Ese 15 de setiembre de 1962 quedó marcado como una fecha clave para el transporte peruano. Ese día, en el Callao, autoridades, vecinos y representantes del sector aeronáutico participaron en la inauguración de la avenida Elmer Faucett, una obra llamada a transformar la conexión entre Lima y el entonces nuevo aeropuerto internacional Jorge Chávez.
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Inspirado por el futuro de la aviación, en 1915 Elmer Faucett se formó como mecánico de aviones. A los 29 años, y con una sólida preparación adquirida en la Curtiss, llegó al Perú en junio de 1920, junto a un grupo de pilotos que realizaría vuelos de exhibición entre Lima y Trujillo.
Pero Faucett tenía otros planes. La exhibición fue apenas el comienzo: decidió quedarse en el país y se incorporó a la primera academia de pilotos civiles, en Bellavista, Callao. Según las crónicas de la época, allí se construyó la primera pista de aterrizaje del Perú.
El escenario estaba preparado para un nuevo capítulo: pocos años después, los vuelos comerciales comenzarían a convertir el transporte aéreo en una realidad para los peruanos.
El audaz aviador norteamericano se preparó con dedicación en la academia de Lima y, en mayo de 1921, a los 30 años, obtuvo su licencia como piloto peruano. Ese mismo mes realizó su primer vuelo en solitario.
Pero Faucett ya estaba preparado para asumir desafíos mayores. En octubre de 1922, protagonizó una de sus primeras grandes hazañas en el país: voló de Lima a Iquitos a bordo de un biplano, en una travesía que puso a prueba su pericia y su conocimiento de la aeronave.
Tras sobrevolar el extenso territorio peruano, consiguió aterrizar en plena selva, en un episodio que reforzó su fama como uno de los aviadores más audaces de su tiempo.

Trabajos de construcción de la nueva avenida Faucett en el Callao un año antes, en 1961. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio)
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Para sus amigos y familiares, Elmer Faucett era simplemente “Slim”. Había dedicado su vida a volar, explorar y convertir su pasión por la aviación en un proyecto empresarial que perduraría durante décadas. Ese esfuerzo se concretó con “Faucett S.A.”, compañía que marcaría un hito en la historia de la aviación peruana.
El 16 de setiembre de 1928, un vuelo inaugural entre Lima y Chiclayo dio un nuevo impulso al transporte aéreo en el país y abrió una etapa decisiva para nuestra aviación.
ELMER FAUCETT: AVENIDA Y BUSTO SELLARON EL LEGADO DEL PIONERO DE LA AVIACIÓN
El 10 de abril de 1960, Elmer Faucett falleció a los 69 años a causa de un derrame cerebral. Su muerte puso fin a la vida de un hombre que no solo contribuyó al desarrollo de la aviación comercial en el Perú, sino que también buscó formar a quienes continuarían ese camino.
A lo largo de su vida, destinó parte de su fortuna a una fundación que becaba a jóvenes prometedores para que pudieran estudiar en el extranjero y prepararse como pilotos, mecánicos y otros profesionales vinculados al sector aeronáutico. Su legado, así, trascendió los vuelos y las rutas que ayudó a abrir: también quedó en las nuevas generaciones que tuvieron la oportunidad de formarse gracias a su apoyo.

El 15 de setiembre de 1962, Callao. Momento de la inauguración de la avenida Elmer Faucett. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio)
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Poco más de dos meses después de la muerte de Faucett, la aviación peruana dio otro paso decisivo. El 22 de junio de 1960, un primer avión aterrizó en la pista del nuevo aeropuerto, todavía en construcción, levantado sobre la entonces extensa zona de chacras del Callao.
La prensa de la época lo identificaba como el “Aeropuerto Internacional de Lima-Callao”. Aquel nombre, sin embargo, sería provisional. El nuevo terminal estaba destinado a convertirse en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, pieza clave de la expansión de la aviación comercial peruana y, poco después, conectado con Lima mediante una nueva y amplia avenida: la que llevaría el nombre de Elmer Faucett.
En 1960, el mismo año de la muerte de Faucett, el aeropuerto internacional de Lima iniciaba su traslado desde el histórico emplazamiento de Limatambo hacia un vasto terreno en el Callao. El nuevo terminal aéreo necesitaba una vía de acceso que permitiera conectar con rapidez la ciudad con el que estaba llamado a convertirse en el principal aeropuerto del país.
La inauguración de la nueva avenida Faucett, el 15 de setiembre de 1962, fue mucho más que una obra vial. La nueva arteria se convirtió en un homenaje a Elmer Faucett, el visionario aviador, empresario y filántropo peruano-norteamericano que había contribuido decisivamente al desarrollo de nuestro espacio aéreo comercial.

Todos los recursos valían para captar la mejor foto del momento. Prensa gráfica de 1962 en acción. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio)
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La fecha coincidía, además, con el 34.º aniversario de la Compañía Faucett, fundada en 1926. En el óvalo ubicado frente al terminal aéreo, el busto de Faucett estaba listo para ser develado como parte del homenaje al pionero aviador.
Junto a la familia Faucett y Eduardo Dibós Dammert, presidente del directorio de la compañía, se congregaron numerosas autoridades para participar en la ceremonia. Entre los asistentes se encontraba el general FAP Pedro Vargas Prada, vicepresidente de la Junta Militar de Gobierno.
Asimismo, asistieron el ministro de Aeronáutica, acompañado por su esposa, Dora Humphrey; el comandante general FAP Carlos Granthon Cardona; y el prefecto del Callao, Miguel Rotalde de Romaña. También estuvieron presentes el alcalde provincial del Callao, Manuel Arispe, y los alcaldes de Bellavista, Manuel Razzeto, y de La Punta, Fortunato Morotta.
La ceremonia se desarrolló, además, en un particular contexto político. El Poder Ejecutivo estaba entonces en manos del general Ricardo Pérez Godoy, quien apenas dos meses antes, el 17 de julio de 1962, había encabezado el golpe de Estado que depuso al presidente Manuel Prado. Era, por tanto, una ceremonia de infraestructura y homenaje que tenía como telón de fondo uno de los momentos más convulsos de la historia política reciente del país.

Autoridades civiles y militares ante el busto del pionero de la aviación comercial en el Perú. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio)
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Tras la interpretación del himno nacional a cargo de la banda de músicos de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), el alcalde Manuel Arispe tomó la palabra para destacar los beneficios de la nueva vía. “La avenida Elmer Faucett dará prestigio internacional al Callao y a su importancia comercial”, afirmó, mientras resaltaba los aportes “peruanistas” del aviador, entre ellos la apertura de rutas aéreas hacia la selva en colaboración con la FAP.
A continuación, el ministro Pedro Vargas Prada develó la placa del busto. Ante los asistentes apareció la figura de Faucett, representado con su uniforme de vuelo de la década de 1920, sobre una imponente estructura de mármol de seis metros y medio de altura. El homenaje quedaba así incorporado al nuevo acceso al terminal aéreo, que desde entonces llevaría el nombre del pionero.
Entre los elogios al homenajeado, el alcalde de Bellavista, Manuel Razzeto, tomó la palabra para recordar que los primeros pilotos de la compañía Faucett se habían formado en la “Escuela de Aviación de Bellavista”.
También destacó que, en los talleres de la Mar Brava, se construyeron los primeros aviones de Sudamérica bajo la marca Faucett. Por su parte, Eduardo Dibós Dammert, presidente de la compañía, puso el énfasis en la “labor social” del aviador y en la fundación que llevaba su nombre, dedicada a apoyar la formación de jóvenes vinculados al sector aeronáutico.


