Volvamos a la mano dura y ejecutiva. Para probarla me cuentan que ante el Andahuaylazo, esa asonada contra la comisaría de Andahuaylas con la que Antauro Humala nos malogró el año nuevo del 2005, el Gral. Otto Guivovich tardaba en tomar decisiones hasta que llegó Williams y resolvió todo. De ese culto a la personalidad militar, es el spot del candidato con su plancha (Altuve, la segunda vicepresidenta Adriana Tudela, el secretario general del partido, Luis Flores) planeando el combate contras las lacras del país, cual si fuera el cuartel de mando de la operación Chavín de Huántar, de la que el general fue el mando militar.
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De esa misma cuadratura es el video del propio Williams sacándose la camisa de civil para mostrar, bajo ella, la de comando. No le pidan más show al general: me cuentan que ha dicho que no bailará ni hará nada que le parezca ‘exagerado’. He ahí el menudo reto de campaña. ¿Cómo hacer para que el bloque de mármol que cubre la estatua del general victorioso se descascare y cobre vida en las encuestas? La última de Datum en El Comercio lo sepulta en el rubro ‘otros’ con 0.2%. La encuesta telefónica del IEP lo relega al 0.3%. Sin embargo, Ipsos Perú, en su sondeo publicado el 15 de enero, le dio un 2%, colocándolo en el puesto 11. Un pequeño avance.

Mis fuentes ‘avancistas’ me dicen que los avatares numéricos no les preocupan demasiado pues saben que su carta aún no es conocida a pesar de que presidió el Congreso. Sucede que lo hizo con perfil muy bajo. Todo cambiará hacia febrero me dicen con fé. El propio Williams ha pedido no prodigarse mucho en entrevistas pues se está preparando para no pecar de despistado respecto de su plan de gobierno. No es cualquier plan. El grupo de Lampadia lo ha destacado como el mejor desde su énfasis en reformas liberales promercado; y el grupo Videnza lo tiene como el tercero en su ránking, luego del Partido Morado y de APP. Fuerza Popular es el 8vo en ese ránking y Renovación Popular (RP) el último. Si la gente votara por planes, les iría mejor. “Es que no somos populistas” me dice Aldo Borrero, el presidente del partido, para quien RP es el extremo de ese populismo. El plan lo hizo el consultor Óscar Butteler, para cumplir con el requisito del JNE a fines de diciembre, pero luego se ha nombrado jefe del equipo técnico al economista y escritor de relatos fantásticos Hans Rothgiesser y como cabeza del capítulo económico a Juan Carlos Odar. Volveremos sobre el fantasma del populismo.
Cambiazo a la fuerza
Borrero me contó que desde hace varios meses pensaba que Williams reemplazaría al ex candidato Phillip Butters. Si empujó la salida de Butters, a pocos días de la inscripción oficial de planchas, fue porque intuía que su renuncia era inevitable y hubiera sucedido más tarde con daño irreversible. “Williams siempre dice ‘no solo hay que parecer, hay que ser’; el otro candidato parecía, pero no era”, me dice, socarrón, como un resumen de ese ‘cambiazo a la fuerza’ no programado. Butters, por supuesto, tiene otras lecturas; pero el partido ya volteó esa página. Volteó también el veto de Butters a la visibilidad de los actuales congresistas limeños: Adriana Tudela pasó a ser segunda vicepresidenta (lo era Karol Paredes, otra congresista aunque originalmente de Acción Popular y representante por San Martín) y Alejandro Cavero, que había quedado fuera, pasó al número 8 de diputados. Acabada la aventura con el outsider Phillip; el ‘insider’ Williams representa un alineamiento del partido con su bancada. No pasa lo mismo con partidos como FP, RP o APP, más independientes respecto de sus bancadas.
Mis fuentes me aseguran que la campaña del verdadero ‘cambio a la fuerza’ tiene una programación. No me revelan cual pero por lo que converso y observo les puedo contar esto: Williams pidió no prodigarse demasiado hasta estar mejor preparado y aparecer con fuerza en febrero. Allí esperan que escale hasta agarrar velocidad plena en el tramo final. Sin embargo, el martes dio una entrevista a Diana Seminario en Canal N. Se notó que su preparación no ha acabado: habló más como ex presidente del Congreso que como candidato crítico del Congreso y no supo dar una posición firme sobre Jerí a pesar de que su partido plantea su salida. Quería explicar que debe ser vacado en lugar de censurado, pero no fue tajante. Cuando le preguntaron por su épica, la Operación Chavín de Huántar, no supo marcar su diferencia con el fujimorismo.
Es evidente que Avanza País apuesta a valores militaristas y a glorificar la derrota del terrorismo, de modo similar a Fuerza Popular (FP). Pero podría hacerlo marcando distancia con el estigma de la corrupción fujimontesinista y con los excesos del autoritarismo militar. Williams, como oficial del Ejército, tuvo bajo su mando a Telmo Hurtado, cuando este fue el principal perpetrador de la masacre de Accomarca en 1985, una de las páginas más negras en la historia militar peruana. Williams no estuvo en el terreno de aquellla barbarie ni mucho menos dio las órdenes; pero nos debe una reflexión autocrítica sobre cuán diligente fue para prevenirla y para castigarla.
La campaña del ‘cambio a la fuerza’, tal como la ha concebido en parte Raffo y en parte se dio espontáneamente, apela a la cultura militar. El saludo con la mano extendida a un lado de la frente ha saltado de los spots a las presentaciones de la plancha ¿La mano se les fue de las manos? ¿Podría interpretarse como un ‘heil Hitler’ reprimido, como una señal de fascismo light? Hasta ahora más parece la búsqueda algo candorosa de signos distintivos que guarden relación con su origen militar pero convoquen a los civiles. Ahora bien, en el mundo militar ese saludo está reservado para los subordinados hacia los de mayor jerarquía (que lo devuelven por cortesía) y entre los oficiales. Los soldados no se cuadran entre sí. Tal vez, el avancismo tiene que conciliar su culto militar con sus fuentes ciudadanas en un país que estima mayoritariamente a la derrota al terrorismo como una epopeya político militar policial y cree que las FFAA son nuestra última reserva contra la delincuencia; pero no es fanático de los uniformes. Ni siquiera hay entusiasmo por el servicio militar obligatorio.
Dije que volvería sobre el populismo. En efecto, la jactancia de Aldo Borrero sobre su liberalismo no populista, tiene algún asidero. Avanza tiene algunas propuestas despojadas del nacionalismo proteccionista que sí se percibe en celestes y naranjas. Plantean la privatización de Petro Perú, la flexibilización laboral e, incluso, la modalidad de ‘bata blanca’ (entrega a privados) en la gestión de hospitales públicos. Pero también proponen la pena de muerte, la construcción de muchas cárceles y otros lugares comunes del populismo punitivo de nuestros días. Lo cierto es que Williams, me lo recalcan todas mis fuentes, exige a su equipo que no lo fuercen a plantear aquello en lo que no crea.
Raffo es el creativo publicitario, con opción de plantear línea y contenidos, pero no es miembro del cogollo de la campaña. El jefe de esta, en realidad más un coordinador que un director, por designación del partido, es Javier Altamirano, ex alcalde de San Juan de Miraflores. Borrero, junto al secretario general, Luis Flores y el secretario de organización, Martín Barrantes, son el núcleo dirigencial del partido y, claro, la plancha se suma al cogollo. Hoy acaba una gira por el Norte. A diferencia de muchos candidatos, Williams toma nota cuando conversa con quienes se le acercan en sus giras.
El mayor reto y a la vez oportunidad en las giras será Puno. La protesta contra Butters a la salida de una radio, dejó un trauma puneño en el partido y en todas las derechas. Dejó, también, irritación en la base de Puno, con la que Butters no coordinó su visita. Williams es hijo de un militar que estuvo destacado en Puno. Allí conoció a la puneña Rosa Zapata, con quien se casó ¿La visita de un hijo de puneña podría atenuar el rechazo a las derechas que impera en la región desde las protestas contra Boluarte y la masacre de Juliaca? Es una oportunidad para el partido que ahora brinca para que lo vean como derecha alternativa y salte la valla: menos populista e intolerante que Renovación, más fresco y liberal que el fujimorismo, más organizado que Carlos Álvarez. Pero para eso, el candidato también necesita un cambio a la fuerza, que le desmelenen la pelambre entintada dea azabache y lo vuelvan más locuaz y persuasivo.




