Viernes, Abril 4

La economía circular viene cobrando gran relevancia en la agenda de muchos países. En el nuestro, donde la gestión de residuos y la sostenibilidad son desafíos urgentes, adoptar este modelo no solo representa una responsabilidad ética, sino también una valiosa oportunidad que podría transformar la economía y fortalecer nuestra competitividad.

En Perú se generan aproximadamente 23.000 toneladas de residuos diariamente, pero apenas el 1.9% se recicla cada año, según datos del MINAM. Esta baja tasa de recuperación contrasta con el potencial de reutilización de los residuos (calculado en un 70%), lo que revela una ineficiencia palpable que nos afecta enormemente.

En este contexto, la economía circular aparece como una solución prometedora para abordar estos retos y maximizar el aprovechamiento de los recursos. Sin embargo, para que nuestro país transite con éxito hacia este modelo, es necesario un cambio de mentalidad tanto en las empresas como en los consumidores. Un informe de BDO titulado “2025 CFO Sustainability Outlook Survey” revela que la sostenibilidad se está consolidando como una prioridad estratégica dentro de las empresas a nivel global.

Los CFO (directores de finanzas), responsables de la salud financiera de las organizaciones, cada vez son más conscientes de que adoptar prácticas sostenibles es una palanca para el crecimiento y la resiliencia empresarial. Así, el 47% de los CFO planea aumentar su participación en la estrategia de sostenibilidad en el próximo año, basándose en la percepción de que un negocio sostenible es más fuerte y adaptable.

A nivel empresarial, la adopción de prácticas sostenibles puede traer beneficios tangibles. Según BDO, las empresas que han invertido en sostenibilidad han experimentado aumentos en la innovación, nuevas oportunidades de negocio y un mayor acceso a financiamiento favorable.

En Grupo AJE ya estamos liderando este camino con iniciativas centradas en la reutilización de materiales post-industriales y el reciclaje visible, que incluye el uso de materiales reciclados y la recolección de envases. A través de esta estrategia, estamos demostrando que es posible hacer negocios de manera rentable y, al mismo tiempo, cuidar del medio ambiente.

El avance hacia una economía circular si bien resulta un desafío, está lleno de oportunidades. Los beneficios no solo se limitan al cuidado ambiental, sino que también abren nuevas vías para el crecimiento económico. Según la OIT, este modelo podría generar hasta 8 millones de empleos en países en desarrollo, lo que demuestra que esta transición también es una estrategia para el desarrollo social.

En conclusión, migrar hacia una economía circular es una necesidad urgente y un reto estratégico. Es momento de que el Perú aproveche su enorme potencial para impulsar una economía más sostenible, competitiva y resiliente. La sostenibilidad no es solo una tendencia, es la única vía para garantizar un futuro próspero y viable para las próximas generaciones.

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