar dificultades económicas.
“Todos tuvimos que vencer un poco los prejuicios de nuestras familias, directos o indirectos, el qué dirán, para perseguir lo que nuestro corazón quería”, refiere.
Juan Carlos no siente que haya tenido que redescubrir al personaje después de once años. Más bien, volvió a él con todo lo vivido en ese tiempo. Y durante uno de los primeros ensayos ocurrió algo que todavía lo sorprende.
El elenco hizo una pasada completa de la obra, todavía “con muertos y heridos”, como llaman a esos primeros ensayos en los que faltan piezas, movimientos o personajes. Al llegar a la escena final, unos policías debían irrumpir en pleno concierto.
Los actores que hacían de policías no estaban. Juan Carlos volteó hacia un lado. No estaban allí. Pero los vio.
“Y te juro por mi vida que los vi venir. Nunca había sentido algo tan real. Nunca una imagen visual se me había aparecido con movimiento en un momento de mi vida”, confiesa.
Para él, esa escena confirma que los personajes nunca se fueron del todo. “Terminamos una escena, nos miramos con Giovanni o con alguien del elenco y sabemos exactamente lo que estamos sintiendo. No hace falta decir nada”.
Alguna vez los actores le preguntaron si ya no estaban demasiado grandes para interpretar a jóvenes de 17 o 18 años. Ciccia respondió con humor: “Ya eran viejos cuando la hicieron la primera vez”. Ese paso de los años, sin embargo, no significa alterar la esencia del montaje.
“No quiero que se vea como una obra del 2026. Quiero que se vea como una obra del 92”, afirma. Se han hecho algunos recortes por duración, pero el contenido se mantiene, incluidos los temas más incómodos.
“Av. Larco” habla de racismo, prejuicios, homofobia, terrorismo y diferencias sociales. El director no cree que deban eliminarse por temor a que hoy resulten difíciles.
“Si eso existió en esa época, hay que ponerlo, recordarlo, hablarlo y reconocer los errores para cambiar. Que dejemos de hablar de algo no significa que no haya pasado”.
Sí hay, sin embargo, otra sensibilidad. Ciccia menciona como ejemplo el personaje gay de la obra. Sebastián Stimman asume ahora a Javier y, según el director, le aporta una mirada más humana y menos cercana a la burla con la que durante años se trataron esos personajes en escena.
“La sociedad también ha cambiado y nosotros hemos cambiado con ella”, resume.
El vínculo de Juan Carlos con “Av. Larco” también aparece fuera del escenario. A veces, mientras está en la calle o en casa, escucha pasar un auto con canciones del musical, no las versiones originales.
“Es emocionante. Es como si nunca se hubiera ido”, cuenta. Para él, la explicación está en la música. El rock peruano forma parte de su propia historia. Su hermano tocaba guitarra y él aprendió desde muy joven canciones que años después terminaría interpretando en escena. “Son canciones atemporales”.
Giovanni Ciccia coincide. Cada vez que comienza la obra y suena “Al colegio no voy más”, de Leusemia, vuelve a sentir algo parecido a lo que le pasaba cuando era escolar.
“Ahora escucho a mis hijos cantarla. No sé si a los papás les encanta que canten eso, pero a mí me encanta que puedan rebelarse también, cuestionarse y decir: ‘Esto no me gusta’”, señala.
Es justamente esa rebeldía la que extraña. Y la que espera que los más jóvenes encuentren cuando vean la obra.
“Quiero que encuentren pasión. Que se den cuenta de que la vida también es querer hacer lo que uno sueña y no solamente hacer lo que te dice el sistema. Que no todo es generar dinero, sino también generar pasiones”, destaca.
Juan Carlos, por su parte, recuerda que en 2015 había espectadores que salían hablando de cosas que entonces no se discutían tanto. Terrorismo. Desapariciones. Homosexualidad. Prejuicios.
Había una escena con un beso entre dos hombres que al inicio generaba sorpresa. Después llegaban los aplausos.
“Para mí ‘Av. Larco’ tiene un equilibrio muy mágico. Toca muchos temas de una manera sabia y sutil como para generar una reflexión”, explica.
Cuando se les pregunta qué significa volver después de once años a la misma “avenida”, Juan Carlos responde sin rodeos. “Esto lo haría mil veces. Si este proyecto se repone, yo estoy adentro”.
Ciccia, en cambio, piensa en una canción: “Inmortales”. “Para mí es una forma de constatar que seguimos vivos, que seguimos aquí. Me gusta pensar que eso mismo ocurrirá con ‘Av. Larco’, que seguirá viviendo en el tiempo”, concluye.
El Dato
“Av. Larco El Musical” se presentará en La Cúpula de las Artes del 15 de octubre al 29 de noviembre. Las entradas están disponibles en Teleticket.

