Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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El menor costo de mantenimiento es una de las principales ventajas que suelen relacionarse con los vehículos eléctricos. A diferencia de los modelos con motor a combustión, los autos eléctricos cuentan con una arquitectura mecánica más sencilla y prescinden de varios componentes que están sometidos al desgaste propio de la fricción y la combustión. Esto permite ampliar los intervalos de servicio y reducir algunas de las tareas habituales del mantenimiento preventivo.
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Caballero coincide en que los intervalos suelen ser más amplios, aunque precisa que actualmente muchas marcas establecen revisiones cada 10.000 kilómetros o un año. En determinados casos, incluso puede existir una inspección inicial alrededor de los 3.000 kilómetros o tres meses. La frecuencia definitiva depende de las recomendaciones de cada fabricante.
El sistema de frenos también ofrece una diferencia importante. Los eléctricos utilizan frenado regenerativo, una tecnología que permite recuperar energía durante las desaceleraciones y enviarla nuevamente a la batería. Como efecto adicional, reduce el uso de las pastillas de freno.
Para Aróstegui, el desgaste de pastillas y discos puede reducirse hasta en 80% gracias a este sistema. Caballero explica que el frenado regenerativo genera un “equilibrio” en los costos de mantenimiento, ya que permite que las pastillas duren mucho más que en un vehículo convencional.
La menor cantidad de componentes mecánicos no significa que todas las piezas tengan una mayor vida útil. Uno de los elementos que puede requerir mayor atención son los neumáticos.
Caballero explica que los vehículos eléctricos tienden a desgastar ligeramente más rápido las llantas debido a factores como su mayor peso y el elevado torque que generan sus motores. Esto no significa que el desgaste sea extremo, pero sí que puede ser algo mayor frente a un vehículo convencional de características similares.

La suspensión delantera es McPherson y la posterior Multi-Link, ambas de tipo independiente. (Foto: Fernando Roca Canales)
/ Fernando Roca Canales
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La suspensión y la dirección también forman parte de los componentes que deben inspeccionarse periódicamente. “La dirección y la suspensión, donde están incluidos los neumáticos, sufren un poquito más”, señala Caballero, aunque aclara que no se debe interpretar esto como un desgaste excesivo.
Por ello, el mantenimiento de un eléctrico no desaparece: cambia. Las revisiones pueden concentrarse en componentes diferentes a los de un auto de combustión, incluyendo sistemas electrónicos, software y elementos de alto voltaje.
Aunque el mantenimiento rutinario resulte más económico, la batería continúa siendo uno de los principales motivos de preocupación entre los compradores. Caballero considera que existe un mito alrededor de su duración y del costo de una eventual sustitución.
“La principal preocupación es cuánto les va a durar la batería”, explica. Sin embargo, señala que la experiencia internacional muestra una durabilidad considerable de estos componentes. Algunos fabricantes ofrecen garantías de hasta ocho años y determinados estudios internacionales citados por el especialista señalan que, después de ese periodo, las baterías pueden conservar entre 80% y 90% de su capacidad original, aunque esto depende del modelo, las condiciones climáticas y los hábitos de uso.

Una de las partes de un auto eléctrico más recurrentes a diagnosticar son las baterías. (Foto: Movilidad Eléctrica)
/ Movilidad Eléctrica
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En todo caso, la degradación es un proceso natural. La capacidad de almacenar energía disminuye progresivamente con el paso del tiempo, pero existen factores que pueden acelerarlo. El principal es la temperatura, según Caballero. El calor intenso puede afectar la batería, por lo que recomienda evitar dejar el vehículo durante largos periodos expuesto directamente al sol.
También es importante cuidar los niveles de carga. Para los vehículos modernos con baterías de ion-litio, Caballero recomienda mantener habitualmente la carga entre 20% y 80%, dejando el 100% para situaciones puntuales, como un viaje largo. También aconseja evitar dejar el vehículo completamente descargado durante varios días.
El panorama cambia cuando se deja el mantenimiento preventivo y se entra al terreno de las reparaciones mayores. Aróstegui advierte que una falla en un componente de alto voltaje, si el vehículo ya no cuenta con la garantía de fábrica, puede elevar drásticamente el costo de reparación, llegando hasta 80% del valor del vehículo.
Esto no significa que una falla de batería obligue necesariamente a sustituir todo el paquete. Caballero explica que la batería está conformada por múltiples celdas interconectadas y que determinados problemas pueden localizarse en algunas de ellas. En esos casos, dependiendo de la falla, podría ser posible reemplazar una o varias celdas en lugar del paquete completo.

Las baterías de los autos eléctricos son cuestionadas por su degradación, pero el estudio de Geotab responde su verdadera vida útil. (Foto: Geotab)
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En el caso peruano, el desafío está en contar con suficientes talleres y técnicos especializados capaces de realizar este tipo de trabajos. El crecimiento de la electromovilidad todavía convive con una infraestructura técnica y de recarga que se encuentra en desarrollo.
En ese sentido, la conclusión es clara. Para el uso cotidiano y durante los primeros años, un vehículo eléctrico puede representar un ahorro significativo frente a uno a gasolina, especialmente por la eliminación de servicios asociados al motor de combustión y por un menor desgaste de los frenos. Pero ese ahorro depende de respetar el programa de mantenimiento y las recomendaciones del fabricante.
En conclusión, el resultado no se reduce a que un eléctrico “no necesita mantenimiento”. Sí lo necesita, pero de otra manera. La menor complejidad mecánica reduce buena parte de los gastos rutinarios, mientras que la batería, los sistemas de alto voltaje y la disponibilidad de especialistas representan los principales factores que todavía deben considerarse antes de dar por sentado que un auto eléctrico siempre será más barato de mantener.


