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Hablé con la dirigencia de Avanza (no abrevio ‘AP’ porque sería enterrar a Acción Popular con su lampa), para que ejerciten su derecho a réplica. El presidente del partido, Aldo Borrero, me dijo de López Aliaga: “Solo he almorzado con él una vez, no lo conozco bien, no lo entiendo. Se ve que no le gusta la crítica”. Borrero cree que la ojeriza se debe a unas declaraciones que Luis Flores, el secretario general del partido, hizo en X el 4 de febrero: “López Aliaga debería enfocarse en su gestión y evitar respaldos irresponsables” escribió Flores, a propósito del beneplácito que RLA dio al nuevo ministro de Economía, José Salardi.
La dupla de Avanza es sal y pimienta, se complementan en el sancochado. Borrero, ingeniero industrial, está detrás del biombo, se la pasa en reuniones, fichando cuadros y planeando la campaña. “Tengo miedo escénico, ni yo ni mi familia vamos a postular” me dijo. Flores, en cambio, es un abogado alegoso, que postuló sin suerte a este Congreso, y que entrena para confrontar. Esta es su réplica a López Aliaga: “No lo conozco, no sé de dónde saca eso. Solo te puedo decir que cuando los chanchos gruñen, es señal de que avanzamos”. Después de, Inevitablemente, reírme, le digo que lo voy a citar porque el juego de palabras es impecable: el sujeto de la oración reivindica la condición porcina en su chapa de Porky y el predicado conjuga el nombre del partido.
Con Dina Boluarte hubo un episodio que pinta a la dupla complementaria de Avanza. En agosto del año pasado, ella convocó a una ronda de diálogo con dirigencias partidarias. Luis le envió una carta rechazando de plano el encuentro. “Esto solo busca encubrir la abrumadora desaprobación de su gestión”, escribió entre una docena de afirmaciones de ese calibre. Borrero tolera y hasta se divierte con esas prerrogativas de Flores, pero me dijo de esta: “Si veo a la presidenta le pediré disculpas por esa carta, una cosa son las críticas que le hagamos y otra cosa el respeto a su investidura”.
“’El símbolo era un frijol (apodo de Alfonso Barrantes, el difunto líder de Izquierda Unida); pero el frijolito se ha transformado en el tren del progreso’, replica el secreatrio general Luis Flores, defendiendo al tren del logo que avanza por la derecha”.
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Pullas y discrepancias aparte, le pido a Borrero una definición partidaria: “Desde que soy su presidente, mi preocupación es que seamos un partido lo más serio posible. Somos de derecha y defendemos la columna vertebral de la sociedad compuesta por la libertad, la vida y la propiedad”. Si se definen como pro vida, ¿se consideran conservadores? “No somos conservadores”. Flores coincide en que son de derecha y me dice, “somos liberales y conservadores”, desagregando la liberalidad en materia económica y el conservadurismo de la cintura para abajo. “En realidad, no importa ni la derecha ni la izquierda, nos enfocamos en el objeto social relevante, el bienestar de la gente, somo el partido de los pobres, de las clases medias”, matiza Luis con retórica y me remite al ideario del partido que se actualizó en el 2022 y del cual es autor en gran parte.
Tanto Luis como Aldo –”yo era el brazo político, él era el brazo administrativo y de pensamiento”, dice el primero- flanquearon al difunto fundador Pedro Cenas. ‘Pero el partido era de izquierda’, digo a Luis. “Sí y su símbolo era un frijol [en homenaje al apodo de Alfonso Barrantes, el difunto líder de Izquierda Unida]; pero el frijolito se ha transformado en el tren del progreso”, me replica, defendiendo al tren de su logo que avanza, decididamente, por la derecha. Sobre el conservadurismo, este lo vamos a poder calibrar con el capítulo de Alejandro Cavero.
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Desunión civil
A diferencia de Renovación Popular, no hay pastores evangélicos ni supernumerarios del Opus Dei en Avanza País. “Somos católicos, la gran mayoría, pero la religión no manda en un estado de derecho”, me dice Borrero. Pero vean este episodio que me contó Armando Barrantes, el secretario de organización: “Luis Flores convocó a un plenario con delegados regionales. Varios de ellos manifestaron su desacuerdo con el proyecto de ‘unión civil’ de Cavero. Se acordó que la prioridad del partido es presentar proyectos sobre reactivación económica y seguridad ciudadana”. Flores me dijo que suele reunirse con los delegados y que son relativamente frecuentes esos plenarios, en los que no necesariamente asiste Borrero. Por cierto, Aldo no estuvo aquella vez.
En el plenario en cuestión se acordó algo más serio, como me lo dijo Flores en una entrevista en RPP cuando arreciaba el escándalo de la supuesta red de prostitución en el Congreso: exigir la renuncia de Eduardo Salhuana a la presidencia del Congreso. Cavero, tercer vicepresidente en la mesa directiva, respondió a Flores en entrevista con Mario Ghibellini en Canal N: “Puede exigir lo que quiera, la decisión la toma mi bancada (…), como militante su decisión se respeta, pero no se comparte, ni se acata”. Alejandro fue más lejos: “De repente fue él y su sombra los que han convocado a ese supuesto plenario”, dijo.
Luis me cuenta que hicieron las paces. “Alejandro me invitó a almorzar, tenemos una relación cordial. Es cierto que los congresistas no tienen mandato imperativo como es cierto que el partido puede tomar sus decisiones”. Borrero es conciliador en ambas fricciones con Cavero: “Alejandro tiene el derecho y el deber de luchar por lo que él cree; pero una cosa es el partido y otra cosa es un militante destacado del partido”. Sobre la fricción con la mesa directiva: “Entiendo a Alejandro, su posición es difícil, en la mesa tiene que lidiar con APP que es lidiar con el gobierno” me dijo.
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Ambos, Aldo y Luis, definen al partido, sin dudarlo como “de oposición”. De ahí que le pregunté a su presidente cómo así conciliarán la aspiración de los congresistas de la bancada a figurar en lugares destacados de la lista al Congreso con la previsible posición de las bases, del precandidato presidencial Phillip Butters y de la dirigencia misma, de ponerles la cruz y renovar el elenco. “El partido es democrático y lo veremos en las elecciones internas. Si los militantes más adecuados están en la bancada, postularán; si están fuera de la bancada, postulará”, ensayó como respuesta.
Le pregunté al propio Phillip Butters por su postura ante esa previsible tensión. “Los que tengan ánimo de reelección están en su derecho. Yo he puesto tres condiciones: No he venido a buscar plata, tengo mi trabajo. La segunda es que tengo derecho de veto si alguien tiene escándalos en su vida público o privada, no me sentiría cómodo de ir con alguien así. La tercera tiene que ver con eso, que todos nos portemos bien”. Por cierto, el viernes se resolvió un episodio relacionado a todo esto. César Combina, ex congresista de APP y ex candidato a alcalde de Lima por Fuerza Popular antes de recalar en Avanza, afronta una denuncia constitucional. Borrero le pidió que solicite licencia al partido, pero este no quiso. El viernes fue suspendido.
“Los que tengan ánimo de reelección están en su derecho. He puesto tres condiciones (…) La segunda es que tengo derecho de veto si alguien tiene escándalos en su vida pública o privada, no me sentiría cómodo de ir con alguien así”.
El caso de Patricia Chirinos es de otro calibre. Ella ha renunciado al partido y la dirigencia no la extraña. Barrantes, el secretario de organización, me dijo: “Fue una bendición, los resultados del Callao fueron malísimos, el partido solo ganó dos regidores en las elecciones regionales y municipales”. Borrero me dio la misma razón, haciéndola responsable de los malos resultados de la candidatura del Gral. PNP (r) Cluber Alliaga. Solo hay dos congresistas que mantienen su ascendiente sobre bases y dirigentes: José Williams y Adriana Tudela. Williams está a cargo del capítulo de seguridad en el plan de gobierno y Tudela participa en varios eventos partidarios. Incluso, Borrero me dice que ambos son cartas posibles para la plancha presidencial. No le da importancia a la tradición de llevar por lo menos un representante de regiones en la plancha: “Tenemos que ganar definitivamente en Lima, y llevar los mejores candidatos posibles en cada región”.
Una fuente ‘avancista’ me contó un secreto partidario. Antes de que ficharan a Butters y luego de que Carlos Añaños había renunciado irreversiblemente al partido (pasó a Perú Moderno y también renunció, liquidando legalmente su posibilidad de postular), la figura que más les seducía como precandidato presidencial era Jean Ferrari, el ex crack y administrador de la ‘U’. Ese sí que hubiera sido un outsider.
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Cuando pregunto por posibles las alianzas, los avancistas se andan con mucho cuidado. “Desconfiamos de los partidos que hablan de alianzas y ponen y vocean a su candidato por delante” me dijo Luis. Ambos descartan haber participado en alguna reunión convocada por uno o más partidos tentando una alianza de derecha. Butters también lo descarta. Armando, el secretario de organización, recordó una ya remota y diplomática reunión convocada en el Phoenix Club de San Isidro por Jaime de Althaus a la que asistieron él con Flores; Fabiola Morales, entonces secretaria general de Renovación; y los fujimoristas Luis Galarreta y Miki Torres. Desde entonces la aguja no se ha movido a favor de las alianzas y es probable que no se mueva hasta que partidos como Avanza País no tengan su juego armado.
Por supuesto, Butters -los tres dirigentes hablan con convicción de su candidatura- tendrá mucho que decirles en los próximos meses. Las tres condiciones que me contó se pondrán a prueba en varios episodios. Phillip me contó que llegó a Avanza cuando Fernán Altuve lo presentó con Borrero. Antes barajó invitaciones del APRA, de Acción Popular y, sí, de López Aliaga. Le pregunté porqué no acordó con él. “Porque lo conozco muy bien, habló siempre con él, y no quisiera pelearme con él”. Le pido una réplica a lo que dijo RLA sobre lo que dijo de Avanza: “Si dice una barbaridad, tiene que sustentarla. A ver, que diga si Adriana Tudela, si Williams, si Fernán Altuve está acá para lucrar de la política. Yo no diría eso de Norma Yarrow y de su gente. Y si quiere debate ideológico, pongamos a debatir a Fernán con cuarenta de Renovación”. Los próximos meses estarán surcados por intentos de confluencia y cursos de colisión.














