Autoridades mexicanas reconocieron que el derrame de hidrocarburos ocurrido al inicio de febrero en el Golfo de México fue provocado por la fuga de un oleoducto en la zona Abkatun-Cantarell y no por emanaciones naturales (conocidas como chapopoteras), como originalmente plantearon.
En una conferencia de prensa del Grupo Interinstitucional encargado de la atención al derrame, los secretarios de Estado informaron que con apoyo de científicos y especialistas se analizaron más de 70 imágenes satelitales, sobrevuelos e inspecciones submarinas para confirmar el origen de la contaminación y que terminó dispersándose por casi 1000 kilómetros de costa en el Golfo de México.
Esto coincide con análisis satelitales de científicos y organizaciones ambientales consultadas por Mongabay Latam, quienes advirtieron que el origen de las emanaciones detectadas entre febrero y marzo estaban más asociadas a los ductos petroleros que a las chapopoteras.
El director general de la empresa estatal de Pemex (Petróleos Mexicanos), Víctor Rodríguez Padilla, explicó que el derrame se originó por una fuga de 36 pulgadas en infraestructura submarina destinada al transporte de crudo que tardó cerca de 48 horas en detectarse.
En conferencia de prensa, el directivo dio a conocer irregularidades al interior de Pemex sobre la operación de los barcos en la zona del derrame, las cuales no fueron reportadas en su momento.
“Analicé personalmente las bitácoras de ocho barcos, de esos reportes obtuve datos y hechos de los cuales no fui informado”, excusó Rodríguez.
Pemex informó que por estos hechos el subdirector de seguridad, salud en el trabajo y protección ambiental; el coordinador de control marino, derrames y residuos; y el líder de derrames y residuos de Pemex fueron separados del cargo y están bajo investigación.
Además, dijo que presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República y ante la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno por supuestas irregularidades por las obras de reparación que no fueron reportadas a los altos mandos y por la fuga que había sido negada sistemáticamente por la empresa.
Incluso, agregó que una de las irregularidades denunciadas fue la decisión de “no cortar el flujo en su totalidad para limitar la duración y la magnitud del derrame”, pues el cierre de la válvula se hizo 8 días después de detectar la fuga.
El Grupo Interinstitucional también dio a conocer el establecimiento definitivo del Observatorio Permanente del Golfo de México, integrado por las mismas instituciones y la comunidad científica, con el objetivo de monitorear posibles derrames, generar alertas tempranas y fortalecer la prevención en la región.
Lee más sobre las causas del derrame en el Golfo de México en esta nota de Mongabay Latam.














